Así es una tormenta solar en la superficie desnuda de Mercurio, captada por la BepiColombo

En 2024, BepiColombo pasó a solo 165 kilómetros de Mercurio justo cuando el Sol lanzó una ráfaga de partículas
No pensamos mucho en que el Sol, que sostiene la vida en la Tierra, también emite cantidades destructivas de radiación y partículas, el llamado viento solar. La Tierra está protegida por su campo magnético y su atmósfera, pero otros planetas no tienen tanta suerte.
El cuatro de septiembre de 2024, a las nueve y cuarenta y ocho de la noche en tiempo universal, la sonda europeo-japonesa BepiColombo pasó a solo 165 kilómetros de la superficie de Mercurio, más cerca de lo que volverá a estar hasta que se instale en su órbita definitiva. En ese instante, el Sol expulsó una ráfaga de partículas cargadas directamente hacia el planeta. La coincidencia, poco habitual, ha permitido a un equipo de físicos observar algo que ningún instrumento había podido registrar con este detalle: cómo un mundo casi sin escudo magnético encaja el golpe directo de una tormenta solar.

Una cita casual con una tormenta solar
El instrumento que lo hizo posible se llama SIXS (siglas en inglés de espectrómetro de rayos X y partículas de intensidad solar), diseñado y construido en Finlandia. Su investigadora principal, Emilia Kilpua, profesora de física espacial en la Universidad de Helsinki, describe el momento como un golpe de suerte: la nave se acercó a Mercurio mucho más de lo que lo hará en su órbita final justo cuando el Sol decidió liberar una de sus erupciones más intensas.
Rami Vainio, de la Universidad de Turku y co-investigador del instrumento, señala que estos mismos datos sirven para calcular cómo una tormenta de esa magnitud atravesaría el entorno cercano de la Tierra. Aquel sobrevuelo fue solo uno de los seis que la misión encadenó antes de intentar instalarse en órbita definitiva; en el último de ellos, ya en 2025, sus cámaras de monitorización regalaron a la agencia imágenes inéditas del polo norte de Mercurio.
Un planeta que no puede esconderse
Mercurio tiene campo magnético, pero es débil y está descentrado respecto al núcleo del planeta, así que apenas actúa como paraguas. Los datos de SIXS muestran que los protones de la tormenta (con energías de entre uno y nueve megaelectronvoltios) desaparecieron del detector orientado hacia el planeta por un efecto de sombra: Mercurio, literalmente, se interponía en su camino y bloqueaba su llegada a ciertos puntos.
Los electrones, en cambio, siguieron otra ruta: se colaron por lo que los físicos llaman loss cone (cono de pérdida, la abertura del campo magnético por donde las partículas atrapadas escapan hacia la superficie), con energías de entre setenta mil electronvoltios y dos millones. El equipo encontró además indicios de que ondas del plasma, conocidas como ondas whistler (silbido, por el sonido que producen al convertirse en señal de radio), aceleraban localmente a algunos de esos electrones antes de que llegaran al suelo.
La huella que deja el bombardeo
El resultado práctico es que la cara de Mercurio expuesta al Sol recibe una lluvia sostenida de partículas de alta energía durante los episodios de actividad solar, algo que solo puede ocurrir en planetas rocosos con un campo magnético demasiado débil para actuar como barrera completa. Ese bombardeo altera químicamente el regolito, la capa de polvo y roca fragmentada que cubre la superficie, y añade una pieza más al rompecabezas de un planeta que ya guardaba sorpresas bajo su corteza: los datos de la vieja sonda MESSENGER apuntan a que existe una capa de diamante de quince kilómetros de espesor entre el manto y el núcleo.
Para saber si este tipo de bombardeo es la norma o la excepción hará falta lo que vendrá después, cuando BepiColombo entre en órbita estable alrededor de Mercurio y pueda vigilar el planeta de forma continua en lugar de capturar instantáneas sueltas.
Lo mismo que nos llega a nosotros, sin escudo de por medio
Las partículas que azotaron Mercurio proceden del mismo Sol que baña la Tierra, solo que aquí contamos con un campo magnético mucho más robusto y con una atmósfera espesa que absorbe la mayor parte del golpe. Otra sonda, Solar Orbiter, ha rastreado hace poco el lugar exacto de donde sale el viento solar que arrastra estas mismas partículas por todo el sistema solar.
Los autores del estudio apuntan incluso a una aplicación fuera de nuestro vecindario: en los planetas rocosos que orbitan muy cerca de estrellas activas, como ocurre con buena parte de los exoplanetas descubiertos hasta ahora, un bombardeo así de constante podría condicionar si su superficie llega a ser habitable alguna vez.
Mercurio lleva unos cuatro mil quinientos millones de años recibiendo tormentas como esta sin apenas protección. ¿Cuántas capas de su historia geológica se han ido escribiendo, literalmente, a golpe de viento solar?
REFERENCIAS
- Planetary shielding and surface precipitation of solar energetic particles during BepiColombo's close Mercury flyby. Kilpua, E. K. J., Vainio, R., Grande, M., et al. Nature Astronomy, 2026.
- BepiColombo measured Mercury's particle bombardment up close. Comunicado de prensa, Universidad de Helsinki, 10 de septiembre de 2026.
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