Deimos, la luna de Marte que es un saco de escombros

Deimos

Una sonda europea que pasaba por Marte de camino a otro asteroide fotografió de refilón a Deimos, revelando que su interior están los restos de un impacto terrible

Marte es un planeta rojo majestuoso y atractivo, pero siendo honestos, sus lunas son una porquería. Marte tiene dos lunas pequeñas llamadas Fobos y Deimos, dioses gemelos de la mitología griega que personifican el miedo, el pánico y el terror en el campo de batalla, y son hijos de Ares, dios de la guerra, que es Marte en la mitología romana. Fobos es la más grande, con forma de patata y 22 km de ancho, hace poco lo vimos protagonizar un eclipse en Marte.

Deimos es todavía más pequeña, con unos 12 km de ancho, y se aleja poco a poco de Marte. En marzo de 2025, la sonda europea Hera pasó junto a Marte sin intención de detenerse. Iba camino de Dimorfos, el asteroide que la nave estadounidense DART golpeó deliberadamente en la primera prueba de defensa planetaria de la historia, y usó la gravedad marciana como un tobogán para ganar velocidad (algo parecido a lo que hizo también la sonda Psyche camino de un mundo metálico).

La sonda aprovechó el viaje para girar sus cámaras hacia Deimos y fotografiar la cara que nunca mira hacia el planeta. Esa parada casi de cortesía acaba de convertirse en el primer resultado científico publicado con datos de Hera, antes de que la sonda llegue a su destino final.

Índice
  1. Un golpe que no debería haber dejado nada en pie
  2. Por qué Deimos se comporta como un saco de piedras sueltas
  3. El instrumento español que ayudó a mirar a Deimos
  4. Lo que aún queda por saber de Deimos
  5. REFERENCIAS

Un golpe que no debería haber dejado nada en pie

Su hermana mayor, Fobos, está cubierta de cráteres y surcos, pero Deimos luce una superficie extrañamente lisa, cubierta de un polvo fino (el regolito) que los científicos no sabían explicar. Ya habíamos visto algo parecido: un asteroide dejó torcida a Ganímedes, la luna de Júpiter. Un equipo liderado por Sabina Raducan, del Instituto Internacional de Ciencias Espaciales y de la Universidad de Berna, ha usado las imágenes de Hera junto con cerca de 100 simulaciones de impacto (cada una consumió alrededor de una semana de cálculo en un superordenador) para reconstruir qué le ocurrió a la luna.

La respuesta: un objeto de unos 320 metros de diámetro, el tamaño de tres campos de fútbol, chocó contra ella en un ángulo muy oblicuo, de unos 45 grados, y abrió una depresión de unos 10 kilómetros de ancho, casi tan grande como la propia luna, en su polo sur.

Por qué Deimos se comporta como un saco de piedras sueltas

¿Cómo sobrevivió un cuerpo tan pequeño a un impacto de ese tamaño? Aquí está la parte que ha sorprendido a los investigadores. Las simulaciones solo funcionan si se asume que las capas superiores de Deimos son extremadamente débiles y que su interior es muy poroso, capaz de absorber la energía del choque en vez de transmitirla entera.

"El impacto fue lo bastante violento como para redistribuir material por toda la luna, pero no tan fuerte como para hacerla pedazos", explica Martin Jutzi, de la División de Investigación Espacial y Ciencias Planetarias de la Universidad de Berna, coautor del estudio. En la práctica, Deimos se parece menos a nuestra Luna y más a los asteroides tipo rubble pile (montón de escombros, en español), esos cuerpos que ya visitaron misiones como Hayabusa2 u OSIRIS-REx y que resultaron ser agregados sueltos de rocas y polvo, casi sin cohesión interna.

"En cuanto a sus propiedades físicas, Deimos se parece más a los llamados asteroides tipo rubble pile que a nuestra Luna", resume Raducan. El material expulsado se redistribuyó por toda la superficie (incluidas las vetas brillantes y el relleno de cráteres antiguos que tanto desconcertaban a los astrónomos) bajo una capa de regolito de grosor irregular, desde apenas unos metros hasta 200 metros en las zonas más afectadas.

El instrumento español que ayudó a mirar a Deimos

Para lograr estas imágenes, Hera usó HyperScout-H, una cámara hiperespectral con 25 filtros de la que es responsable Julia de León, investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Antes del sobrevuelo, De León explicaba que "necesitamos observaciones de objetos extensos, que cubran por completo el campo de visión de HyperScout-H para poder calibrar el instrumento en vuelo".

Su compañero en el IAC, Javier Licandro, adelantó entonces que iban a "poder observar la cara opuesta de Deimos, la más distante de las dos lunas, que se encuentra anclada gravitacionalmente al planeta rojo". Ese fue precisamente el hemisferio clave para reconstruir el impacto.

Lo que aún queda por saber de Deimos

Estas conclusiones proceden, de momento, de una reconstrucción por ordenador. Confirmarlas con mediciones directas del interior de la luna exigirá que una sonda la visite de cerca y la toque. Tampoco resuelven la pregunta de fondo: si Deimos nació como un asteroide capturado por la gravedad de Marte o como resto de una colisión antigua contra el propio planeta, la otra gran teoría sobre el origen de sus dos lunas.

Ese debate empezará a despejarse pronto, porque en octubre despega la misión japonesa MMX, que pasará tres años en el entorno marciano, tomará muestras de Fobos y observará Deimos de cerca. Raducan ya dejó su predicción por escrito: "Nuestro estudio aporta predicciones concretas para la misión japonesa MMX, como el grosor y la distribución de la capa de regolito."

Dentro de poco más de un año, cuando MMX sobrevuele Deimos y compare sus instrumentos con las predicciones nacidas en un ordenador de Berna, sabremos si esta pequeña luna esconde de verdad un pasado de escombros reciclados. Si un asteroide suelto y una luna marciana terminan pareciéndose tanto por dentro, ¿cuántos otros mundos pequeños del sistema solar serán en realidad el mismo tipo de objeto disfrazado de formas distintas?

REFERENCIAS

Imagen: Esta imagen en color mejorado de Deimos, la más pequeña de las dos lunas de Marte, se tomó el 21 de febrero de 2009. La imagen fue captada por HiRISE (High Resolution Imaging Science Experiment) a bordo del Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA.
NASA/JPL-Caltech/Universidad de Arizona

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