Un agujero negro traga y escupe al mismo tiempo

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Nueve galaxias cercanas muestran el mismo comportamiento: sus agujeros negros centrales devoran gas y lo expulsan al mismo tiempo, formando los anillos donde nacen estrellas nuevas.

Un agujero negro puede comer y escupir a la vez, sin pausa entre un gesto y otro. Es la imagen que ha encontrado un equipo de astrofísicos al apuntar el instrumento MUSE (un espectrógrafo que descompone la luz punto por punto, píxel a píxel), instalado en el Very Large Telescope (VLT), el gran telescopio que el Observatorio Europeo Austral tiene en el desierto de Atacama, en Chile, hacia el centro de nueve galaxias relativamente cercanas a la nuestra. En cada una de ellas, el agujero negro supermasivo del núcleo devora gas sin descanso mientras expulsa, en la misma operación, chorros de materia que chocan contra el gas circundante y encienden anillos de estrellas recién nacidas a su alrededor.

Índice
  1. Comer y escupir en la misma operación
  2. Anillos de estrellas recién nacidas, a miles de años luz del monstruo
  3. El mismo patrón en nueve galaxias
  4. REFERENCIAS

Comer y escupir en la misma operación

La autora principal del trabajo, Peixin Zhu, estudiante de posgrado en el Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian (CfA), lo resume con una frase sencilla: una vez que consiguieron resolver el detalle de estos núcleos activos (los llamados AGN, siglas en inglés de núcleo galáctico activo, la región central donde el agujero negro acumula y procesa material a gran velocidad), comprobaron que no solo acumulan materia, sino que también la expulsan, y que ambos procesos, comer y escupir, están conectados entre sí.

Zhu añade un detalle que sorprendió al equipo: las ondas de choque generadas por esa expulsión aparecen siempre en perpendicular respecto a la dirección por la que sale el material, como si el chorro abriera un pasillo y la onda de choque golpeara las paredes de ese pasillo en vez de seguir su misma trayectoria.

Anillos de estrellas recién nacidas, a miles de años luz del monstruo

Para separar qué luz procedía de estrellas jóvenes, cuál del propio agujero negro y cuál de las ondas de choque, el equipo diseñó un diagrama de diagnóstico en tres dimensiones a partir de los espectros que capta MUSE píxel a píxel, y lo combinó con observaciones profundas de rayos X del observatorio espacial Chandra.

Con esa herramienta localizaron anillos y arcos de formación estelar situados entre 0,8 y 6 kiloparsecs del centro de cada galaxia (un kiloparsec equivale a unos 3.260 años luz, así que esos anillos laten entre 2.600 y 19.500 años luz de distancia del agujero negro que, en parte, los enciende). Más hacia fuera, conos de gas ionizado por la radiación del núcleo se abren como dos embudos opuestos, y en el centro mismo, las ondas de choque queman el gas más próximo al agujero negro.

El mismo patrón en nueve galaxias

La directora del CfA, Lisa Kewley, resume la implicación de fondo: los agujeros negros no se limitan a consumir material en el centro de las galaxias, sino que remodelan activamente lo que las rodea.

Conviene no perder de vista que la muestra son nueve galaxias de tipo Seyfert (un tipo de galaxia con un núcleo muy brillante y compacto, bautizado así por el astrónomo que las catalogó por primera vez) relativamente próximas, con un desplazamiento al rojo menor de 0,026, es decir, todas dentro de un entorno cósmico cercano y de una época tardía del universo. Falta comprobar si el mismo patrón (comer, expulsar y esculpir a la vez) se repite en núcleos más lejanos, más jóvenes o más extremos, como los cuásares.

El hallazgo encaja, además, con un debate que ya viene de lejos en la revista: mientras unos trabajos muestran agujeros negros que matan de hambre a su galaxia anfitriona expulsando el gas que necesitaría para formar estrellas, este estudio describe el proceso contrario y complementario: el mismo chorro que puede vaciar una galaxia también puede comprimir bolsas de gas cercanas y detonar allí nuevas estrellas.

Es la otra cara de una pregunta que sigue abierta, la de qué fue primero, los agujeros negros o las galaxias, y que también atraviesa el misterio de los núcleos desproporcionadamente masivos que se esconden tras los llamados pequeños puntos rojos del universo primitivo.

Piensa en la distancia que separa esos anillos de estrellas recién nacidas del agujero negro que las provoca: la luz que ves hoy de esas fábricas estelares salió de allí miles de años antes de que la onda de choque que las encendió terminara de cruzar el mismo trayecto. El agujero negro que las alumbra ya lleva milenios reescribiendo esa esquina de la galaxia antes de que nosotros lo notemos.

REFERENCIAS

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