La estrella más caliente podría tener un planeta habitable

HD 156295 b

El TESS ha detectado un candidato a planeta de seis masas de Júpiter en la zona habitable de HD 156295, una estrella a 140 años luz que arde con furia

Para detectar un planeta alrededor de una estrella que pulsa como un corazón, hay que aprender a escuchar sus variaciones con precisión de relojero. El telescopio espacial TESS ha hecho exactamente eso con más de 16.500 estrellas variables de tipo Delta Scuti, y en una de ellas ha encontrado en una de ellas un candidato a planeta en plena zona habitable. La estrella se llama HD 156295, está en la constelación del Dragón a 140 años luz de aquí, y es visible a simple vista. Lo que hace extraordinario el hallazgo es el tipo de estrella que es.

Índice
  1. Una estrella nueve veces más grande que el Sol
  2. El pulso de una estrella como señal de un compañero oculto
  3. Seis veces Júpiter a la distancia correcta
  4. Compañeros en el desierto de los enanos marrones
  5. REFERENCIA

Una estrella nueve veces más grande que el Sol

HD 156295 es una estrella de tipo A con una temperatura superficial de unos 7.500 grados Celsius, frente a los aproximadamente 5.500 grados del Sol. Su masa equivale a 1,67 veces la solar, su luminosidad es nueve veces superior y su edad ronda los 700 millones de años, considerablemente más joven que nuestra estrella. Las estrellas de tipo A han sido descartadas durante décadas en la búsqueda de planetas habitables.

Su vida es más corta que la del Sol, lo que dejaría menos tiempo para que la vida emergiera en sus mundos. La zona habitable de HD 156295, donde la temperatura permitiría la existencia de agua líquida en la superficie de un planeta, se extiende a unos cuatro unidades astronómicas de distancia, similar a la que separa al Sol del cinturón de asteroides exterior. Ahí es exactamente donde orbita el candidato encontrado.

El pulso de una estrella como señal de un compañero oculto

Las estrellas Delta Scuti son astros que se expanden y contraen con períodos de entre unos pocos minutos y varias horas. Esas pulsaciones llegan a la Tierra como pequeñas variaciones de brillo. Lo que el equipo liderado por Wilson aprovechó es que un compañero masivo en órbita desplaza ligeramente el centro de masa del sistema, y las pulsaciones llegan a la Tierra un poco antes o un poco después de lo esperado, dependiendo de si la estrella se acerca o se aleja.

Es el mismo principio que hace que el tono de una sirena cambie al pasar junto a nosotros. A partir de los 16.500 candidatos observados por TESS, el equipo seleccionó nueve sistemas y analizó sus datos de cronometría de pulsación. El método resulta especialmente sensible a compañeros masivos en órbitas amplias, donde la velocidad radial convencional apenas puede detectar señales.

Seis veces Júpiter a la distancia correcta

El candidato a planeta, denominado provisionalmente HD 156295 b, tiene una masa estimada de 6,3 veces la de Júpiter y orbita a su estrella con un período de unos 2.200 días, algo menos de seis años terrestres. A pesar de la alta luminosidad del astro, la distancia orbital implica que el planeta recibe en torno al 60% de la irradiación solar que recibe la Tierra, un valor que lo sitúa dentro del rango habitualmente considerado como zona habitable.

Los propios autores advierten que la confianza estadística en la detección ronda el 50%, lo que significa que la señal podría tener otro origen. La confirmación requerirá observaciones adicionales previstas con TESS en 2027, con la misión Gaia en su cuarta publicación de datos y con el futuro telescopio PLATO de la Agencia Espacial Europea. Como gigante gaseoso, HD 156295 b no sería directamente habitable, pero la comunidad científica contempla la posibilidad de que albergue lunas de tamaño planetario en condiciones más propicias.

Compañeros en el desierto de los enanos marrones

Además del candidato a planeta, el estudio identificó ocho compañeros de masa substelar alrededor de otras estrellas de la muestra, con masas de entre 25 y 59 veces la de Júpiter. Seis de ellos caen en el rango de masas conocido como el desierto de los enanos marrones, una región estadística donde se esperaría encontrar muy pocos compañeros de ese tipo orbitando estrellas como acompañantes cercanos.

La causa de ese desierto no está del todo clara, aunque se atribuye a diferencias en los mecanismos de formación. El hallazgo sugiere que la técnica de cronometría de pulsación podría estar revelando una población de compañeros que los métodos convencionales habían pasado por alto, y que el desierto podría no estar tan vacío como se pensaba en las órbitas más amplias.

REFERENCIA

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