La NASA confirma que el objeto C/2023 A3 Tsuchinshan-ATLAS viene de fuera del sistema solar. Si se porta bien, ¡lo veremos a simple vista!
Los cometas son cuerpos helados que orbitan el Sol y suelen provenir de regiones lejanas del sistema solar como el cinturón de Kuiper o la nube de Oort. Pero cuando un objeto sigue una trayectoria que no lo liga al Sol y se mueve a velocidades inusuales, los astrónomos sospechan algo aún más exótico: un visitante interestelar, es decir, un objeto que viene de fuera de nuestro sistema solar.
En el vasto y silencioso espacio, a veces surgen misterios que viajan desde lugares tan lejanos que ni siquiera el Sol logra atraparlos. Uno de esos misterios acaba de ser confirmado oficialmente por la NASA: un objeto extraño que atraviesa nuestro sistema solar no es un cometa cualquiera. Es, según los últimos datos, un visitante interestelar.
El objeto ha sido bautizado como C/2023 A3 Tsuchinshan-ATLAS, y fue detectado por primera vez a principios de este año por astrónomos en Sudáfrica usando el telescopio ATLAS. Sin embargo, su señal también fue captada de forma independiente por el Observatorio de la Montaña Púrpura (Tsuchinshan), en China, que ya lo había registrado en enero de 2023. En un principio, los científicos no sabían muy bien qué pensar del objeto, pero observaciones más recientes han confirmado lo que muchos sospechaban: este cometa no pertenece a nuestro vecindario solar.
La NASA ha anunciado que la órbita de C/2023 A3 demuestra claramente que su origen está más allá del sistema solar. Su trayectoria, su velocidad y su movimiento indican que no está ligado gravitacionalmente ni al Sol ni a ningún otro cuerpo del sistema solar. En otras palabras, viene de otra estrella. Esta confirmación lo convierte en el tercer objeto interestelar conocido que atraviesa nuestro sistema, después del misterioso en 2017 y del cometa 2I/Borisov en 2019.

Hasta ahora, solo se han descubierto dos objetos interestelares confirmados: el cometa 2I/Borisov y ‘Oumuamua (ilustrado aquí). (Crédito de la imagen: M. Kornmesser/ESO)
A diferencia de ‘Oumuamua, que desconcertó a los científicos con su forma alargada y su aceleración inexplicable, este nuevo visitante se comporta de forma más parecida a un cometa tradicional. Es decir, tiene un núcleo brillante y helado, que podría desarrollar una cola visible cuando se acerque al Sol. Este comportamiento más predecible lo hace especialmente interesante para los astrónomos, que ya han comenzado a estudiarlo intensamente para conocer su composición y estructura.
Lo que hace que este hallazgo sea tan emocionante es que ofrece la posibilidad de estudiar material procedente de otro sistema estelar. Los científicos creen que objetos como C/2023 A3 fueron expulsados de sus sistemas originales hace millones o incluso miles de millones de años, probablemente durante las primeras fases de formación planetaria. Desde entonces, han vagado por el espacio interestelar hasta que, por azar, pasan cerca de otra estrella, como la nuestra.

Las primeras imágenes de 3I/ATLAS sugerían que podría tratarse de un asteroide. Sin embargo, la NASA ahora predice que se trata de un cometa. (Crédito de la imagen: David Rankin/Catalina Sky Survey)
Este cometa en particular se acercará al Sol al máximo en octubre de 2024, y si reacciona como esperan los astrónomos, podría llegar a verse a simple vista desde la Tierra. Si desarrolla una cola luminosa, podría convertirse en un espectáculo astronómico inolvidable, visible incluso sin telescopio en el cielo nocturno. Eso, por supuesto, dependerá de cómo responda al calor solar.
Mientras tanto, los científicos están corriendo contrarreloj para recopilar toda la información posible. Cada observación de este visitante interestelar podría ofrecer nuevas pistas sobre las regiones más lejanas de nuestra galaxia y sobre los procesos que han moldeado no solo nuestro sistema solar, sino también los de otras estrellas.
Como ha expresado la NASA, C/2023 A3 Tsuchinshan-ATLAS no es solo un visitante, sino también un mensajero de otro lugar, que porta secretos de un pasado remoto que apenas estamos empezando a imaginar. Con él, el universo nos recuerda que formamos parte de algo mucho más vasto y misterioso, una red de conexiones cósmicas que a veces se manifiestan con un simple destello en el cielo.
Imagen: Se prevé que el objeto interestelar recién descubierto 3I/ATLAS (anteriormente denominado A11pl3Z) pase junto al sol antes de salir finalmente del sistema solar. (Crédito de la imagen: David Rankin/Catalina Sky Survey)