Una misteriosa banda sin redes sociales, músicos invisibles y una biografía generada por ChatGPT se cuela en playlists populares.
¿Has oído alguna canción de The Velvet Sundown? Esta nueva y misteriosa banda ha llamado la atención no por sus conciertos, entrevistas o colaboraciones, sino por una ausencia total de presencia en Internet… excepto en plataformas de streaming. Con casi 350.000 oyentes mensuales en Spotify, esta supuesta banda ha logrado un seguimiento importante sin dejar ninguna huella digital reconocible: sin perfiles en redes sociales, sin página web, sin pruebas de que sus miembros existan en el mundo real.
Lo poco que se sabe sobre The Velvet Sundown proviene directamente de su perfil en Spotify, que incluye una imagen promocional inquietantemente artificial y una biografía escrita con un estilo que grita “generado por ChatGPT”. La descripción de la banda asegura que no solo hacen música, sino que “conjuran mundos”, moviéndose entre “el fantasma de Laurel Canyon y el eco de un almacén berlinés”, fusionando psicodelia setentera, pop alternativo cinematográfico y soul analógico.
Entre frases como que sus álbumes “se despliegan como bandas sonoras de películas que nunca se hicieron” y sus conciertos se viven “como sueños lúcidos”, la biografía parece un ejercicio literario de IA más que una historia real de un grupo musical. El toque final: una cita supuestamente de Billboard que dice que su música “suena como el recuerdo de algo que nunca viviste, y aún así logra hacerlo sentir real”. No hay evidencia de que Billboard haya dicho algo semejante.
Muy originales no son. Crédito: Velvet Sundown
Los nombres de los integrantes no aportan más claridad: Gabe Farrow, Orion “Rio” Del Mar, Milo Rains y Lennie West no aparecen en ninguna búsqueda de Google más allá del contexto de esta supuesta banda. En lugar de músicos reales, parecen personajes de novela generados por IA, con títulos como “hechicero del mellotron” o “alquimista del sintetizador”.
Y sin embargo, la música de The Velvet Sundown está ahí. Un rock con tintes de country, sonido lo-fi y texturas nostálgicas, lo bastante bien producido para camuflarse en playlists repletas de canciones auténticas. De hecho, esa parece ser la estrategia: esconder los temas entre canciones conocidas en listas de reproducción temáticas —algunas con referencias a bandas sonoras de series y películas, otras inspiradas en música de la guerra de Vietnam.
Más de 30 playlists han incluido canciones del grupo, todas creadas por cuentas anónimas. Lo inquietante es que los algoritmos de recomendación de Spotify también han empezado a incluir estos temas en el Discover Weekly de los usuarios, lo que sugiere que la IA no solo genera la música, sino que también está ayudando a distribuirla. Plataformas como Apple Music, Amazon Music, YouTube y Deezer también alojan su música. Esta última, que posee una herramienta de detección de música generada por IA, ha marcado las canciones de The Velvet Sundown como probablemente artificiales.
Lo que sigue sin saberse es quién está detrás del proyecto. ¿Es un experimento artístico? ¿Una prueba de concepto de alguna startup de IA musical? ¿O simplemente un intento bien calculado de monetizar el funcionamiento algorítmico de las plataformas de streaming?
Lo que sí está claro es que, aunque todavía no han conquistado las listas de éxitos, los artistas generados por inteligencia artificial están encontrando formas de colarse en nuestros oídos. Y mientras lo hacen, están acumulando reproducciones que podrían estar yendo a parar a músicos reales. A medida que más pistas como las de The Velvet Sundown circulan por plataformas sin que los oyentes sepan si lo que escuchan es humano o sintético, se abre un debate complejo: ¿es la música creada por IA un arte legítimo, una amenaza al trabajo humano o una simple novedad algorítmica?
Por ahora, The Velvet Sundown sigue sonando, aunque nadie sepa si alguna vez existió.
Imagen: Velvet Sundown