Un nuevo estudio matemático explica la sensación frustrante de adelantar a un y coche y que minutos después aparezca por el retrovisor y para qué sirve el semáforo en este caso
Todos los conductores han experimentado esa extraña sensación frustrante cuando aceleras para realizar un adelantamiento, dejas atrás a un vehículo lento, y un poco más adelante te detienes en un semáforo en rojo, para ver a los pocos segundos que ese mismo coche aparece por el retrovisor como si nada hubiera pasado. Parece que no importa cuánto corras, siempre logra alcanzarte.
Por eso también es una mala idea insultar a un conductor lento o tocar el claxon: seguramente te tendrás que ver las caras con él en el siguiente semáforo.
Este fenómeno ha sido analizado por el investigador Conor S.Boland, de la Dublin City University, que ha bautizado esta dinámica como “Ley de Voorhees del tráfico” en honor a Jason Voorhees, el implacable asesino de la saga de películas Viernes 13, quien siempre logra alcanzar a sus víctimas por mucho que estas corran, aunque camine siempre a un ritmo lento y pausado.
La idea central del estudio, publicado en la revista Royal Society Open Science, es que el tráfico urbano no es completamente predecible, aunque los coches avancen a velocidades distintas, hay factores aleatorios, como los semáforos, que alteran constantemente las distancias entre vehículos.
Modelo estocástico: para qué sirve el semáforo
El estudio utiliza un modelo estocástico, es decir, basado en el azar, para explicar por qué volvemos a encontrarnos con el coche lento que hemos adelantado. Según este modelo la consecuencia principal se encuentra en los ciclos de cambio de color de los semáforos, explica que existen cuatro resultados posibles cada vez que te acercas a un semáforo después del adelantamiento:
- Neutral: ambos coches pasan el semáforo en verde, mantienes tu ventaja, pero no ganas tiempo extra.
- Ganancia: logras pasar en verde, pero el coche lento llega cuando el semáforo ya ha cambiado a rojo, aquí ganarías tiempo extra, sacando un tramo de ventaja al coche lento.
- Alcance: te detienes en el semáforo en rojo, y antes de que cambie a verde, el coche lento llega y se detiene detrás de ti, has perdido la ventaja.
- Pérdida parcial: ambos os detenéis en rojo, pero sales antes al reanudarse la marcha.
Esto significa que la probabilidad de que el coche lento llegue a alcanzarte depende de tres factores: la ventaja de tiempo respecto al otro coche, la duración del ciclo del semáforo y el tiempo que el semáforo permanece en rojo. La fórmula simplificada dice que, si tu ventaja de tiempo es pequeña, la probabilidad de ser alcanzado por el otro coche es casi igual a la duración del semáforo en rojo.
Este modelo también explica que este fenómeno es más frecuente en las ciudades que en la carretera, cuando hay muchos semáforos consecutivos, aumentan las probabilidades de que el coche lento recupere terreno, llegando a alcanzar hasta el 98%. En otras palabras, cuantos más semáforos haya, más probable es que en alguno de ellos el coche lento acabe a tu lado otra vez.
¿Para qué sirve la ley de Voorhees?
A pesar de la frustración que sentimos, las matemáticas nos dicen que en promedio no perdemos el tiempo ganado adelantado, pero Boland señala que hay un componente psicológico que depende de nuestra percepción, ya que recordamos mucho más los casos en los que el otro coche reaparece, lo que crea la ilusión de que siempre sucede (como en las películas de terror).
El modelo nos ayuda a entender mejor por qué se da este suceso, así como por qué recordamos con mayor facilidad esos momentos frustrantes. Además, tiene aplicaciones prácticas como ayudar a entender mejor el flujo real de tráfico, lo que puede ser de gran utilidad para la construcción de nuevas carreteras, estrategias de sincronización de semáforos para optimizar la eficiencia y mantener la seguridad vial.
La ley de Voorhees nos recuerda que el tráfico urbano es un sistema donde la física, la estadística y la percepción humana se entrelazan. Lo que parece un fenómeno sacado de una película de miedo, ese coche que siempre vuelve, es en realidad el resultado de pequeñas ventajas temporales perdidas a causa de semáforos implacables y ciclos aleatorios.
REFERENCIA
The Voorhees law of traffic: a stochastic model explaining why the car you passed always returns