¿Para qué sirve la arqueología en un conflicto que todavía está ocurriendo? la respuesta es sencilla, para ofrecer justicia y memoria, haciendo que a través de fósiles modernos el mundo sepa la verdad y la historia no se repita. 

Cuando pensamos en arqueología lo que se nos viene a la mente son imágenes de templos antiguos, restos de cerámica o huesos de civilizaciones desaparecidas. Sin embargo, existe una rama de esta disciplina que no necesita excavar miles de años para encontrar la historia, la arqueología del pasado contemporáneo. 

Esta ciencia es, muchas veces, una herramienta necesaria para documentar hechos traumáticos que aún permanecen en la memoria colectiva, para transformar objetos cotidianos en fósiles modernos que narran verdades incómodas. 

Un reciente estudio de los arqueólogos Grzegorz Kiarszys y Marek Lemiesz ha analizado el crimen de guerra ocurrido en la aldea de Yahidne, Ucrania, durante la invasión rusa de 2022En marzo de ese año las fuerzas rusas ocuparon Yahidne y encerraron en el sótano de la escuela local a unos 368 civiles, entre los cuales había 69 niños.

urn cambridge.org id binary 20260320031656018 0704 S0003598X26103226 S0003598X26103226 figu1 Fósiles modernos: el eco del trauma en Yahidne, Ucrania 

Durante 27 días, estas personas sobrevivieron en condiciones infrahumanas, en un espacio de apenas 200 metros cuadrados para todos, sin una ventilación adecuada, ni luz natural, ni acceso a los servicios básicos. 

Los fósiles modernos cuentan una historia de sufrimiento y resistencia 

La arqueología contemporánea estudia los rastros materiales que quedaron después de la liberación. Lo que para un cualquiera puede ser basura, para estos arqueólogos es una prueba de resistencia y sufrimiento. Los investigadores hallaron en el sótano juguetes abandonados, libros escolares y restos de raciones militares. Pero quizás lo más significativo son las paredes. 

Las paredes conservan los dibujos que pintaron los niños con ceras y pinturas para combatir la monotonía y el miedo. Estos «fósiles» de la infancia muestran personajes de videojuegos como Among Us o Minecraft, flores, soles y banderas de Ucrania. Mientras que en otras pintadas aparecen inscripciones desgarradoras como «Sin salida» o la pregunta: «Mamá, ¿cuándo me comprarás un teléfono?».

Fósiles modernos

Dibujos infantiles en la pared de la sala principal del sótano, 1 de marzo de 2025 (fotografía de M. Lemiesz).

Los adultos también dejaron su huella en forma de calendarios improvisados dibujados en las puertas para llevar la cuenta de los días de cautiverio. A los lados de una de estas puertas, alguien anotó los nombres de quienes fallecieron en el sótano debido al agotamiento y la falta de atención médica, así como los nombres de vecinos ejecutados fuera. Ahora estas imágenes se han convertido en documentos históricos que desafían el olvido.

Fósiles modernos

Puerta marcada con un calendario que registra la retirada rusa y el regreso de los ucranianos. Los nombres de las personas que murieron en el pueblo y de las que fallecieron en el sótano figuran a la izquierda y a la derecha de la puerta, respectivamente, el 1 de marzo de 2025 (fotografía de G. Kiarszys).

Cuando el pasado nos persigue: la hauntología 

El estudio utiliza el concepto de hauntología de Jacques Derrida para explicar por qué estos lugares nos conmueven tanto. Los objetos en Yahidne, un peine, un zapato o una lata de comida se sienten «siniestros» porque habitan un espacio entre lo familiar y lo aterrador. Son fragmentos de una vida normal que fue interrumpida violentamente. 

Incluso la tecnología moderna aporta su visión. El análisis de imágenes tomadas por satélite ha permitido reconstruir cómo fue la ocupación, detectando cráteres de artillería, vehículos quemados y las sombras alargadas de los soldados en el patio de la escuela mientras los civiles permanecían ocultos bajo tierra.

Hoy, la escuela de Yahidne ha dejado de ser un centro educativo. La comunidad local ha decidido que el edificio nunca vuelva a cumplir su función original, ya que ha quedado inevitablemente transformado por el trauma. El sitio se está convirtiendo en un museo para dar testimonio de lo ocurrido ante el mundo. 

La arqueología del presente en Ucrania no solo busca catalogar objetos, sino también ofrecer una forma de justicia ética. Al documentar digitalmente cada rastro y preservar cada dibujo, los investigadores se aseguran de que el «espectro» de lo ocurrido en Yahidne siga presente, no para atormentar, sino para exigir que la historia no se repita y que el sufrimiento de esas 368 personas no caiga en el olvido. 

REFERENCIA 

Spectres of violence: contemporary archaelogy of the Yahidne war crime