Durante el mes de marzo Renault ha probado un servicio experimental de miniBús autónomo, gratuito para los ciudadanos, con cuatro paradas en lugares tan emblemáticos como Passeig de Gràcia o Rambla de Catalunya
La experiencia de subir a un autobús está tan bien integrada en nuestra vida diaria que no notamos nada extraño al subir a este minibus experimental. Pero entonces vemos que, por la calle, todo el mundo nos mira. Nos miran una vez, se vuelve y nos vuelven a mirar, y entonces sacan una foto. Se han dado cuenta: este autobús no tiene conductor.
El fabricante de automóviles Renault Group se ha asociado con la empresa de tecnología WeRide para presentar en Barcelona su estrategia de movilidad autónoma para el transporte público en los próximos años. La presentación incluye un servicio experimental de miniBús autónomo, que estuvo operativo de forma gratuita desde el 10 hasta el 14 de marzo.
El servicio experimental de miniBús con pasajeros, que cuenta con la autorización del Ajuntament de Barcelona y la Dirección General de Tráfico, sigue un itinerario circular de más de 2 kilómetros, en una zona de alta densidad, con tráfico real, coches aparcados en doble fila, motocicletas, y muchos peatones que quieren hacer experimentos para asegurarse de que el autobús sin conductor no va a atropellarlos. Pero el autobús no falla. El trayecto cuenta con cuatro paradas donde los pasajeros pueden subir y bajar cómodamente:
- Esquina entre Gran Via de les Corts Catalanes y Rambla de Catalunya.
- Rambla de Catalunya, 78-80, entre Carrer de València y Mallorca.
- Carrer del Rosselló, 261.
- Passeig de Gràcia, 55, entre Carrer de València y d’Aragó.
Barcelona no es el primer escenario de esta tecnología. En mayo de 2024, Renault Group desveló su estrategia de vehículos autónomos y lanzó, por primera vez en Europa, con su socio WeRide, un experimento en condiciones de tráfico real, con dos minibuses autónomos que circularon durante el torneo internacional de tenis de Roland-Garros. Con 1.000 km recorridos y cerca de 700 personas transportadas, esta primera prueba a gran escala demostró la madurez de la tecnología, así como la eficacia de esta solución de transporte autónomo.
«En 2018, estábamos en la cima del ciclo con la conducción autónoma. Todo el mundo hablaba de ello, todo el mundo decía que llegaría mañana mismo», explica el ingeniero de Renault Patrick Vergelas, director de proyectos de movilidad autónoma de la firma. «Finalmente, pasamos por la fase de la desilusión, .y el verano pasado, en 2024, acabamos de entrar en la fase de consolidación y desarrollo de la tecnología».
Tras este éxito, están en marcha en toda Europa nuevos experimentos, como en Zúrich (Suiza), Valence (Francia) y ahora Barcelona. Renault ya dispone en sus vehículos de Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor (ADAS), como control de crucero adaptativo o sistemas de mantenimiento de carril. Sin embargo, para el tansporte público, la compañía busca ofrecer vehículos autónomos de nivel L4, es decir, que puedan funcionar sin la intervención de un conductor, con supervisión remota, pero sin un operador a bordo. Renault quiere una plataforma de minibús eléctrico robotizado para 2030.
El minibus de renault es completamente eléctrico y cuenta con cámaras, LIDAR y otros sensores para analizar en tiempo real todo lo que ocurre a su alrededor. «La tecnología sigue siendo bastante cara por unidad de vehículo», aclara Vergelas. «Por lo tanto, cuando se trata de un vehículo que es utilizado por múltiples usuarios y que recorre un número significativo de kilómetros cada día, el coste tecnológico se amortiza».
El «cerebro» del autobús autónomo es un avanzado sistema de navegación desarrollado por WeRide, el socio tecnológico de Renault en esta aventura. «Estamos desarrollando una solución genérica. Esto significa que, sin importar el modelo de vehículo —ya sea un taxi, un coche pequeño, un autobús o incluso una máquina de limpieza— utilizamos la misma tecnología, con el mismo software integrado en diferentes tipos de vehículos», dice Boxiang Li, director de negocio internacional y comercialización de WeRide en la Unión Europea.
Para Li, el software marca la diferencia en los vehículos autónomos: «Sabemos cómo funcionan los componentes mecánicos como motores eléctricos y baterías. Lo que marca la diferencia es cuán eficiente y fiable es su software. Un buen software optimiza el rendimiento del vehículo, mejora la seguridad y ofrece una experiencia de conducción más fluida y segura», aclara.
¿Cuándo veremos estos vehículos autónomos en nuestras ciudades? La tecnología ya está lista, pero hay otros factores. «Si queremos ofrecer una solución de transporte público autónomo en Europa, debemos asociarnos con los mejores. Europa tiene operadores de transporte público muy eficientes. Es importante que podamos aportar una solución europea con componentes internacionales para que estos operadores puedan seguir desarrollando sus actividades», explica Vergelas.
La posible desconfianza de las autoridades y los usuarios es otro de los factores. «Vemos accidentes todos los días con conductores humanos, pero si un vehículo autónomo sufre un accidente, toda la atención se centra en él y puede poner en riesgo el progreso del sector», dice Li. «Si logramos que más personas experimenten los vehículos autónomos en condiciones reales, poco a poco se acostumbrarán a ellos. Es un proceso gradual, pero necesario».