Un estudio revela que las alertas sonoras asistencia a la conducción, como los pitidos constantes, pueden llevar a hábitos más arriesgados al volante

Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción, conocidos como ADAS (Advanced Driving Assistance Systems), incluyen tecnologías como la advertencia de colisión frontal, el aviso de cambio involuntario de carril o la detección de ángulo muerto. ¿Cómo nos avisan de todo esto? Con pitidos.

Un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de universidades de Estados Unidos y Hong Kong ha puesto en entredicho la idea de que toda alerta de seguridad en el coche es positiva. Analizando datos telemáticos de casi 200.000 vehículos en Estados Unidos, los científicos han encontrado que ciertos tipos de avisos, lejos de fomentar la prudencia, pueden inducir a comportamientos más arriesgados al volante.

El análisis se centró en diferenciar dos tipos de sistemas ADAS. Por un lado, los que requieren acción inmediata, como la advertencia de colisión frontal (que emite una alarma al detectar riesgo de choque) y el aviso de cambio de carril, que alerta si el coche se desvía de su trayectoria. En Estados Unidos, estos sistemas suelen venderse juntos como un paquete. Por otro lado, se estudió un sistema puramente informativo: la detección de ángulo muerto, que se limita a encender una luz cuando otro vehículo se aproxima por el lateral trasero.

Para comparar los efectos, los investigadores analizaron tres grupos: coches con los sistemas urgentes, coches solo con la detección de ángulo muerto y coches sin ninguno de ellos. En total, se examinaron datos de 195.743 vehículos distribuidos por todo el país.

El comportamiento de los conductores se evaluó mediante dos parámetros: velocidad y frenadas bruscas. En el caso de la velocidad, no se trató de si excedían el límite legal, sino de si conducían significativamente más rápido que la media de otros coches en la misma vía. Se consideró “conducción rápida” a superar la velocidad media en más de una desviación estándar. Por su parte, una “frenada brusca” se definió como una desaceleración superior a 10 km/h por segundo.

Más frenadas bruscas

Los resultados fueron claros. Los conductores con advertencia de colisión frontal y cambio de carril realizaron un 5% más de maniobras rápidas y un 6% más de frenadas bruscas que quienes no tenían ADAS. En cambio, quienes usaban solo la detección de ángulo muerto mostraron un 9% menos de episodios de exceso de velocidad y casi un 7% menos de frenadas bruscas. Además, con el paso del tiempo, estas tendencias se acentuaron ligeramente.

Según los autores, la explicación está en la forma en que procesamos la información. Los avisos urgentes activan lo que en psicología se conoce como “pensamiento rápido” o Sistema 1: reacciones automáticas, poco reflexivas. Esto puede dar a los conductores una falsa sensación de seguridad, llevándolos a tomar más riesgos. En cambio, los avisos informativos favorecen el “pensamiento lento” o Sistema 2, más reflexivo, que permite aprender y ajustar la conducta de forma consciente.

El estudio también observó diferencias de género. Siguiendo hallazgos previos, las mujeres tendieron a adoptar menos riesgos ante avisos urgentes y a aprender más rápido de los informativos, mientras que los hombres mostraron mayor propensión a relajar la precaución con alertas urgentes.

Pese a estos efectos, los ADAS siguen demostrando utilidad: las advertencias urgentes redujeron las colisiones en un 15%, mientras que la detección de ángulo muerto lo hizo en un 19%. Los investigadores no sugieren prescindir de ellos, sino repensar su diseño para minimizar efectos no deseados. En otras palabras, menos sobresaltos sonoros y más avisos que inviten a la reflexión podrían mejorar tanto la seguridad como la experiencia de conducción.

REFERENCIA

General Behavioral Impact of Smart System Warnings: A Case of Advanced Driving Assistance Systems