¿Qué puede hacer un coche eléctrico cuando se va la luz? El nuevo Renault 4 e-Tech no solo es un guiño técnico a la historia del 4L, sino también una herramienta capaz de alimentar un hogar en plena emergencia energética. Y sí, ya ha pasado.

Alejandro Barbero trabaja en Renault Group como Responsable del Parque de Prensa. El día del apagón su casa no se quedó a oscuras. Mientras su vecindario se sumía en el desconcierto y en la penumbra inquietante, él conectó un adaptador al puerto de carga de uno de los coches del Parque de Prensa, un R5 que, al igual que el Renault 4 e-Tech, puede estar equipado con la tecnología Vehicle-to-Load (V2L) de carga de aparatos externos. Alejandro tendió cables por el pasillo, sorteó escalones con alargaderas, colocó regletas como si estuviese improvisando un pequeño estudio de cine. La luz volvió a su hogar. El Renault se convirtió en una pequeña central eléctrica, con la diferencia de que ni gruñía como un generador tradicional, ni olía, ni vibraba: simplemente, compartía su electricidad.

El sistema V2L de los Renault eléctricos funciona de forma sencilla pero controlada: el coche detecta que, en lugar de cargar, va a hacer una entrega de energía en sistema inverso. Entonces, limita la potencia para proteger la batería para que se puedan enchufar desde lámparas hasta pequeños electrodomésticos. Es una especie de microcentral eléctrica que puede marcar la diferencia en situaciones extremas, una mirada hacia el futuro en un momento en el que la marca hace un guiño al pasado.

Un regreso emocional en plena revolución eléctrica

Renault lleva un par de años dedicándose a reescribir partes esenciales de su propio archivo. En 2024 lanzó el Renault 5 e-Tech, una reinterpretación urbana, tecnificada y descaradamente pop del mítico R5. En 2026 llegará el nuevo Twingo, otra resurrección calculada. Pero el que ocupa el centro del escenario ahora es el Renault 4 e-Tech.

La tecnología V2L permite usar el coche como fuente de energía externa

Construido sobre la misma plataforma eléctrica del Renault 5, una arquitectura que integra la batería en el suelo y permite un comportamiento más estable y silencioso, el Renault 4 hereda también su salpicadero aunque con materiales distintos: plásticos más densos, menos brillo y tejidos reciclados con textura más rústica. De algún modo, es como si el interior del 5 hubiese pasado por una revista de diseño escandinavo o por un taller donde lo funcional y lo resistente mandan.

El eco del 4L y el 2CV en un mundo que ya no existe

La marca francesa ha diseñado el Renault 4 e-Tech como un claro homenaje 4L, el “cuatro latas” aquel vehículo que nació para competir con el Citroën 2CV y que terminó convirtiéndose en un símbolo cultural en sí mismo. Ambos, 4L y 2CV, tenían una generosa distancia al suelo porque en la Europa de mediados del siglo XX las carreteras no siempre eran carreteras. Había  piedras sueltas, atajos dudosos y un estilo de vida que exigía coches capaces de avanzar pese a todo.

El Renault 4 e-Tech no busca ser un SUV: quiere ser un vehículo polivalente

El 4L reinó durante 32 años. Fue el modelo más vendido de Renault y el cuarto vehículo más vendido de la historia del automóvil. Era el coche de los carteros, de los médicos rurales, de los estudiantes, de las monjas, de los agricultores, de las familias numerosas, de los jóvenes aventureros. Se le llamó “4 latas” porque sus puertas metálicas y su carrocería sencilla resonaban como una lata cuando se cerraban, y porque era sincero: lo que veías era lo que había.

Renault 4

El nuevo Renault 4 e-Tech es otra cosa. Más silencioso, más refinado, más pulido. La robustez se ha sustituido por un estilo que funciona bien para el siglo XXI pero que ya no recuerda la sobriedad del 4L original. Es un coche que aspira a ser práctico, sí, pero también cómodo. Un heredero más burgués, más “señorito”, aunque sin perder del todo la vocación de vehículo útil y emocional.

Un coche polivalente que no quiere ser SUV

A pesar de todo, el Renault 4 e-Tech mantiene su ambición de polivalencia. Es más alto que un Renault Captur, lo que facilita el acceso al interior y la sensación de dominio sobre la carretera, y es también 22 centímetros más largo que el Renault 5. Eso se traduce en un maletero mayor y en un habitáculo donde los pasajeros adultos realmente caben sin necesidad de plegar rodillas como si fuesen contorsionistas. Aún así, Renault no lo quiere posicionar como un SUV. Ni como un crossover. Ni como nada que huela a etiqueta restrictiva. Prefieren llamarlo vehículo polivalente, una categoría que todavía no aparece en los concesionarios pero que encaja con esta idea de coche que sirve para la ciudad, para el campo, para viajar, para cargar trastos y, llegado el caso, para dar electricidad a tu casa cuando todo falla.

Extended Grip: electrónica inteligente

Y aunque es un coche de tracción delantera, puede defenderse dignamente fuera del asfalto gracias a la opción Extended Grip. Se trata de un sistema que ayuda a un coche que no es 4×4 a moverse con cierta soltura por superficies complicadas como tierra, arena o nieve, sin necesidad de incorporar tracción integral. Lo hace ajustando de forma muy fina la fuerza que entregan las ruedas delanteras y permitiendo un pequeño deslizamiento controlado que, lejos de ser un error, es lo que permite “morder” el terreno y avanzar sin quedarse patinando. Es como si la electrónica enseñara a las ruedas a comportarse con más inteligencia cuando el asfalto desaparece.

El sistema añade dos modos específicos: Tierra, pensado para pistas de grava o caminos rurales, y Nieve, que suaviza al máximo la respuesta del acelerador para evitar que el coche resbale al iniciar la marcha. No se trata de convertir al vehículo en un todoterreno, sino de que sea capaz fuera del asfalto. Eso sí, para que funcione de verdad, hace falta el calzado adecuado. Por eso la opción Extended Grip incluye unos neumáticos GoodYear Vector4Seasons con marcaje M+S que ofrecen agarre extra en frío y nieve. Con ellos, la electrónica puede trabajar con eficiencia.

Un volante y tres palancas

Una particularidad del Renault 4 e-Tech es que la palanca del cambio automático está detrás del volante. Esto no suscitaría mayor comentario si no fuera porque ahí también están las que acciona el limpiaparabrisas y la que alberga los mandos del sistema de sonido. Demasiadas funciones en tan poco espacio y mucha la posibilidad de activar la que no es.

La ubicación de la palanca de cambios en el volante se popularizó en los años 50. Era una solución que facilitaba situar un asiento corrido en la parte delantera para que pudieran viajar tres personas. La evolución técnica en el mundo del automóvil derivó en motores más potentes y en cambios más sofisticados. Colocar la palanca directamente sobre la caja, en el suelo, permitía recorridos más cortos y cambios más rápidos. Para una conducción más dinámica, el suelo ganaba por goleada.

Hoy, las reglas del juego y la popularización de las transmisiones automáticas es mayoritaria en los último modelos. Y con ello, la libertad de ubicar la palanca de accionamiento en diferentes lugares. En el Fiat 600e, mediante unos botones en la parte baja del salpicadero; en Mercedes, en la columna de dirección; en Audi, en la consola central…

Dejar de acelerar tiene premio

En el volante del Renault 4 se integran unas levas específicas con las que el conductor puede regular cuánta frenada regenerativa ejerce el coche cuando deja de acelerar. Durante ese proceso de deceleración, el vehículo aprovecha la energía cinética para generar electricidad. La clave está en que esa energía se envía directamente a la batería en lugar de desperdiciarse.

La versión más potente del Renault 4 e-Tech comparte la mecánica del Renault 5 e-Tech: un motor eléctrico de 150 caballos alimentado por una batería de 52 kWh, capaz de ofrecer alrededor de cuatrocientos kilómetros de autonomía en ciclo WLTP y un consumo medio homologado cercano a los 16,3 kWh. Es un coche con fuerza suficiente para moverse con soltura en carretera, silencioso en autopista, estable en curvas y con una suspensión tirando a blanda.

La huella que puede dejar este nuevo Renault 4

El Renault 4 original, el 4L, contribuyó a la movilidad útil. El nuevo Renault 4 e-Tech aspira a dejar otra, más relacionada con lo eléctrico, lo versátil y lo esencial. No será el coche de las carreteras de tierra, ni el compañero de generaciones que viajan con la ventanilla abierta a 70 km/h, pero sí puede ser el coche que ilumine una casa cuando el país se quede a oscuras, el que afronte caminos complicados sin pretender ser un todoterreno y el que reinterprete un símbolo adaptándolo al presente.

Quizá en el futuro los aficionados no le recuerden por sus prestaciones o comodidad, sino por lograr que la luz siga encendida incluso en la mayor de las incertidumbres.