El cambio climático se convierte en una de las mayores amenazas para la fauna del planeta, según un amplio informe 

Una nueva investigación publicada en la revista científica BioScience alerta de que el cambio climático está dejando de ser un riesgo abstracto para convertirse en una de las principales amenazas directas para los animales salvajes en todo el mundo. Hasta ahora, la pérdida de biodiversidad se atribuía sobre todo a la destrucción de hábitats y la sobreexplotación de especies, pero los científicos advierten de que estamos entrando en una nueva etapa: la de las «tres grandes amenazas», con el cambio climático al mismo nivel de gravedad.

El estudio, liderado por el ecólogo William J. Ripple, de la Universidad Estatal de Oregón, ha analizado datos de más de 70.000 especies animales de todo el planeta. Los resultados revelan que más del 5% de las especies evaluadas ya están amenazadas directamente por el calentamiento global, y en algunos grupos como los corales, los arácnidos o los ciempiés, el porcentaje de especies en riesgo supera el 25%. Estos números, advierten los autores, podrían ser incluso más altos en realidad, ya que la mayoría de las especies aún no han sido evaluadas formalmente.

Entre los efectos del cambio climático sobre la fauna se encuentran alteraciones en su comportamiento, cambios en sus ciclos vitales, desplazamientos forzados hacia hábitats menos hostiles y colapsos poblacionales causados por fenómenos extremos como olas de calor, incendios, sequías o inundaciones. Estos eventos están provocando muertes masivas de animales, tanto marinos como terrestres. Un ejemplo dramático es la desaparición de miles de millones de cangrejos de las nieves en el mar de Bering desde 2018, o la muerte de millones de aves marinas y ballenas en la costa del Pacífico debido a olas de calor marinas que alteran la cadena alimentaria.

Más de 3.500 especies amenazadas

Según el estudio, más de 3.500 especies animales están amenazadas por el cambio climático, lo que sitúa esta crisis ambiental como una de las principales causas emergentes de pérdida de biodiversidad. Las olas de calor, incendios y sequías están provocando eventos de mortalidad masiva que alteran funciones vitales de los ecosistemas, como la polinización o la cadena alimentaria. Ejemplos recientes incluyen la muerte de miles de millones de invertebrados marinos durante fenómenos extremos en el Pacífico o la desaparición del 90% de los moluscos en la costa de Israel.

El estudio también pone en evidencia la falta alarmante de datos sobre el impacto climático en la mayoría de las especies animales. Más del 65% de las clases conocidas no han sido evaluadas por la UICN, y la gran mayoría de las especies evaluadas hasta ahora son vertebrados, que representan una fracción mínima de la biodiversidad del planeta. Los investigadores reclaman una base de datos global sobre eventos de mortalidad causados por el clima y una evaluación más frecuente y equitativa del riesgo climático, especialmente para los invertebrados, que representan la mayoría de las especies animales del planeta. Esta falta de datos impide diseñar políticas eficaces de conservación que tengan en cuenta tanto la biodiversidad como la crisis climática. Según Ripple, comprender estos riesgos es esencial para tomar decisiones políticas informadas y evitar una aceleración de las extinciones impulsada por el calentamiento global.

Ante esta situación, los autores del estudio piden la creación urgente de una base de datos global que permita rastrear eventos de mortalidad masiva relacionados con el clima. También proponen acelerar la evaluación del riesgo climático en especies que aún no han sido estudiadas y reforzar la integración entre las políticas medioambientales y climáticas a nivel internacional.

Para los científicos, la conclusión es clara: si no se reducen de forma urgente y efectiva las emisiones de gases de efecto invernadero, el impacto sobre la fauna será cada vez más grave y difícil de revertir. Con cada décima de grado que aumente la temperatura media del planeta, aumentará también el riesgo de extinciones en cadena y la alteración de ecosistemas enteros.

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