Los árboles de rápido crecimiento ocupan espacio en los bosques del futuro, y ponen en riesgo la biodiversidad y la resiliencia climática
El cambio climático, la deforestación y la pérdida de hábitat podrían perjudicar los bosques del futuro debido a la interacción entre estos factores. Los árboles tienen un papel fundamental en la vida en la Tierra: almacenan CO₂, crean hábitats para animales, hongos e insectos, estabilizan los suelos, regulan los ciclos del agua y producen recursos esenciales para los seres humanos.
El planeta perdió 3.7 millones de hectáreas de bosques primarios en 2023, más de 10 campos de fútbol por minuto. En su lugar se están plantando árboles de rápido crecimiento, como pinos y eucaliptos, que no pertenecen a esos ecosistemas, para explotar su madera.
Un estudio reciente liderado por el ecólogo Jens-Christian Svenning, de la Universidad de Aarhus de Dinamarca, muestra que los bosques actuales están experimentando un proceso de homogeneización, con una pérdida de biodiversidad y un debilitamiento de los ecosistemas. Se está produciendo una desaparición de especies arbóreas que solo existen en zonas muy limitadas del planeta.
La investigación analizó más de 31.000 especies de árboles de todo el mundo. Sus resultados indican que los árboles de rápido crecimiento, como eucaliptos, acacias, álamos y pinos, se expandirán, mientras que disminuirán las especies de crecimiento lento, sobre todo aquellas que están en regiones tropicales y subtropicales, como el algarrobo, la araucaria, el guayacán y el olivo.
Árboles de rápido crecimiento, bosques más débiles
Según el estudio, las especies arbóreas que más amenazadas están son las de crecimiento lento. Se caracterizan por tener hojas gruesas, madera densa y una larga esperanza de vida, y suelen encontrarse en bosques tropicales y subtropicales húmedos.
Estas especies forman la columna vertebral de los ecosistemas forestales, ya que aportan estabilidad y contribuyen al almacenamiento de carbono, haciendo que los bosques sean más resistentes al cambio climático.
Si las tendencias actuales siguen igual, los expertos advierten de que los bosques estarán cada vez más dominados por árboles de crecimiento rápido, que presentan hojas ligeras y una baja densidad de madera. Aunque estas especies crecen y se establecen con facilidad, son más vulnerables a sequías, tormentas, plagas y otras perturbaciones climáticas. Esto reduce la estabilidad de los bosques y su capacidad para almacenar carbono a largo plazo.
Las árboles naturalizados, una posible solución
El estudio también señala que el 41 % de las especies arbóreas naturalizadas (aquellas que no son originarias de una región pero que crecen de forma silvestre en ella) comparten características como el crecimiento rápido y las hojas pequeñas. Esto hace que sean adecuadas para entornos perturbados (tormentas, incendios, contaminación, etc.), aunque no siempre cumplen las mismas funciones ecológicas que las especies nativas.
Las consecuencias ecológicas de estos cambios podrían ser una menor biodiversidad forestal, una mayor debilidad frente al cambio climático y una reducción de la capacidad de los bosques para almacenar CO₂ a largo plazo. Las regiones tropicales y subtropicales se encuentran entre las más vulnerables, ya que almacenan muchas especies de crecimiento lento que podrían desaparecer si sus hábitats continúan desapareciendo.
Por último, los investigadores subrayan el papel clave de los seres humanos en estas transformaciones, desde iniciativas en el cambio climático, la tala de bosques o la conversión de tierras para la agricultura o las infraestructuras, así como la introducción de especies foráneas que aceleran estos procesos.
REFERENCIA
Global functional shifts in trees driven by alien naturalization and native extinction