Aunque pueda parecer que los pulpos usan sus ocho brazos de forma indistinta, los investigadores han observado que les asignan funciones específicas durante la caza

Los pulpos son bien conocidos por tener ocho brazos prensiles cubiertos de ventosas. Viendo a un pulpo moverse, es fácil ver que ninguno de estos brazos está ocioso, y que aprovechan todos sus apéndices para desplazarse, surcar el agua y capturar presas. Los movimientos de los pulpos pueden parecer torpes y aparentemente desorganizados.

En la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Minnesota, donde se estudia los pulpos y otros cefalópodos, los investigadores se preguntaron si en realidad los preferían ciertos brazos sobre otros a la hora de cazar, en lugar de utilizar cada brazo por igual. Entender mejor cómo utilizan sus brazos ayudará a desarrollar la próxima generación de robots blandos con altas capacidades para manipular objetos. Su trabajo ha sido publicado en Cell Current Biology.

El equipo de investigación estudió el pulpo de dos manchas de California, que vive unos dos años y alcanza el tamaño de una pelota de tenis. Los brazos del pulpo están numerados a cada lado de su cuerpo, empezando por el centro. Los investigadores dejaron caer diferentes tipos de presas en los tanques, incluyendo cangrejos y camarones, y grabaron en vídeo cómo los pulpos, que se escondían en «guaridas» artificiales con un ojo mirando hacia fuera, se lanzaban a por el bocado.

Independientemente del tipo de presa, el pulpo atacaba utilizando el segundo brazo del centro

Sin embargo, los cangrejos se mueven lentamente, mientras que las gambas pueden contraer la cola para escapar rápidamente. Por ello, cada tipo de presa requiere diferentes tácticas de caza por parte del pulpo. Los investigadores descubrieron que los pulpos utilizaban para cazar los brazos del mismo lado que el ojo que veía a la presa. Sin embargo, independientemente del tipo de presa, el pulpo atacaba utilizando el segundo brazo del centro.

Cuando cazaban cangrejos, los pulpos se abalanzaban sobre la presa con un movimiento similar al de un gato, avanzando con el segundo brazo. Cuando cazaban gambas, los pulpos eran más cuidadosos para no asustar a la presa. Avanzaban con el segundo brazo y, una vez que entraba en contacto con la gamba, utilizaban los brazos vecinos uno y tres para afianzar su presa.

Los investigadores se sorprendieron de la previsibilidad con la que los pulpos iniciaban la captura de la presa con el segundo brazo. Para unas criaturas cuyo movimiento parece imprevisible, el comportamiento de caza era en realidad muy predecible.

El próximo paso es estudiar cómo las neuronas facilitan los movimientos de cada brazo. Aprendiendo de los pulpos este conocimiento se puede aplicar a la fabricación de un vehículo submarino o un robot blando capaz de mover y manipular cargas con fuerza y precisión, igual que hacen los pulpos.

REFERENCIA

Octopus bimaculoides’ arm recruitment and use during visually evoked prey capture