Los adolescentes desde los 12 años ven OnlyFans como una forma rápida de ganar dinero, especialmente entre las chicas, según revela estudio en España
OnlyFans es una plataforma por suscripción que aloja contenido para adultos y que se ha filtrado a la cultura juvenil por su promesa de ingresos rápidos. Un nuevo estudio señala que muchos adolescentes en España, incluso de 12 años, no solo conocen OnlyFans. También lo consideran una vía viable y hasta empoderadora para ganar dinero. En debates grupales con más de 160 jóvenes, el equipo observó que las plataformas de contenido erótico moldean cómo los chicos, sobre todo las chicas, conciben oportunidad económica, valía personal y sexualidad.
Las y los participantes enmarcaron a menudo la creación de contenido como elección personal y tendían a minimizar los riesgos.
La investigación partió de la preocupación por el efecto de los medios sexualizados y la normalización de la autopresentación erótica en el desarrollo adolescente. Con la promoción de OnlyFans y plataformas similares en redes populares, el objetivo fue comprender cómo perciben estos mensajes. También interesaba si interiorizan normas de género y la idea de que la intimidad puede convertirse en producto.
“Estábamos cada vez más preocupadas por el impacto de la cultura digital hipersexualizada en los adolescentes, especialmente por la normalización de plataformas como OnlyFans en las redes sociales”, dijo la autora del estudio, Kristel Anciones-Anguita, doctoranda en la Universidad de Alcalá. “Aunque estas plataformas están legalmente restringidas a adultos, los menores no solo acceden a su contenido, sino que también lo integran en sus aspiraciones culturales y profesionales cotidianas. Queríamos explorar cómo esta exposición afecta su desarrollo psicosocial, sus percepciones de género y sus visiones sobre la intimidad y el éxito”.
Para explorar estas cuestiones, el equipo realizó un estudio cualitativo con 164 estudiantes de secundaria, de 12 a 16 años, de áreas urbanas y rurales de Guadalajara, España. Todo el alumnado participó en grupos focales integrados en un programa más amplio de educación sexual. Con análisis temático reflexivo, identificaron patrones recurrentes sobre el entendimiento de OnlyFans, hábitos mediáticos y actitudes ante el contenido sexual.
Incluso los más jóvenes mostraron un entendimiento sofisticado del funcionamiento de OnlyFans. Describieron el modelo de suscripción, la venta de contenido exclusivo y la relación entre ingresos, popularidad y frecuencia de publicación. También señalaron que ganar más suele exigir material más explícito.
Apareció con fuerza la idea de que la apariencia física de las chicas influye en el éxito. Quienes encajan en ciertos estándares, decían, tienen más posibilidades de obtener beneficios. Algunos chicos se vieron a sí mismos como posibles creadores, aunque consideraron la plataforma más rentable para mujeres.
Mientras parte del grupo expresó incomodidad ante el contenido sexual, otras voces presentaron la participación como una decisión económica racional. Eso se acentuó en el caso de chicas que no contemplan estudios o empleos tradicionales.
Las chicas identificaron con claridad la tensión entre agencia y coerción. Unas defendieron la elección personal. Otras señalaron que la necesidad económica puede hacer que la libertad sea más aparente que real.
Algunas compararon la práctica con la prostitución y preguntaron si alguien elige vender contenido íntimo cuando atraviesa dificultades económicas. Esta tensión coincide con debates académicos sobre cómo el lenguaje del empoderamiento puede ocultar desequilibrios de poder más profundos.
La promoción de OnlyFans en TikTok, Instagram y Twitter apareció como influencia constante. Afirmaron ver publicaciones y anuncios con historias de miles de euros al mes por fotos o videos sexualizados. Varias personas recibieron mensajes directos invitándolas a crear contenido o a suscribirse.
Varias chicas dijeron haber recibido imágenes explícitas no solicitadas junto a invitaciones a la plataforma. Los chicos, por su parte, mencionaron anuncios emergentes y contenido pirateado en chats y apps como Telegram o Discord. Muchos admitieron haber accedido pese a las restricciones de edad y compartieron trucos para burlar verificaciones.
OnlyFans se asoció con fuerza a éxito financiero. Repetían que era una alternativa más fácil y atractiva que el trabajo o la educación tradicionales. En ese contexto, la autopresentación sexual se describió como estrategia inteligente o incluso admirable.
Esta visión encaja con el llamado “emprendimiento sexual neoliberal”. Se anima a convertir la propia sexualidad en marca, con la promesa de ingresos. El riesgo, advierten las autoras, es reducir la valía personal a la capacidad de generar atención o dinero con la apariencia.
“Nos sorprendió lo naturalmente que los adolescentes hablaban de OnlyFans, demostrando una comprensión clara de su modelo basado en suscripciones e incluso compartiendo técnicas para eludir las restricciones de edad”, dijo Anciones-Anguita a PsyPost. “Lo más sorprendente fue cómo algunos jóvenes enmarcaron la autosexualización como una forma de elección personal o empoderamiento, sin reconocer plenamente las presiones económicas y sociales subyacentes que influyen en esas decisiones”.
El estudio subrayó diferencias de género en la experiencia de esta cultura digital. Las chicas expresaron más preocupaciones sobre imagen corporal, juicio social y seguridad. Los chicos hablaron con más soltura del potencial financiero y del consumo.
Estos patrones refuerzan desigualdades ya conocidas en la socialización de chicos y chicas en torno al sexo y la expresión personal. Ellas reciben más mensajes sexuales no solicitados y sienten presión por cumplir estándares de belleza. Ellos se describen más como consumidores que como creadores.
Aun con ese diagnóstico, muchos valoraron que el balance riesgo, recompensa compensa. Restaron importancia al robo de contenido, la explotación o el arrepentimiento futuro. Pesó más el beneficio inmediato.
Otros expresaron admiración por las chicas que ganan dinero en OnlyFans. Las vieron listas o independientes. Esta normalización de la autopresentación sexual y la ausencia de reflexión crítica sobre sus consecuencias a largo plazo inquietaron al equipo.
Para las autoras, los hallazgos indican que la educación y la regulación no van al ritmo del cambio. Proponen educación integral que abarque dimensiones sociales, económicas y psicológicas de la cultura sexualizada. Las escuelas deberían incorporar alfabetización digital, pensamiento crítico y comunicación respetuosa, con atención especial al papel del género y del poder.
Las familias también cuentan. Conversaciones abiertas y sin juicios sobre sexualidad e influencia mediática pueden ayudar a orientarse en entornos complejos.
A la vez, gobiernos y tecnológicas pueden impedir la promoción de contenido sexual a menores. Eso incluye mejores verificaciones de edad, límites a la exposición algorítmica de contenido adulto y más transparencia sobre cómo se segmenta a usuarios jóvenes.
“La exposición constante a contenido sexualizado a través de las redes sociales puede moldear significativamente cómo los adolescentes ven la sexualidad, el empoderamiento y la oportunidad económica”, afirmó Anciones-Anguita. “Muchos jóvenes, especialmente los chicos, perciben OnlyFans como un camino viable hacia la independencia financiera, y a menudo pasan por alto riesgos asociados como la explotación, el ciberacoso y las consecuencias psicológicas a largo plazo. Esto subraya la necesidad urgente de alfabetización digital y educación afectivo-sexual integrales”.
“Planeamos ampliar nuestra investigación para incluir estudios transculturales y longitudinales, examinando cómo la sexualización digital influye en el desarrollo adolescente a lo largo del tiempo”, explicó Anciones-Anguita. “También nos interesa desarrollar y evaluar programas educativos y políticas públicas que promuevan comportamientos digitales y sexuales más saludables”.
“Este estudio debe entenderse en el contexto más amplio de ideologías neoliberales y posfeministas que mercantilizan la intimidad y promueven la autoexplotación como empoderamiento”, añadió. “Para quienes estén interesados en una exploración más profunda de estas dinámicas, recomiendo leer este artículo que escribí para InGenere: ‘The illusion of sexual freedom’. Además, pronto publicaré una revisión sistemática sobre la agencia sexual adolescente en redes sociales en la revista Sexual Policy and Research. Creo que ofrecerá ideas valiosas que complementan los hallazgos de este estudio”.
REFERENCIA