La cultura popular asegura que «los polos opuestos se atraen» cuando se trata de elegir a nuestro compañero emocional, pero la ciencia no tiene esta afirmación tan clara. Ya se ha demostrado que elegimos a nuestra pareja por tener un tamaño o peso similar al nuestro, una educación que coincida en determinados puntos, así como una personalidad afín. Lo que sí hanhecho los investigadores en una reciente investigación es confirmar empíricamente que otro de nuestros refranes populares sí es cierto: «dime con quién andas y te diré quién eres«.

Según explican los científicos del Instituto Karolinska de Estocolmo en un estudio publicado en la revista Archives of General Psychiatry, una de las cosas que nos hace decidirnos a establecer una relación sólida con alguien es que su ‘estado psiquiátrico’ sea similar al nuestro, es decir, que padezca los mismos trastornos mentales o emocionales que nosotros. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron bases de datos anónimas de 700.000 personas desde 1973 hasta 2009 que habían padecido en algún momento de sus vidas algunos de estos once ‘estados psiquiátricos’: esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno del espectro autista, anorexia nerviosa, abuso de determinadas sustancias, trastorno de hiperactividad por déficit de atención, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno depresivo mayor, fobia social, agorafobia o trastorno de ansiedad generalizada.

Después, los investigadores cruzaron los datos con su estado civil e investigaron a aquellos que estaban casados. Al poner el foco de atención sobre la pareja (sólo se tuvieron en cuenta matrimonios heterosexuales), se percataron de que la mayoría padecían trastornos similares, pero nunca uno distinto, es decir, personas con esquizofrenia no se relacionaban con personas con depresión, sino con aquellas que padecían una condición neurológica similar a la suya.

Las razones subyacentes de estos patrones son bastante complejas y no muy conocidas. Los investigadores creen que lo más probable es que este apareamiento selectivo sea motivado por un rasgo o comportamiento compartido. Según explica Victor Reus, psiquiatra de la Universidad de California, «a un determinado nivel, estas parejas tienen la sensación de que su forma de ver el mundo es compartida, por lo que se dibujan juntos».

Fuente: scientificamerican.com

Redacción QUO