Un estudio con más de 120.000 personas durante dos décadas demuestra que el aceite de oliva ayuda a evitar subir de peso, pero un estudio en España indica que no todos los aceites de oliva son iguales 

El aceite de oliva, base de la dieta mediterránea, es rico en ácidos grasos monoinsaturados, un tipo de grasa saludable. Aunque tiene muchas calorías, su impacto sobre el cuerpo no es el mismo que el de otras grasas como la mantequilla o la margarina, que son ricas en grasas saturadas. Estas últimas se han relacionado con el aumento de peso y enfermedades cardiovasculares. En nutrición, cada vez se refuerza más la idea de que no todas las grasas son iguales: su calidad es clave. Esta investigación, publicada en una prestigiosa revista científica, refuerza esa idea con datos a largo plazo.

Un reciente estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition desmiente el mito de que el aceite de oliva engorda y apunta a que, en realidad, puede ayudar a controlar el peso. Investigadores analizaron datos de tres grandes estudios de cohortes realizados en Estados Unidos durante un período de entre 20 y 24 años. En total, se incluyeron 121.119 participantes que cumplían los criterios para el análisis final. El objetivo era comprobar cómo influye el consumo de aceite de oliva en la evolución del peso corporal a lo largo del tiempo.

El aceite de oliva es ampliamente reconocido por sus beneficios cardiovasculares, pero muchos evitan consumirlo con regularidad por su alto contenido calórico. Esta investigación se propuso explorar si ese temor tiene base científica. Los resultados son claros: consumir 7 gramos diarios de aceite de oliva se asoció con un aumento de peso significativamente menor comparado con el consumo de la misma cantidad de mantequilla, margarina u otros aceites vegetales. Este efecto positivo del aceite de oliva se mantuvo incluso después de ajustar los modelos estadísticos por variables como edad, índice de masa corporal (IMC) inicial, estilo de vida, actividad física, y otros factores sociodemográficos y de salud.

En España ya lo sabíamos

Los datos se obtuvieron mediante cuestionarios extensos que los participantes respondían periódicamente cada 2 o 4 años. Estos incluían preguntas sobre hábitos alimentarios, actividad física, uso de medicamentos, sueño y otras conductas relacionadas con la salud. Además, los participantes informaban de su peso cada dos años. Para evitar distorsiones, se excluyeron del análisis aquellas personas mayores de 65 años o que padecían enfermedades crónicas graves como cáncer, enfermedades cardiovasculares o diabetes avanzada.

Los investigadores descubrieron que las personas que consumían más aceite de oliva, especialmente aquellas menores de 50 años o con sobrepeso u obesidad al inicio del estudio, mostraban un menor incremento de peso a lo largo del tiempo. Este hallazgo es especialmente relevante para grupos de riesgo. Al analizar qué pasaba cuando se sustituía mantequilla, margarina o aceites vegetales por aceite de oliva, los resultados fueron aún más contundentes: quienes hicieron este cambio mostraron un aumento de peso considerablemente menor. Esto respalda la idea de que la calidad de las grasas que se consumen tiene un papel fundamental, más allá de la cantidad total de calorías.

En palabras de los autores, “estos hallazgos apoyan las recomendaciones dietéticas que destacan la importancia de la calidad de la grasa sobre su cantidad, incluso dentro del marco del control del peso corporal.” El estudio no distinguió entre los diferentes tipos de aceite de oliva, como el virgen extra o el refinado, por lo que sus conclusiones pueden aplicarse en términos generales a cualquier tipo de aceite de oliva.

El análisis estadístico se basó en modelos multivariantes que permitieron aislar el efecto del aceite de oliva del de otros factores. De este modo, se pudo comprobar que el consumo de aceite de oliva tenía un efecto independiente en la prevención del aumento de peso. A diferencia de otros aceites vegetales, que también se consideran saludables pero que no mostraron el mismo efecto protector, el aceite de oliva podría tener componentes bioactivos específicos que ayudan a regular el metabolismo y el equilibrio energético.

Otro estudio realizado por investigadores del Hospital Regional Universitario de Málaga en 2023, junto con el Instituto de Grasa de Sevilla y el Centro de Investigación Biomédica en red (CIBERDEM) llegaron a una conclusión parecida, pero no todos los aceites de oliva son iguales. El estudio comprobó que al sustituir el aceite de consumo habitual por un aceite de oliva virgen con alto contenido en oleocantal y oleaceína (dos de los flavonoides más importantes) sin modificar las cantidades ni introducir cambios en la dieta ni ejercicio físico, producían mejoras metabólicas como pérdida de peso, disminución del índice de masa corporal y de la glucemia. Estos cambios no se observaban con aceite de oliva de peor calidad.

El estudio en EE.UU. demuestra una vez más que el aceite de oliva no sólo es saludable para el corazón, sino que también puede ser una herramienta útil en el control del peso a largo plazo. Frente a la creencia popular de que “engorda”, los datos revelan lo contrario. Sustituir grasas como la mantequilla o la margarina por aceite de oliva no solo es recomendable por razones cardiovasculares, sino también por motivos de control de peso. Este hallazgo tiene implicaciones importantes para las recomendaciones nutricionales y refuerza la validez científica de la dieta mediterránea, incluso fuera de su contexto geográfico original.

REFERENCIA

hanges in olive oil consumption and long-term body weight changes in three U.S. prospective cohort studies