Cuando vi llegar a Alfonso de Vilallonga, lo primero que me vino a la cabeza es que no sólo es compositor de música, sino también de cotidianidad. Cuando eres bueno, haces bandas sonoras, pero, cuando eres brillante, esculpes piezas musicales sobre imágenes, haciendo que encajen de tal modo que nadie podría saber qué fue primero, si la imagen o el sonido.

Resultado de su genialidad es el Goya por la BSO de Blancanieves , película de Pablo Berger. Pero su capacidad para combinar elementos y que resulten en una obra de arte no se ciñe a la música; Alfonso de Vilallonga lo consigue en cada una de las facetas cotidianas del día a día, ya sea una conversación casual o su peculiar estilo de vestir. Es fácil ir elegante con un traje de alta costura hecho a medida; lo difícil, es elegir una camisa, una corbata fina, unos pantalones de seda con estampado geométrico y unos zapatos de piel de cocodrilo, con tacón y punta, y lucir en su conjunto como el barón que es.

Esta semana se ha celebrado en Alicante la V edición del Ros Film Festival, el primer certamen internacional y online de cortometrajes de ciencia ficción en los que robots reales, inventados o las inteligencias artificiales, son los verdaderos protagonistas. Este festival era el escenario perfecto para el preestreno de la película “Robot Dreams”, también de Berger, quien había confiado de nuevo en De Vilallonga para la BSO. (Como para no confiar en Alfonso, si ya le había conseguido un Goya…).

Reconozco que me alegré por mi suerte: el Ros Film Festival, preestreno de la película ganadora del Gran Premio del Público a la mejor película en Sitges y estaba en mis manos entrevistar a Alfonso de Vilallonga antes de la proyección.

Y todo fue alegría hasta que el público empezó a llenar la sala y caímos en la cuenta de algo en lo que no habíamos pensado: es una película de animación apta para público infantil. Aquello empezó a llenarse de niños más rápido que el útero de Verdeliss, y vi como todas y cada una de mis preguntas debían ser reformuladas o, directamente, desechadas, ya fuera porque eran aburridas para niños o, directamente, inapropiadas. Pero, como dije al principio, Alfonso de Vilallonga es capaz de crear belleza hasta en una entrevista improvisada.

Pregunta: Tanto Robot Dreams como Blancanieves son películas mudas. ¿Es más difícil sonorizar una película muda o una dialogada?

Alfonso de Vilallonga: Blancanieves era muda total, como en las películas de los años 20; no había ni efectos de sonido, excepto un ruido de máquina de fotos antigua. En Robot Dreams, en cambio, sí que hay efectos de sonido y música de la época, no llega al nivel de Blancanieves, que son 104 minutos de música. Las películas mudas están bien porque la música luce mucho más.  En las películas con diálogos tienes que competir con ellos, adaptar el volumen a las escenas… Cada tipo tiene su reto.

Pregunta: Siempre tengo la impresión de que en el género que mejor funciona la música es en el terror, porque suele ser un elemento narrativo más. ¿Llevo razón?

A: Sí, sí. Yo nunca he hecho ninguna banda sonora para terror, pero efectivamente hay una famosa anécdota con Psicosis de Hitchcock. No estaba contento con la película, y se lo dijo a su compositor, Bernard Herrmann. Le dijo:  “creo que esto no funciona, mira a ver si con música lo puedes mejorar un poco” , y de ahí salió ese “ñic ñic ñic” en la ducha que todos conocemos. La música puede mejorar una película, empeorarla, no sé. También creo que una película mala necesita una música mala.

Pregunta: Te voy a poner en un compromiso. Cuando vemos algunas películas españolas, no quiero decir nombres, como Mario Casas, con esa dicción “tan buena”. ¿No te dan ganas de gritar que tendrían que haber subido el volumen a la banda sonora?

A: (Risas). Bueno, seguramente.

Alfonso de Vilallonga y Raquel Sastre durante la entrevista en el Teatro Arniches de Alicante. Foto: Carolina Diego.

Alfonso de Vilallonga y Raquel Sastre durante la entrevista en el Teatro Arniches de Alicante. Foto: Carolina Diego.

 

Pregunta: Has trabajado con Coixet, Berger… ¿Notas diferencias entre directores que conocen el lenguaje musical y los que no? ¿Cómo te comunicas con ellos?

A: Normalmente no tienen mucha idea de música, pero saben lo que quieren. Ellos son el alma mater de la película y la música es un elemento más. Ellos son los reyes y yo un cortesano que hace lo que ellos desean.

Pregunta: Imagínate que viene Steven Spielberg y te pide que compongas la música de su próxima película y que la va a cantar Paquirrín. ¿Lo haces o tu arte tiene límites que no son aceptables?

A: ¿Paquirrín cantando? Vamos… ¡Directamente, Sí! (Risas)

Pregunta: Tú también te has animado a cantar más de una vez. (Mirando al público) Niños, ahora vamos a contar una cosa que nunca tenéis que dejar que hagan vuestros padres. Alfonso, cuando erais niños, ¿vuestro padre os despertaba de madrugada para que sus amigos vieran lo bien que cantabais?

A: Sí, somos una familia bastante musical. Crecimos cantando siempre en casa. Cuando teníamos 8 o 10 años nos despertaba un martes o un jueves a las 2 de la mañana para llevarnos a fiestas en Barcelona, y aparecíamos con el pijama y el abrigo y debían alucinar de ver a tres niños así, cantando perfectamente, coordinados y con mucho ensayo detrás.

Pregunta: A cambio, os recompensaba con churros y chocolate a las 5 am…

A: (Risas) Exacto.

Pregunta: Si hubierais nacido en esta época, ¿vuestro padre os habría abierto un canal de YouTube?

A: Sí, sí, o lo hubieran denunciado (risas).

Pregunta: Tú tranquilo, sois de la aristocracia, aquí nunca se os denuncia.

A: (Carcajada).

Pregunta: No sólo eres compositor, sino también cantante e, incluso, te has metido en el terreno del humor con canciones satíricas contra el Procès.

A: Empecé en 2013, cuando aún no había tanto ruido, porque me parecía muy grotesco. Hice muchos “amigos” en Cataluña. Y ya en 2019 hice otra “El lamento de los burgueses oprimidos”, sobre los burgueses insolidarios. Y ahí gané muchos, muchos, muchos “amigos” más.

Entrevista realizada durante el ROS Film Festival.

Entrevista realizada durante el ROS Film Festival. Foto: Carolina Diego.

Pregunta: Menos mal que en el cine sí tienes amigos de verdad. Eres una de las grandes estrellas de la composición musical. ¿Cuál sería tu gran sueño?

A: Hay muchas cosas que me gustaría hacer, pero ahora con tanto single y demás, ese concepto de banda sonora no se lleva tanto. Pero creo que, como todo, volverá. Es muy bonito. Elegir el sonido, los instrumentos, el ambiente, asociado a una historia. Mi sueño es seguir trabajando en esto.

Pregunta: Antes decías que nunca habías compuesto una banda sonora para una peli de terror. Robot Dreams, aunque tiene algo de comedia, es más bien melancólica. ¿En qué género te sientes más cómodo?

A: Es como hacer un traje único para esa película en concreto. No pueden ser intercambiables, aunque sean del mismo género, pero sí que hay otro género que me falta y me encantaría, que es la comedia.

Pregunta: ¿Alguna vez has compuesto una banda sonora y te ha cambiado el director las piezas de sitio?

A: (Tono irónico) Joer, ¿alguna vez…? (Risas). No sólo me las han cambiado de sitio, sino que a veces me han eliminado piezas. Vas al cine y dices: ¿y el sonido que yo metí ahí?

Pregunta: Aprovechando que hay tantos niños, una pregunta para ellos, pero va con segundas para ti: en el cine no se gana un disparate, a no ser que la peli y su música sea un pelotazo. ¿Te gustaría hacer la BSO de una peli de Disney?

A: ¡Tú me dirás si querría..! (Risas) Si antes te he dicho que haría música para Spielberg incluso si canta Paquirrín… (Risas).

Pregunta: ¿Cómo ha sido crear música para una película de animación? ¿Has echado de menos la carne?

A: Ha sido una película muy difícil de hacer. El director tenía una idea muy clara de lo que quería en cada escena y tenía unas ideas previas de ritmos y estilos. Ha sido un trabajo de orfebrería musical.

 

Entrevista realizada en el preestreno de la película Robot Dreams, en ROS Film Festival.

Entrevista realizada en el preestreno de la película Robot Dreams, en ROS Film Festival. Foto: Carolina Diego.

Pregunta: Sin hacer spoiler: ¿Cuál es tu momento favorito?

A: Cuando el robot se mete entre las flores y hay un baile con las flores.

Pregunta: Esa escena me recuerda un poco a Alicia en el país de las maravillas. ¿Eres de documentarte y ver otras bandas sonoras o te gusta crear desde cero?

A: Me gusta más desde cero, pero a veces el director te pasa ejemplos de música para las escenas y es difícil luego mostrarle lo nuevo porque ellos ya tenían en la cabeza la música del ejemplo.

Pregunta: Como estamos en el Ros Film Festival, una pregunta de Inteligencia Artificial. Si ahora mismo volcásemos todo tu trabajo en una IA, y te “clonásemos”: ¿Qué tarea de la creación de una banda sonora te gustaría quitarte de encima por tediosa? ¿Arreglos musicales, limpiar sonido, contestar a esta entrevista…?

A: No sé si querría. No le veo mucho futuro para mí como herramienta. Y tampoco creo que la gente la pueda usar para componer bandas sonoras desde cero, que puedan ser registradas. No creo que nuestro trabajo se vea en peligro… espero (risas).

Pregunta: Imagina que creamos una orquesta de robots, que tocan perfectamente, y te pedimos que la dirijas. ¿Crees que serían mejor que las orquestas con personas reales?

A: El error es bello. Carne y hueso, siempre.

Pregunta: Según las leyes de la robótica, no puedes crear un robot que dañen a los humanos. Si existiesen robots que tocan o cantan perfectamente, siguiendo las leyes de la robótica de no poder hacer daño, ¿crees que podrían cantar algo de Melendi?

A: (Risas)

Pregunta: ¿Qué estilo musical crees que no podrían tocar?

A: Si creamos un robot y puede desafinar tanto como Loquillo, estaríamos rompiendo esa ley. (Risas).

Bueno, pero un robot nunca podrá tener su pelazo… ni su mala leche.