Los hombres suelen expresar menos preocupación por el cambio climático que las mujeres, porque no quieren parecer femeninos
¿Quién crees que se preocupa más por el cambio climático, los hombres o las mujeres? Una nueva investigación comprueba que los hombres que se preocupan más por mantener una imagen masculina tradicional son menos propensos a preocuparse por el cambio climático. ¿Cuál es el motivo?
Los resultados sugieren que darle importancia a los problemas ambientales está psicológicamente vinculado a rasgos como la calidez y la compasión, que normalmente se asocian con la feminidad. Por eso los hombres evitan actitudes ambientalistas para proteger su imagen masculina tradicional.
Michael P. Haselhuhn, investigador de la Universidad de California en Riverside, buscaba comprender los factores psicológicos que influyen en esta brecha de género. En estudios anteriores se pensaba que el factor clave era la ideología política o la falta de conocimiento. Pero la hipótesis de Haselhuhn se basaba en la teoría de la masculinidad precaria.
La teoría de la masculinidad precaria indica que el hombre percibe la masculinidad como algo difícil de conseguir pero fácil de perder. Es decir, la masculinidad es frágil para ellos, a diferencia de la feminidad, que es inevitable biológicamente. Los hombres tienen que demostrar mediante la acción su masculinidad. Esto sugiere que los hombres experimentan ansiedad por no cumplir con estos estándares. Según esta teoría deben reforzar constantemente su nivel de masculinidad y evitar comportamientos femeninos.
La sociedad espera que una mujer sea comunitaria, cariñosa y cálida. De los hombres, en cambio, se espera que sean firmes y emocionalmente reservados. Según Haselhuhn, como cuidar el medio ambiente es sinónimo de calidez, los hombres podrían percibir este gesto como una amenaza a su masculinidad. Los hombres, por lo tanto, rechazan preocuparse por el clima, no porque no entiendan los datos, sino porque no quieren parecer blandos.
La preocupación por el cambio climático altera la masculinidad frágil
Para realizar la investigación, 450 participantes de Estados Unidos leyeron en remoto un caso de un estudiante universitario de economía llamado Adam al que le gustaba correr. En otro contexto se le describió preocupado por el cambio climático y activo en un grupo llamado “Salvemos el Planeta”. Los participantes calificaron a Adam más cálido que cuando se interesaba únicamente por temas estudiantiles. También definieron sus rasgos como más femeninos, lo que confirmó que preocuparse por el medio ambiente altera la percepción de la masculinidad.
Después de esta prueba, Haselhuhn analizó la Encuesta Social Europea para comprobar los datos a gran escala. En esta encuesta había respuestas de 40.156 personas de diferentes países europeos. Con esta encuesta se pudieron encontrar patrones generales en la población.
En la encuesta se pedía a los participantes que calificaran la importancia de ser mujer u hombre, dependiendo de su género. También se midió la creencia en la causalidad humana, el sentimiento de responsabilidad personal y la preocupación general por el cambio climático.
Haselhuhn encontró que cuanto mayor era la preocupación por la masculinidad, menor era el compromiso con el clima. Los hombres que priorizaban su masculinidad no creían tanto que el cambio climático era provocado por la actividad humana, sentían menos responsabilidad y expresaron menor nivel de preocupación por el tema.
Sin embargo, las mujeres se preocuparon más del cambio climático que de su rol de género. La presión por mantener el estatus de género alto está más presente en los hombres debido a la precariedad masculina.
Mantener la masculinidad, un factor estresante
Para validar estos datos, Haselhuhn hizo un segundo estudio con 401 adultos en Estados Unidos. Los hombres tuvieron que completar una escala de estrés del rol de género masculino. La escala evaluaba el nivel de ansiedad que sienten los hombres en situaciones que desafían la masculinidad, como perder una competición deportiva. Por su parte, las mujeres completaron una escala sobre el estrés femenino. Se medían las actitudes climáticas mediante una escala que evaluaba si el cambio climático es real y la preocupación por su impacto.
Los resultados de este estudio, de nuevo sugieren que la presión por seguir las normas de género masculina disuaden a los hombres de preocuparse por temas ambientales. Las mujeres no mostraron estrés por el rol de género ante la preocupación por el cambio climático.
Haselhuhn realizó un tercer estudio con 482 hombres estadounidenses. Quería confirmar que el hecho de parecer cálido o femenino era el factor determinante. Utilizó las mismas escalas que en el estudio anterior. Además, los participantes completaron una tarea para categorizar rasgos de personalidad como la calidez, la tolerancia o la sinceridad y ver si se asociaban al género masculino o femenino.
El resultado fue el mismo: los hombres que se preocupan por su masculinidad se preocupan menos por el cambio climático. Este efecto dependía de sus creencias sobre la calidez y la relación negativa entre ambos conceptos era más fuerte en los que creían que la calidez era un factor femenino. Esto confirma que los estereotipos femeninos hacen que los hombres se sientan inseguros y se distancien del ambientalismo.
Es un estudio que se basó en declaraciones y no en comportamientos que se pudieron observar. Puede ser que la presión que sienten los hombres sea aún mayor en entornos públicos donde son observados. Los hombres podrían expresar su opinión en encuestas anónimas, pero rechazar estas mismas opiniones en un entorno público.
REFERENCIA
Man enough to save the planet? Masculinity concerns predict attitudes toward climate change