¿Cómo hacer que confíen en ti en un mundo cada vez más desconfiado? Un estudio muestra que imitamos la sonrisa de los demás y confiamos en quien la muestra

Las primeras impresiones siguen pesando mucho. La psicología social estudia cómo los rasgos faciales y los gestos influyen en los juicios rápidos que hacemos sobre los demás. En concreto, las expresiones emocionales tienen mucho más peso. La mímica emocional, es decir, la tendencia a copiar los gestos del otro casi sin darnos cuenta, se ha relacionado con la empatía y el vínculo social. Faltaba saber cuánto influye la mímica en la percepción de rasgos como la confianza o la competencia.

El nuevo trabajo, firmado por investigadores de la Universidad SWPS en Varsovia junto a la Universidad Humboldt de Berlín, pone la sonrisa en el centro. Los autores partieron de una hipótesis clara. Anticiparon que los participantes juzgarían mejor a quienes mostraran alegría que a quienes expresaran tristeza o ira. También predijeron que la gente copiaría con más frecuencia la alegría y que esa mímica, medida con precisión, adelantaría cuánto confiarían en la persona observada.

Cómo hacer que confíen en ti a través de la sonrisa

“Cuanto más alguien imita la sonrisa de otra persona, más confiará en ella”, explica el psicólogo Michał Olszanowski. Para probarlo, realizaron tres experimentos. En los dos primeros usaron electromiografía facial, o EMG, una técnica que registra la actividad de los músculos de la cara con electrodos colocados en la piel. El EMG detecta microcontracciones imperceptibles a simple vista, lo que permite saber si realmente estamos copiando una sonrisa o un ceño fruncido.

En el Experimento 1 participaron 62 personas. Vieron videoclips de pocos segundos con rostros que mostraban alegría, tristeza o ira. Luego valoraron confianza, seguridad y atractivo de esas personas. El EMG reveló un patrón estable. Los participantes imitaron con más facilidad la alegría que la tristeza o la ira. Además, esa imitación se dio con más frecuencia cuando percibían similitud social, una sensación de afinidad creada antes con un breve cuestionario que sugería vínculos con algunos de los rostros.

Confiamos cuando imitamos los movimientos

El Experimento 2 buscó causalidad, no solo correlaciones. Tomó a 46 participantes y les pidió que imitaran reacciones faciales mientras evaluaban la credibilidad de los rostros en pantalla. A veces, la instrucción no coincidía con la emoción mostrada. Se les informó de que un software grabaría y analizaría sus expresiones. El resultado fue coherente con la hipótesis. La actividad muscular asociada a la imitación influyó en la evaluación de rasgos. En otras palabras, mover los mismos músculos que el otro hacía verlo como más digno de confianza.

El Experimento 3 llevó la confianza al comportamiento. Intervino con 64 participantes y un juego de inversión, una tarea clásica en economía conductual que asigna puntos virtuales que uno puede compartir con otro jugador. Antes de decidir, los participantes habían recibido información sobre esas personas. Quienes sonreían fueron imitados con más frecuencia que quienes estaban tristes. Esa mímica se asoció con más puntos compartidos, es decir, con más confianza real. En este tercer estudio, a diferencia del primero, la similitud social dejó de ser relevante.

El conjunto de pruebas respalda la conclusión principal. Las personas extraen inferencias sobre rasgos a partir de las expresiones faciales y, de forma particular, la alegría actúa como un atajo que mejora las actitudes hacia quien la muestra. En términos prácticos, sonreír no solo comunica un estado de ánimo. También facilita que el interlocutor te copie y, al hacerlo, te perciba como más confiable y más atractivo. La mímica opera como pegamento social y lo hace desde el primer vistazo.

REFERENCIA

Smile and the world smiles (and trusts) with you: Happiness mimicry shapes first impressions.