Una pareja romántica tiene una fuerte conexión mental y sus recuerdos compartidos influyen en lo que el otro recuerda u olvida

Una nueva investigación sugiere que las parejas no solo se sincronizan para recordar lo mismo, sino también con lo que terminan olvidando. Los resultados del estudio muestran que existen evidencias de que las parejas sincronizan su actividad cerebral a la hora de contar historias. Este efecto de conexión neuronal lleva a un tipo de olvido compartido que no ocurre entre desconocidos.

El equipo de investigadores indica que la estrecha relación de una pareja altera la forma en la que dos personas procesan la información. Si uno de los individuos de la pareja recuerda un detalle determinado de un evento, el otro tiende a olvidar detalles relacionados que no se han mencionado. Esto sugiere que la memoria es un sistema colaborativo hecho a medida por vínculos sociales.

Los psicólogos han comprendido que la memoria humana reconstruye información específica seleccionando de forma activa un recuerdo. Esto hace que el cerebro elimine otros recuerdos que compiten entre sí y que, por lo tanto, podrían interferir con la recuperación de la información. Este proceso se conoce como olvido inducido por la recuperación.

En investigaciones anteriores ya se identificó este fenómeno, pero en relación con otras personas, lo que se denomina olvido inducido por la recuperación socialmente compartida. Este proceso ocurre cuando una persona oyente escucha el recuerdo de otra, experimenta la misma supresión de memoria que la persona que está hablando.

Recuerdos compartidos, pero no recordamos lo mismo

Huan Zhang, primer autor del estudio, realizó la investigación con compañeros de la Universidad Normal de Tianjin, en China. Este estudio comprobaba si el olvido compartido era más fuerte en personas que se aman. Los investigadores indicaron que las parejas comparten una realidad cognitiva única y que con el tiempo desarrollan patrones de pensamiento y comunicación similares.

Los científicos diseñaron dos experimentos, uno con parejas que llevaban al menos seis meses de relación y, por otro lado, uno con parejas de desconocidos. En el primer experimento participaron 19 parejas y los expertos les fueron diciendo palabras clave que fueron revelando recuerdos conjuntos o recuerdos privados que la pareja desconocía.

Primero, los participantes fueron estudiando estos recuerdos. Luego pasaron a una fase de recuperación en la que un individuo de la pareja actuaba como hablante y el otro como oyente. Los participantes realizaron una prueba final en la que tenían que recordar todos los detalles que había mencionado anteriormente su pareja. Los resultados indicaron un patrón de olvido, ya que, los participantes tenían dificultades para recordar lo que el hablante no había mencionado. Esto ocurrió con recuerdos compartidos y recuerdos privados, y la relación entre los participantes facilitó este efecto.

En un segundo experimento, se incluyeron 20 parejas románticas y 18 parejas desconocidas. Todas las parejas usaron recuerdos privados para eliminar la ventaja que suponía conocer el pasado de su pareja. De nuevo, una persona hablaba y la otra escuchaba. Los resultados mostraron una diferencia entre los dos grupos, las parejas románticas repitieron el mismo patrón, en cambio, las parejas desconocidas no experimentaron una supresión significativa de los recuerdos. Esto demuestra el fuerte potencial que tiene la intimidad.

El curioso fenómeno del olvido contagioso

Para entender este proceso a nivel biológico, los científicos realizaron un tercer experimento. Midieron el flujo sanguíneo y los niveles de oxígeno en el cerebro para centrarse en la corteza prefrontal (parte que, entre otras cosas, controla y regula los recuerdos). Para ello, colocaron sensores en la frente de todos los participantes, tanto de parejas como de desconocidos.

Las imágenes cerebrales mostraron una mayor activación en la corteza prefrontal de las parejas románticas. Este dato sugiere que las parejas hicieron un mayor esfuerzo durante la tarea colaborativa. Los investigadores también observaron que las ondas cerebrales del hablante y el oyente se correspondían a lo largo del tiempo. Cuanto más fuerte era la conexión neuronal entre una pareja, más olvidos experimentaba el oyente.

Los resultados sugieren que la conexión no es solo un efecto secundario de estar juntos, sino que el proceso de recuerdo de una de las parejas reformula el del otro. Comparten una misma realidad al recordar u olvidar los mismos recuerdos.

El estudio se realizó con estudiantes chinos, por lo que la influencia social y los factores culturales podrían influir. Además, el entorno del experimento fue artificial, los participantes tenían roles y las conversaciones eran dinámicas. En un entorno natural los resultados podrían ser diferentes. Por otro lado, las pruebas de imagen del cerebro solo miden la superficie del mismo, por lo que no puede alcanzar zonas que pueden estar involucradas con la memoria.

Este estudio implica que nuestros recuerdos son compartidos con quien pasamos el tiempo. Perder detalles específicos de recuerdos no compartidos puede ser el precio a pagar en una relación romántica.

REFERENCIA

The role of romantic relationships in socially shared retrieval-induced forgetting: Cognitive and neural evidence