Un nuevo péptido identificado por inteligencia artificial reduce el apetito y la grasa corporal en ratones y cerdos, sin náuseas ni pérdida muscular. ¿Será la alternativa perfecta a semaglutida?

La semaglutida, el principio activo de medicamentos como Ozempic, ha revolucionado el tratamiento de la obesidad al imitar el GLP-1, una hormona que regula el apetito y el azúcar en sangre. Sin embargo, su uso conlleva efectos secundarios como náuseas y pérdida de masa muscular. En busca de una alternativa, investigadores han empleado inteligencia artificial para descubrir BRP, un péptido que actúa en el hipotálamo sin afectar otras partes del cuerpo. Este hallazgo podría abrir la puerta a tratamientos más efectivos y mejor tolerados.

Investigadores de Stanford Medicine han identificado una molécula natural que suprime el apetito y reduce el peso corporal de manera similar a la semaglutida, pero sin provocar efectos secundarios como náuseas, estreñimiento o pérdida de masa muscular. Esta molécula, denominada BRP, activa un conjunto distinto de neuronas en el cerebro y sigue una vía metabólica diferente, lo que podría ofrecer un enfoque más específico para la pérdida de peso.

Según la profesora Katrin Svensson, líder del estudio, la semaglutida actúa sobre receptores presentes no solo en el cerebro, sino también en el páncreas, el intestino y otros tejidos. Esto explica sus efectos sobre la digestión y los niveles de glucosa en sangre. En contraste, BRP parece actuar exclusivamente en el hipotálamo, la región cerebral responsable del control del apetito y el metabolismo.

El estudio, publicado el 5 de marzo en Nature, fue posible gracias al uso de inteligencia artificial para analizar una clase de proteínas conocidas como prohormonas. Estas moléculas inactivas se transforman en péptidos funcionales cuando son fragmentadas por otras proteínas. Algunos de estos péptidos regulan procesos biológicos complejos, incluyendo el metabolismo energético en el cerebro y otros órganos.

El predictor de péptidos

Para identificar nuevos péptidos con efectos en la regulación del peso, los investigadores desarrollaron un algoritmo llamado Peptide Predictor. En lugar de analizar manualmente miles de proteínas mediante espectrometría de masas, esta herramienta informática examinó los 20,000 genes que codifican proteínas en humanos para predecir qué prohormonas podrían producir péptidos activos. Se enfocaron en aquellas que se secretan fuera de la célula, ya que es una característica común de las hormonas, y que tenían al menos cuatro posibles sitios de corte. De las 373 prohormonas identificadas, Peptide Predictor predijo que la enzima prohormona convertasa 1/3 generaría 2,683 péptidos únicos.

El equipo seleccionó 100 de estos péptidos, incluyendo el GLP-1, y los probó en cultivos celulares neuronales. Como se esperaba, el GLP-1 mostró una actividad significativa, triplicando la actividad celular en comparación con el grupo de control. Sin embargo, un péptido más pequeño, compuesto por solo 12 aminoácidos, mostró un efecto aún mayor, aumentando la actividad celular hasta diez veces. Este péptido fue bautizado como BRP, en referencia a su proteína precursora, BRINP2 (BPM/retinoic acid inducible neural specific 2).

Para evaluar su impacto en el control del peso, los investigadores administraron inyecciones intramusculares de BRP a ratones delgados y minicerditos antes de alimentarse. En ambos modelos animales, la ingesta de comida se redujo hasta en un 50% durante la hora siguiente a la inyección. En otro experimento, ratones obesos tratados con BRP durante 14 días perdieron un promedio de 3 gramos de peso corporal, principalmente debido a la pérdida de grasa, mientras que los animales de control ganaron aproximadamente 3 gramos en el mismo periodo. Además, los ratones tratados mostraron una mejora en la tolerancia a la glucosa y la insulina.

Los estudios de comportamiento revelaron que los animales tratados con BRP no mostraban cambios en su nivel de actividad, consumo de agua, ansiedad o producción de heces, lo que sugiere que el péptido no afecta otros aspectos de su fisiología. A nivel molecular, BRP activó rutas metabólicas y neuronales distintas a las del GLP-1 y la semaglutida.

El próximo objetivo de los investigadores es identificar los receptores específicos a los que se une BRP y mejorar su estabilidad en el cuerpo para prolongar su efecto. También planean iniciar ensayos clínicos para evaluar su seguridad y eficacia en humanos.

Svensson, quien ha fundado una empresa para desarrollar BRP como tratamiento contra la obesidad, destacó la importancia de este hallazgo: “La falta de fármacos efectivos para tratar la obesidad ha sido un problema durante décadas. Nada de lo que hemos probado hasta ahora se ha comparado con la semaglutida en su capacidad para reducir el apetito y el peso corporal. Estamos muy ansiosos por saber si BRP es seguro y efectivo en humanos”.

REFERENCIA

Prohormone cleavage prediction uncovers a non-incretin anti-obesity peptide

Foto: www.chemist-4-u.com