Con menos de un 5% de la población que consume cigarrillos, Suecia ha eliminado el hábito de fumar por otro menos dañino: el snus y las bolsas de nicotina

Pasear por Estocolmo, la hermosa capital de Suecia, es una experiencia muy agradable, a pesar del frío habitual en el país. Además de sus numerosos cafés, deliciosa pastelería y la amabilidad de sus habitantes, prácticamente nadie fuma. En 2024, Suecia fue declarado el primer país del mundo libre de humo, lo que quiere decir que menos del 5% de la población consume cigarrillos. ¿Cómo es posible? Hay un truco: los suecos han dejado de fumar, pero no han dejado la nicotina.

El problema con los cigarrillos

El tabaco es junto con el alcohol la droga legal más consumida del mundo. La OMS estima que unos 1.250 millones de personas consumen tabaco en el planeta, el 80% en países de ingresos bajos y medios. El consumo de tabaco es un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, más de 20 tipos diferentes de cáncer y muchas otras afecciones. Cada año, más de 8 millones de personas mueren a causa del consumo de tabaco.
El tabaco también es letal para los no fumadores expuestos al humo, los llamados fumadores pasivos. El humo de tabaco ajeno causa alrededor de 1,2 millones de muertes al año, incluyendo a 65.000.

La nicotina es la sustancia adictiva que contiene el tabaco, pero la nicotina por sí sola no es cancerígena. Fumar es peligroso porque durante la combustión del tabaco se liberan más de 7.000 sustancias químicas, de las cuales al menos 250 son nocivas y alrededor de 70 son cancerígenas.
Entre los compuestos más dañinos se encuentran el alquitrán, que recubre los pulmones y reduce su capacidad para oxigenar la sangre; el monóxido de carbono (CO), que interfiere con el transporte de oxígeno en el cuerpo, y sustancias como el formaldehído, el benceno y el arsénico, que son carcinógenos reconocidos. Estos químicos no solo aumentan el riesgo de cáncer de pulmón, boca, garganta y otros órganos, sino que también dañan el sistema cardiovascular, elevando la probabilidad de infartos, accidentes cerebrovasculares y enfermedades pulmonares obstructivas crónicas.

Cáncer pulmón hombres en Europa

Incidencia de cáncer pulmón en hombres. Fuente: gco.iarc.fr/today/online-analysis-map?v=2022 (OMS)

Otros productos de la combustión, como el cianuro de hidrógeno y los óxidos de nitrógeno, irritan las vías respiratorias y deterioran los cilios pulmonares, encargados de eliminar toxinas, lo que facilita infecciones y agrava enfermedades como el asma. Si se produjera una nube tóxica de cualquiera de estas sustancias, la gente se encerraría en su casa aterrorizada. En su lugar, una cuarta parte de la población en España es fumadora, lo que quiere decir que decide introducirlas directamente en sus pulmones, a propósito y a diario.

El porcentaje es muy similar al la población sueca que consume nicotina. La diferencia es que en Suecia no se fuma. En su lugar, un 22% de los hombres y un 10% de las mujeres utilizan snus, unos paquetes de papel que contienen tabaco picado o nicotina pura, que liberan la nicotina al torrente sanguíneo a través de la mucosa de la encía.

Bolsas de nicotina

Bolsas de nicotina. Foto: Philip Morris.

Las cifras de Suecia hablan por sí mismas. La mitad de las muertes por cáncer de pulmón que la media europea. La cifra más baja de Europa de muerte prematura por enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Incidencia de cáncer de cualquier tipo un 41% más baja que la media europea, y muertes por cáncer un 38% más bajas. Solo por cambiar la forma de administración de la nicotina.

La larga historia del snus

Cuando el tabaco hizo el viaje desde su América de origen hacia Europa sufrió varias encarnaciones. Las distintas tribus y civilizaciones de indígenas en el continente Americano fumaban en pipas desde hacía miles de años, y así llegó a España de la mano de Rodrigo de Jerez, uno de los marineros de Cristobal Colón que se aficionó a fumar. En el siglo XVI el embajador francés en Portugal Jean Nicot lo popularizó como medicina (y dejaría su nombre para la nicotina, el principio activo del tabaco). En el XVIII el rapé, tabaco en polvo inhalado, era la moda en la corte francesa.
En esta época llegó el tabaco a Suecia, pero aquí se transformó en una pasta húmeda de tabaco para facilitar su uso, que se llamó snus, derivado del verbo «snuse» en sueco, que significa inspirar u oler, precisamente por su relación con el rapé. Sin embargo, la pasta del snus se colocaba bajo el labio superior, liberando nicotina a través de la mucosa de la encía. Se hizo popular entre trabajadores de las fábricas, mineros y soldados, ya que proporcionaba un estimulante duradero sin necesidad de fumar.

snus

Snus de tabaco. Wikimedia Commons.

También en esta época el tabaco comenzó a cultivarse a gran escala en Suecia, con partes de lo que hoy es la ciudad de Estocolmo dedicadas a la plantación de de tabaco. Para madurar el tabaco y que desarrollara más sabor, se fermentaba en un largo y laborioso proceso artesanal.
Jacob Fredric Ljunglöf, un productor de tabaco encontró una manera de simplificar la producción de snus, eliminando la fermentación. Junto con un químico, Ljunglöf empezó a pasteurizar el snus usando solo tabaco, sal, agua y carbonato potásico (potasa). Ahora se podía terminar un lote de snus en una semana en lugar de seis meses.

La pasteurización trae consigo otra ventaja. El tabaco fermentado tiene una concentración notablemente más alta de nitrosaminas, un compuesto potencialmente cancerígeno, presente en otras formas de tabaco de mascar que se venden en otros países del mundo, como la India. El snus sueco pasteurizado presenta niveles mucho más bajos.

A principios del siglo XX, Swedish Match, originalmente un fabricante de cerillas, se convirtió en una de las principales productoras del país de snus, y que hoy tiene una cuota de mercado del 85% del total. Desde el año 2000 esta empresa ha establecido unos estándares de calidad aún más estrictos denominados GothiaTek. Seleccionando las variedades de tabaco y a través del proceso de fabricación se garantizan niveles muy bajos de arsénico, formaldehido, nitrosaminas o metales pesados, tan bajos que se encuentran por debajo de los que contienen frutas, verduras y otros alimentos comunes.

La nicotina no es cancerígena

La nicotina es el principal compuesto adictivo del tabaco. Está presente en muchas plantas, especialmente en las solanáceas, es decir, patatas, berenjenas y tomates, aunque en mucha mayor concentración en la planta del tabaco (Nicotiana tabacum). La nicotina es muy útil para las plantas: es tóxica para los animales, como herbívoros e insectos, y estimula la absorción de nutrientes y el crecimiento.

La nicotina también tiene un efecto en el cerebro alterando la función de varios neurotransmisores. Al fumarse, llega al cerebro en menos de 10 segundos, donde se une a los receptores nicotínicos de acetilcolina, uno del los principales neurotransmisor del sistema nervioso autónomo, tanto simpático (activación) como parasimpático (relajación).

Además, la nicotina estimulando la liberación de dopamina en núcleo accumbens, el sistema de recompensa. Esto produce una sensación placentera, euforia y mayor concentración, reforzando la adiccion. Sin embargo, muy rápidamente, el cerebro se adapta al exceso de estimulación y desarrolla tolerancia, lo que lleva al fumador a aumentar la dosis para lograr el mismo efecto, y lo que es peor, a la necesidad de fumar constantemente para estar normal.

La prevalencia del tabaquismo en Suecia es la más baja de la UE y está a punto de convertirse en el primerpaís occidental sin humo

La prevalencia del tabaquismo en Suecia es la más baja de la UE y está a punto de convertirse en el primer
país occidental sin humo.

La abstinencia provoca ansiedad, irritabilidad, dificultad para concentrarse y alteraciones del estado de ánimo, ya que el cerebro se vuelve dependiente de la nicotina para mantener el equilibrio químico.

La nicotina no es cancerígena y, aunque es una sustancia tóxica, lo es mucho menos que los otros componentes que el cigarrillo. «Muchos piensan que la nicotina causa cáncer, enfermedades respiratorias o cardiovasculares, peor no es así», dice Karl Fagerström, psicólogo clínico y experto en tabaquismo, en declaraciones a Quo. «La nicotina no está exenta de efectos adversos. Por ejemplo, si estás embarazada, no deberías consumir nicotina, ni siquiera un chicle. Si sufres un problema cardíaco, como un infarto o un ictus, podría ser más grave si estás consumiendo nicotina», aclara.

Según Fagerström, «Hace cinco años hice un estudio en una población representativa de suecos y medimos la dependencia a la cafeína, el alcohol y la nicotina. Encontramos que los usuarios de nicotina eran solo algo más dependientes que los de cafeína». El psicólogo añade: «La nicotina sí produce dependencia, pero en ciertas condiciones. Nunca he oído de alguien dependiente de los parches de nicotina».

Karl Fagerström

Karl Fagerström. Foto: Quo.

Las bolsitas de nicotina y la regulación en España

En 1992, la Unión Europea prohibió la venta de snus en todos los países miembros excepto Suecia, que negoció una exención al unirse a la UE en 1995. Noruega, aunque no es miembro de la UE, adoptó regulaciones similares, pero el snus siguió siendo popular y se vendía bajo ciertas restricciones. En Finlandia y Dinamarca, el snus no es legal para la venta, pero su consumo persiste gracias las compras en el extranjero

En la actualidad el snus fabricado con picadura de tabaco convive con las bolsitas de nicotina, que coloquialmente en Suecia se llaman «snus blanco». En este caso, la bolsita contiene nicotina pura de grado farmacéutico, la misma que en los parches o chicles, celulosa neutra, edulcorantes y aromas, como menta o limón. Como no es snus, que está específicamente prohibido, sino un producto de nicotina distinto, hasta ahora, estas bolsas de nicotina se han quedado en el limbo legal y se pueden comprar en España.

El Ministerio de Sanidad español tiene previsto actualizar esta regulación e impulsar un Real Decreto que limite la concentración de nicotina de las bolsas a un máximo de 0,99 miligramos, así como prohibir los sabores. Teniendo en cuenta que los productos actuales tienen entre 1,5 y 12 mg  por bolsa, esto haría que el producto no hiciera el efecto deseado y no fuera posible venderlo.

«En España, si llegan bolsas de nicotina con 0.99 mg de nicotina, esa es una dosis que no ayudará en nada a un fumador. Es demasiado baja», advierte Fagerström. «Para una niña de 13 o 14 años, con un sistema nervioso ingenuo, sin tolerancia, sensible a la nicotina, será una droga de entrada perfecta. Con el tiempo, probablemente pensará: ‘esto no es lo suficientemente fuerte. ¿Tienes algo más fuerte? ¿No? ¿Un cigarrillo?».

La regulación también pretende limitar el contenido de los cigarrillos electrónicos de los 20 mg/ml actuales a 15 mg/ml, y también prohibir los sabores. ¿La preocupación? La protección de los adolescentes, que están empezando a consumir cada vez más estos productos en todo el mundo. Esto también coincide con la creciente preocupación por los efectos secundarios de los vapeadores que, incluso cuando no contienen nicotina, podrían dañar los pulmones.

El ministro sueco de Comercio, Benjamin Dousa ha emitido un comunicado al respecto de la propuesta reguladora española y ha comentado en el diario Dagens Nyheter «Lo mejor es que no fume ni use snus. Pero en cualquier situación en la que un fumador decida dejar de fumar y opte por el snus, eso es bueno», refiriéndose a las estadísticas de que menos suecos mueren de cáncer de pulmón que en la UE en su conjunto.

¿Es que nadie piensa en los adolescentes?

Sin embargo, los cigarrillos se siguen vendiendo libremente, y aunque la edad mínima para consumirlos en España es de 18 años, la edad media de inicio en el consumo de tabaco se sitúa en los 14,1, y se calcula que alderredor del 40% de los adolescentes entre 14 y 18 años han fumado tabaco alguna vez en la vida, según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), a petición del Ministerio de Sanidad, ha emitido un informe sobre las medidas propuestas, que considera que son desproporcionadas y no están debidamente justificadas. Por su parte, la Food and Drug Administration (FDA) de EE. UU.  ha autorizado la comercialización de 20 productos de bolsa de nicotina ZYN, considerando que presentan un riesgo menor de cáncer y otras afecciones graves para la salud que los cigarrillos. «Si ponemos el riesgo del cigarrillo en 200, el del snus podría ser 5, y el de las nuevas bolsas de
nicotina sería igual que el de los productos de sustitución de nicotina: 1», aclara Fagerström.

Parece contradictorio que se intente limitar, y de facto impedir, la venta de un producto que, aunque no es inocuo y contiene nicotina, ha demostrado ser mucho menos dañino que los cigarrillos, a los que ya acceden los adolescentes de forma masiva. «Mientras tengamos ‘dolor mental’ —así lo llamaré por simplicidad— la gente querrá tratar ese dolor como si fuera un dolor en el pie y, por eso, buscan algo que pueda alterar su consciencia, su estado emocional, etc.», explica Fagerström. «Y los cigarrillos y la nicotina están más disponibles en la juventud que la cocaína u opiáceos (afortunadamente)».

Sin embargo, el desarrollo de la dependencia tiene mucho que ver con la forma de administración. Según Fagerström, «La dependencia no es solo por la sustancia, también por el hábito que genera. La droga necesita llegar rápido al cerebro. Inyectarse es rápido, pero inhalar es aún más. Así que la forma más efectiva de generar dependencia es fumar cigarrillos. Y además tienes el ritual: la cajetilla, el cigarrillo, encenderlo, el humo, el impacto sensorial. Con un parche, te lo pones por la mañana y ya está. Eso no puede causar dependencia».

«Lo mismo esperaría con las bolsitas de nicotina, aunque no se ha estudiado aún. Como la liberación es más lenta y hay menos comportamientos asociados, no deberían generar tanta dependencia», concluye Fagerström.