Quienes duermen mal y tienen una relación insegura son más propensos a sentir celos, revela un nuevo estudio estadounidense.
El sueño no es solo un asunto de descanso, sino también de emociones. Dormir bien significa tener una duración suficiente, buena calidad y un horario regular. Cuando el sueño falla, no solo afecta la concentración o el ánimo, sino también nuestras emociones sociales. En este contexto, aparece el concepto de estilo de apego, una teoría psicológica que describe cómo nos relacionamos afectivamente con los demás. El apego ansioso —caracterizado por baja autoestima, desconfianza y miedo al abandono— puede hacer que las personas reaccionen de forma más intensa ante amenazas percibidas en sus relaciones. Esta combinación de mal sueño y apego ansioso puede tener consecuencias insospechadas, como una mayor susceptibilidad a los celos.
Dormir mal no solo provoca cansancio: también puede reavivar inseguridades emocionales, especialmente en personas con apego ansioso. Así lo concluye una investigación que será presentada en el congreso SLEEP 2025, liderada por Giovanni Alvarado, estudiante de doctorado en la Universidad Estatal de Montana. El estudio detectó que la mala calidad del sueño no afecta a todas las personas de la misma manera; su impacto emocional depende en gran medida del estilo de relación de cada individuo.
En concreto, el equipo de investigación descubrió que las personas con apego ansioso —aquellas que tienen dificultades para confiar en sus parejas y tienden a sentirse inseguras— no solo duermen peor, sino que también experimentan más sentimientos diarios de celos cuando duermen mal. Esto no se observó en personas con estilos de apego más seguros, lo que sugiere que no es el mal sueño en sí lo que genera celos, sino la combinación entre falta de descanso y una base emocional vulnerable.
“Curiosamente, dormir mal no se relacionó de forma general con todas las emociones socioemocionales negativas”, explicó Alvarado. “Esto sugiere que el estilo de apego puede determinar qué emociones se ven más afectadas por la calidad del sueño”.
El estudio, que será expuesto en la próxima reunión anual de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño, incluyó a 68 adultos jóvenes. Cada participante respondió cuestionarios sobre su calidad del sueño y sus relaciones, y durante dos semanas registraron a diario sus emociones sociales y comportamientos, incluyendo experiencias de celos, envidia o inseguridad.
Los investigadores señalan que este trabajo no solo profundiza en la conexión entre el sueño y las emociones, sino que podría tener aplicaciones prácticas. Por ejemplo, entender que ciertos estilos de apego hacen a las personas más vulnerables al impacto emocional del mal sueño podría llevar al desarrollo de intervenciones más personalizadas. Estas estrategias podrían enfocarse tanto en mejorar la calidad del descanso como en trabajar la seguridad emocional dentro de las relaciones.
Según la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño, dormir al menos siete horas diarias, con una calidad constante y sin interrupciones, es fundamental para una buena salud. Sin embargo, este estudio resalta que, además de los efectos físicos, la falta de sueño puede influir en nuestra vida afectiva y social de maneras sutiles pero significativas.
“Las personas con apego ansioso, o aquellas que sienten inseguridad en sus relaciones, pueden ser especialmente vulnerables a sentimientos como la envidia o los celos cuando no duermen bien”, concluyó Alvarado. “Esto nos ayuda a entender por qué algunas personas tienen más dificultades para manejar situaciones sociales cuando están cansadas, y podría servir para diseñar intervenciones más eficaces que tengan en cuenta el estilo de relación de cada individuo”.
En definitiva, este estudio sugiere que la calidad del sueño y la estabilidad emocional están profundamente conectadas. Y si alguna vez te has sentido más celoso o irritable tras una mala noche… quizá no sea solo cosa de sueño, sino también de corazón.
REFERENCIA
Sleep Quality and Social Interaction: The Moderating Role of Attachment Style