Un estudio muy compartido en redes asegura que cerrar Instagram mejora tu estado emocional. Pero sus propios autores dicen que el efecto fue… insignificante.

Aunque muchos culpan a las redes sociales de afectar nuestra salud mental, la relación entre el uso de estas plataformas y el bienestar emocional sigue siendo objeto de intenso debate científico. Un estudio reciente del Instituto de Investigación de Política Económica de Stanford (SIEPR) se ha vuelto viral en redes sociales, principalmente por afirmar que desactivar Instagram o Facebook puede mejorar tu estado emocional. Sin embargo, una lectura más atenta del estudio revela que los resultados no son tan sorprendentes como los titulares virales hacen creer.

El artículo, publicado como working paper en abril por la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER), no encontró evidencias sólidas de que las redes sociales dañen significativamente la salud mental de sus usuarios.

El estudio contó con la participación de 19.857 usuarios de Facebook y 15.585 de Instagram, lo que lo convierte en el experimento más grande jamás realizado sobre el impacto de desactivar redes sociales. Más de una cuarta parte de estos usuarios fueron asignados al grupo de tratamiento: se les pagó por desactivar sus cuentas durante seis semanas, justo antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2020. Los participantes respondieron encuestas antes y después del experimento, en las que evaluaban su felicidad, ansiedad y depresión. A partir de esas respuestas, se calculó un índice combinado llamado ESI (Emotional State Index).

El revuelo en redes se centra en un resultado que, a primera vista, parece positivo: quienes desactivaron Instagram mejoraron su ESI en aproximadamente 0,04 desviaciones estándar, mientras que los de Facebook mejoraron en 0,06. Pero los propios autores del estudio aclaran que el efecto de desactivar Instagram no fue estadísticamente significativo tras aplicar correcciones por múltiples hipótesis analizadas. Y, lo que es más importante, los efectos sobre la ansiedad y la depresión fueron estadísticamente indistinguibles de cero. En el caso de Facebook, se observaron mejoras significativas en el índice ESI y en depresión, pero no en ansiedad.

Los autores contextualizan estos resultados con una comparación reveladora: el promedio de todos los efectos observados fue de 0,038 desviaciones estándar, lo que equivale a que un 3,8 % más de personas diga sentirse feliz «a menudo» en lugar de «a veces». En otras palabras, el efecto es pequeño, incluso si aparece como “estadísticamente significativo”.

El profesor de psicología Christopher Ferguson, de la Universidad de Stetson, advierte sobre este tipo de interpretaciones. Según él, para que un efecto pueda considerarse real desde una perspectiva psicológica, debe superar el umbral de 0,21 desviaciones estándar. Y para que tenga una relevancia clínica (es decir, que alguien realmente lo note en su vida cotidiana) debería ser mayor a 0,41. Ferguson critica que, con bases de datos tan grandes, “una gran proporción de relaciones sin sentido pueden parecer ‘estadísticamente significativas’” y que “los falsos positivos no deberían interpretarse como evidencia a favor de la hipótesis”.

Además, Ferguson señala otros problemas metodológicos del estudio. Uno clave es el contexto temporal: el experimento se llevó a cabo justo antes de las elecciones de 2020 en EE.UU., un momento especialmente cargado emocional y políticamente. Esto limita su aplicabilidad al uso cotidiano de redes sociales. De hecho, los mismos autores reconocen que menos del 1 % de las personas invitadas al estudio completaron el experimento, lo que limita aún más la generalización de los resultados.

Aunque desactivar Instagram pueda sonar como una solución milagrosa para mejorar la salud mental, este estudio no ofrece pruebas sólidas para respaldar esa afirmación. De hecho, al revisar los datos con rigor, queda claro que el efecto de dejar las redes sociales (al menos en este experimento) fue leve, poco consistente y posiblemente irrelevante para la mayoría de las personas.

REFERENCIA

The Effect of Deactivating Facebook and Instagram on Users’ Emotional State