El Secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. Robert F. Kennedy Jr. propone dejar que la gripe aviar se propague
La gripe aviar, conocida científicamente como influenza aviar altamente patógena (IAAP), es una enfermedad viral que afecta principalmente a las aves, pero que también puede infectar a mamíferos, o incluso a humanos, en ciertas condiciones. Su variedad más preocupante, el H5N1, tiene una alta tasa de mortalidad en aves y ha demostrado capacidad de infectar múltiples especies.
El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., y la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, ambos colocados en su puesto por Donald Trump, tienen una idea: permitir que el virus H5N1, responsable de la actual epidemia de gripe aviar, se propague libremente por las granjas avícolas. La sugerencia ha ha encendido todas las alarmas entre la comunidad científica. Los expertos en salud pública, virología y bioseguridad dicen que esta estrategia no solo sería ineficaz para contener la enfermedad, sino que además podría favorecer la aparición de una nueva pandemia.
En una entrevista con Fox News en marzo, Kennedy defendió que, al dejar que la gripe aviar se extienda, los agricultores podrían “identificar y conservar las aves inmunes al virus”. Pero según un artículo de opinión publicado el 3 de julio en la revista Science, este razonamiento carece de base científica y podría resultar desastroso. “Cuanto más tiempo se permite a un virus que puede infectar múltiples especies circular en un entorno, mayor es la probabilidad de que se propague, mute y se adapte a nuevos huéspedes”, explicó Erin Sorrell, viróloga del Centro para la Seguridad Sanitaria de la Universidad Johns Hopkins y autora principal del artículo. “En el peor de los casos, el virus se adapta y empieza a transmitirse entre humanos… Y entonces tendremos una pandemia”.
Las críticas no le han sentado bien a RFK Jr., que dijo en un reciente podcast que las principales revistas científicas y médicas eran «corruptas» y hacían «ciencia basura».
Desde que el H5N1 comenzó a propagarse ampliamente entre aves estadounidenses en enero de 2022, el virus ha infectado a más de 174 millones de aves en los 50 estados, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Además de afectar a aves silvestres y de corral, el virus ha dado el salto a más de 48 especies de mamíferos, incluidos zorros, mapaches, focas e incluso osos polares. También ha causado brotes en más de 1.000 explotaciones lecheras en 17 estados del país.
Aunque los casos humanos son escasos y han afectado principalmente a trabajadores agrícolas, los expertos advierten que permitir la propagación del virus en las granjas podría incrementar drásticamente el riesgo de que el virus adquiera la capacidad de transmitirse entre personas.
Haciendo pruebas (pero en Canadá)
En un intento de justificar su propuesta, Kennedy y el director de los Centros de Medicare y Medicaid, el Dr. Mehmet Oz, apoyaron públicamente a una granja de avestruces canadiense cuyos 398 animales iban a ser sacrificados tras detectarse casos de H5N1. En una carta dirigida a las autoridades canadienses, Kennedy propuso estudiar a las avestruces en un entorno controlado, sugiriendo que podrían haber desarrollado algún tipo de inmunidad. Oz, por su parte, se ofreció a trasladar las aves a su rancho en Florida para investigar más a fondo.
Pero para Sorrell y otros científicos, esta visión es profundamente errónea. “El sacrificio rápido de las bandadas infectadas es clave para contener el virus en una granja”, explicó. Las aves infectadas liberan grandes cantidades de virus, y si se eliminan las medidas de control, se incrementa el riesgo de exposición para otros animales, personas y granjas vecinas. Además, se amplía la oportunidad para que el virus evolucione hacia formas aún más peligrosas.
Otra crítica importante es que las aves de granja, como los pollos que se crían para carne o huevos, no se reproducen entre sí, sino que provienen de líneas genéticas seleccionadas. Por tanto, incluso si algunas aves sobreviven al H5N1, sus genes no se transmitirían a la siguiente generación. Y como la mortalidad del virus en pollos domésticos puede alcanzar el 100%, la estrategia propuesta parece poco más que una apuesta imprudente.
Actualmente, las regulaciones federales exigen que los agricultores sacrifiquen las bandadas infectadas y, a cambio, reciben una compensación económica del Departamento de Agricultura. Además, el gobierno ha lanzado una estrategia de cinco frentes que incluye 500 millones de dólares para mejorar la bioseguridad en las granjas, 400 millones en ayudas a agricultores y 100 millones para investigar vacunas. También se están estudiando medidas para flexibilizar regulaciones e importar huevos temporalmente para estabilizar precios.
Los científicos recomiendan, en lugar de dejar que el virus se propague, reforzar la vigilancia epidemiológica, mejorar la respuesta ante brotes y fomentar la colaboración entre veterinarios, productores avícolas y autoridades sanitarias. La viróloga Rocio Crespo, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, coincide con estas sugerencias, pero añade que aún queda mucho por discutir sobre estrategias de vacunación y medidas de bioseguridad.
Sin embargo, con los recortes presupuestarios que enfrenta el Departamento de Agricultura, el futuro de estas medidas es incierto. “Las políticas actuales son efectivas para evitar la propagación a otras granjas”, señaló Crespo. “Pero el enfoque del USDA no tiene en cuenta el desbordamiento del virus ni las influencias de otras actividades agrícolas.” La experta también subraya la necesidad de mayor transparencia y colaboración para hacer frente a un virus que sigue evolucionando y cuyo potencial pandémico no debe subestimarse.