Un estudio revela que los ultraprocesados engordan más, alteran hormonas y reducen la calidad del esperma en hombres, aunque se consuman las mismas calorías que de alimentos frescos.

Durante años se ha intentado justificar que lo que produce daños para la salud son las calorías en exceso, sea cual sea su origen, pero cada vez hay más pruebas de que estos no es así. Los alimentos ultraprocesados son productos industriales elaborados con ingredientes refinados, aditivos, conservantes y potenciadores del sabor, que los hacen muy diferentes de los alimentos frescos o mínimamente procesados.

La bollería industrial, refrescos, aperitivos salados y comidas preparadas no solo aportan calorías, sino que también pueden afectar las hormonas o la fertilidad en los hombres. Durante las últimas cinco décadas, la humanidad ha visto cómo la obesidad y la diabetes tipo 2 se disparaban, al mismo tiempo que la calidad del esperma descendía de forma alarmante.

Muchos científicos apuntan como culpables a los alimentos ultraprocesados, omnipresentes en supermercados y menús diarios. Aunque hasta ahora se sospechaba de su papel en los problemas de salud, no estaba del todo claro si el problema residía en su composición química, en los métodos industriales de elaboración o simplemente en que invitan a comer más de la cuenta.

Un equipo internacional de investigadores ha dado un paso decisivo para aclarar esta duda. Según un estudio publicado en la revista Cell Metabolism, las personas aumentan más de peso cuando siguen una dieta basada en ultraprocesados en comparación con una dieta de alimentos frescos, incluso consumiendo exactamente las mismas calorías. Además, los científicos detectaron que este tipo de alimentación incrementa la presencia en el organismo de sustancias contaminantes que afectan directamente a la calidad del esperma.

Jessica Preston, autora principal de la investigación y doctora por el Centro de Investigación Básica en Metabolismo de la Universidad de Copenhague, lo resume así: “Nuestros resultados demuestran que los ultraprocesados dañan la salud metabólica y reproductiva incluso cuando no se comen en exceso. Es la propia naturaleza industrial de estos productos la que los hace dañinos”.

Para obtener datos sólidos, los investigadores diseñaron un experimento en el que cada participante probaba ambos tipos de dieta. Reclutaron a 43 hombres de entre 20 y 35 años, que pasaron tres semanas alimentándose con productos frescos y otras tres semanas con ultraprocesados, separados por un periodo de tres meses para limpiar el organismo. Además, la mitad de los voluntarios consumió un exceso de 500 calorías al día, mientras que la otra mitad ingirió la cantidad justa para su peso, edad y nivel de actividad física. Ni los participantes sabían qué tipo de dieta estaban siguiendo, ni existía diferencia en la proporción de proteínas, grasas o hidratos de carbono entre las dos dietas: solo variaba el nivel de procesamiento de los alimentos.

Además de los alimentos ultraprocesados, el empaquetado también produce daños

El resultado fue claro: los hombres acumularon alrededor de un kilo más de grasa corporal durante la dieta ultraprocesada que en la dieta natural, independientemente de las calorías extra. También se observaron alteraciones en distintos marcadores relacionados con la salud cardiovascular, lo que refuerza la idea de que estos alimentos afectan de múltiples maneras al organismo.

Pero la sorpresa más inquietante llegó al analizar las hormonas. Los hombres que consumieron ultraprocesados presentaron niveles significativamente más altos de cxMINP, un ftalato utilizado en plásticos y conocido por su capacidad de alterar el sistema endocrino. Este aumento fue acompañado de una reducción en la testosterona y en la hormona foliculoestimulante, ambas esenciales para la producción de esperma.

El profesor Romain Barrès, coautor del estudio y miembro de la Universidad de Copenhague y de la Université Côte d’Azur, se mostró tajante: “Nos sorprendió la magnitud de las funciones corporales que se vieron alteradas por los ultraprocesados, incluso en hombres jóvenes y sanos. Las implicaciones a largo plazo son preocupantes y muestran la urgencia de actualizar las guías nutricionales para proteger mejor frente a enfermedades crónicas”.

El trabajo plantea un serio reto para la sociedad moderna: si dos dietas con las mismas calorías producen efectos tan distintos en el cuerpo humano, queda claro que no se trata solo de contar calorías, sino también de considerar la calidad y el origen de esas calorías. Mientras tanto, la investigación refuerza un mensaje que muchos nutricionistas repiten desde hace años: cuanto más cerca esté la comida de su estado natural, mejor para la salud.

REFERENCIAS

Effect of ultra-processed food consumption on male reproductive and metabolic health