En Estados Unidos, donde una visita al médico puede costar cientos de dólares y una cita puede tardar meses, 66 millones de personas han encontrado en la inteligencia artificial una alternativa gratuita
Según una investigación nacional del Centro West Health-Gallup, aproximadamente uno de cada cuatro adultos en Estados Unidos, alrededor de 66 millones de personas, ha recurrido a herramientas de inteligencia artificial o chatbots para obtener información o consejo médico en el último mes.
Aunque la mayoría lo hace para complementar la atención profesional, una parte significativa reconoce que recurre a la IA porque no puede pagar una consulta, no tiene acceso a un médico o no dispone de tiempo para conseguir una cita. En un mundo donde una cita médica puede tardar meses y significar facturas imposibles de pagar, para muchos, la inteligencia artificial es el único médico al que pueden acceder.
Para los sectores más vulnerables la IA es una alternativa desesperada ante la imposibilidad de costear la atención profesional.
El 32% de los adultos con ingresos inferiores a 24,000 dólares anuales afirma haber utilizado la IA porque no podía pagar una consulta médica, en comparación apenas el 2% de los ciudadanos con ingresos altos, superiores a 180,000 dólares, que mencionan el coste de los servicios sanitarios como el motivo para usar estas herramientas.
Barreras de acceso y calidad en el sistema sanitario estadounidense
El dinero no es el único obstáculo que encuentran los estadounidenses. La investigación destaca que el 42% de los usuarios recurrió a chatbots porque necesitaba ayuda fuera del horario laboral habitual, además, un significativo 21% buscó refugio en la IA después de haberse sentido ignorado o menospreciado por un profesional sanitario.
Incluso si no lo utilizan como una alternativa, sino consultan la IA antes de visitar al médico, cada vez más personas usan asistentes de IA para decidir si su síntoma parece grave, para interpretar resultados o para preparar la visita. Una costumbre que nace muchas veces del precio de la atención, de las listas de espera y de la incertidumbre sobre a dónde acudir primero.
Si ir al médico puede salir caro, la gente intenta filtrar antes el problema, la IA funciona como una primera puerta de entrada, aunque no siempre sea la adecuada ni la más segura, pero responde rápido, no cobra por minuto y no hace sentir a nadie que está molestando.
Utilizar IA para consultas médicas no puede sustituir la visita al médico
Los resultados evidencian una tendencia cada vez más alarmante. La mayoría de los estadounidenses, el 59%, utilizan la IA para investigar antes de ir al médico, pero aún es más preocupante que en torno a 14 millones de adultos omitieron por completo una visita médica después de recibir consejos de una IA.
Las razones principales detrás de estas consultas son la velocidad, la búsqueda de información adicional o la simple curiosidad por saber qué dirá la herramienta. Los temas más consultados suelen ser cuestiones cotidianas sobre nutrición o ejercicio y síntomas físicos, aunque también se recurre a la IA para interpretar resultados de laboratorio o entender efectos secundarios de medicamentos. Lo más habitual es que se consulte antes para entender síntomas y después para descifrar el lenguaje médico.
Lo más curioso es que solo el 4% de los usuarios confía plenamente en la precisión de la información sanitaria generada por IA, lo que indica que muchos pacientes toman decisiones para su salud basadas en herramientas que ellos mismos cuestionan, simplemente porque no tienen otra opción asequible. La IA puede ser útil si ayuda a detectar señales de alarma, consultar síntomas o preparar preguntas para la consulta, pero no ve el contexto completo del paciente y puede fallar en distinguir lo urgente de lo común.
Como señala Tim Lash, presidente del West Health Policy Center, la IA ya está transformando la interacción con la salud. Pero puede ser un complemento, pero no un sustituto de la labor médica necesaria, sin embargo, si no existe un sistema sanitario justo y accesible será la única opción a las que muchas personas puedan acceder sin arruinarse.
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