En anatomía hay muchas partes del cuerpo que tienen nombres largos y complicados, por eso los estudiantes de medicina utilizan reglas mnemotécnicas para memorizar nombres anatómicos, pero subidas de tono 

Aprender medicina puede parecer en ocasiones como aprender un nuevo idioma, los estudiantes deben memorizar huesos, nervios, arterias y músculos, con nombres largos y complicados. Un reciente estudio, publicado en la revista Anatomical Sciences Education, ha analizado cómo las reglas mnemotécnicas ayudan a que esta avalancha de datos se quede grabada en el cerebro. 

Para quien no esté familiarizado, las mnemotécnicas son frases sencillas donde la primera letra de cada palabra corresponde a la inicial de los elementos que se quieren memorizar, y la conclusión del estudio es clara: cuanto más picante o políticamente incorrecta es la frase, más difícil es olvidarla. 

Con alrededor de 7.500 términos estandarizados, muchos derivados del latín o el griego, la tarea de retener en la memoria listas como la de los ocho huesos del carpo se vuelve una tortura, por ello, como explica Michelle Spear, profesora de Anatomía en la Universidad de Bristol, se utilizan frases como Some lovers try positions that they can’t handle” (Algunos amantes prueban posiciones que no pueden manejar). Estas iniciales corresponderían a las de los huesos escafoides (scaphoid), semilunar (lunate), piramidal (triquetrum), pisiforme (pisiform), trapecio (trapezium), trapezoide (trapezoid), grande (capitate) y ganchoso (hamate).

Por qué funcionan las frases picantes como reglas mnemotécnicas para memorizar 

El cerebro no es bueno recordando largas listas de palabras desconocidas, la memoria de trabajo tiene un límite y cuando se enfrenta a secuencias de términos técnicos se satura rápidamente. El estudio, liderado por expertos en educación médica, sugiere que las reglas mnemotécnicas solucionan este problema transformando una lista en una frase única que sirve como estructura para reconstruir los elementos originales, un proceso llamado chunking o agrupación, y que funciona tan bien debido a tres factores psicológicos:  

  • El Efecto Von Restorff, conocido como el efecto de aislamiento, nuestro cerebro está programado para recordar lo que destaca, en un mar de términos técnicos, una frase que recuerda algo tabú actúa como una señal de neón en la memoria. 
  • Carga Emocional y Adrenalina, el humor, especialmente el que genera una ligera transgresión o incluso cierta vergüenza, libera dopamina, esta respuesta emocional actúa como un pegamento para los recuerdos, fijando la información de manera mucho más persistente que un dato neutro. 
  • Visualización Mental, las frases «picantes» suelen crear imágenes mentales vívidas, y a veces absurdas, y es mucho más fácil visualizar una escena cómica o escandalosa que una lista de ocho huesos pequeños con nombres similares. 

Nuestro cerebro está diseñado para detectar lo que rompe la norma, lo que destaca del resto, una frase mnemotécnica picante no solo hace gracia, también activa la emoción, la sorpresa y la atención, tres ingredientes que fortalecen la consolidación del recuerdo. 

La tradición del lenguaje políticamente incorrecto tiene siglos

Esta práctica no es nueva, ya en el Renacimiento, se utilizaban técnicas heredadas del ars memoriae, el arte de la memoria, de la época clásica. Médicos de los siglos XII y XIII, como Gilles de Corbeil, escribían versos didácticos en latín para que las estructuras anatómicas pudieran ser memorizadas mediante la rima y el ritmo, o autores clásicos como Cicerón y Quintiliano que recomendaban organizar el conocimiento mediante imágenes vívidas y mapas mentales espaciales. 

En español parece que hay menos frases de este tipo, sin embargo, no es que existan, sino que no se publican, se transmiten de forma oral entre estudiantes, en inglés, en cambio, hay una tradición más abierta de recopilarlas en blogs, foros y hasta artículos divulgativos. 

Pero hay ejemplos de frases picantes como “Mi Mano Cansada” o “MI Mano Caliente” que sirven para recordar los nervios del plexo branquial (musculocutáneo, mediano y cubital), o “Si Te Me Subes…” que aprovecha el doble sentido para recordar el grupo muscular del manguito rotador: Subescapular, Trapecio, Manguito y Supraespinoso,  

Quizás el camino más corto para aprender listas de datos complejos y que se guarden en el recuerdo para siempre sea simplemente tomárselo con un poco de humor y picardía. 

REFERENCIA 

Why anatomy´s naughtiest mnemonics work so well