Un análisis estima unos 14 gramos de etanol diario en la dieta de los chimpancés, el equivalente a dos copas si se tiene en cuenta su peso
Los chimpancés podrían consumir cada día el equivalente aproximado a una bebida alcohólica por el etanol presente en la fruta que comen, según un nuevo estudio. Los autores sostienen que entender este comportamiento en nuestros parientes vivos más cercanos podría ayudar a explicar el consumo humano de alcohol. La idea de que los chimpancés también ingieren alcohol circulaba desde hace años, pero este trabajo, publicado el miércoles en Science Advances, intenta por primera vez cuantificar con precisión cuánta cantidad consumen.
El equipo observó dos grupos de chimpancés, uno en Costa de Marfil y otro en Uganda, y analizó la fruta que comían. A partir de esas observaciones y de las mediciones químicas, calcularon que los animales ingerían aproximadamente 14 gramos de etanol al día. Esa cifra equivale a unas 1,4 copas. Ajustada por el menor peso de los chimpancés, equivale a que una persona bebiera 2,6 copas al día.
“Los chimpancés están comiendo entre el 5 y el 10% de su peso corporal al día en fruta madura, así que incluso concentraciones bajas producen … una dosis sustancial de alcohol”, dijo en una nota de prensa el autor sénior, Robert Dudley, profesor de biología integrativa en la Universidad de California, Berkeley. “Si los chimpancés están muestreando al azar fruta madura, como hizo Aleksey (Maro, autor principal del estudio), esa será su tasa media de consumo, independiente de cualquier preferencia por el etanol. Pero si prefieren frutas más maduras y o más ricas en azúcar, entonces este es un límite inferior conservador de la probabilidad de ingestión de etanol”.
Dudley es conocido por acuñar la “hipótesis del mono borracho”. Según él, nuestra propia querencia por el alcohol se relaciona con “las tendencias antiguas de los primates a buscar y consumir frutas maduras, ricas en azúcar y con alcohol”. El nuevo estudio se propuso poner números a ese razonamiento, con datos de campo y con métodos analíticos comparables entre dos poblaciones muy distintas.
Los investigadores, con base en universidades de Estados Unidos y de Costa de Marfil, tomaron muestras de pulpa madura de 20 especies de fruta en Uganda y en Costa de Marfil. Aplicaron tres técnicas diferentes para determinar el contenido alcohólico. Las mediciones arrojaron promedios de etanol entre el 0,31% y el 0,32%. Con una dieta diaria de unos 4,5 kilogramos, 10 libras, de fruta por chimpancé, esa concentración se traduce en los citados 14 gramos de alcohol al día.
El equipo observó además que las frutas más consumidas en cada lugar tenían los valores más altos de alcohol. En Uganda dominaba un tipo de higuera. En Costa de Marfil, una especie de fruta parecida a la ciruela. Esa señal apunta a piezas más maduras y con más azúcar disponible para fermentar. Si a usted le gusta el plátano muy pasado, los chimpancés parecen compartir criterio, aunque por motivos menos culinarios.
Aun así, emborracharse no parece probable. Los chimpancés comen a lo largo del día, no concentran la ingesta en un trago. Esa distinción importa. Si el alcohol no molesta, basta con que la fruta tenga azúcar y aroma deseables. Si además atrae, entonces el etanol podría ser una pista olfativa que guía el forrajeo.
Dudley lo plantea con un alcance mayor. “El consumo de etanol no se limita a los primates”, dijo, y añadió que el olor del compuesto puede ayudar a los animales a encontrar alimento con más azúcar. “Es más característico de todos los animales frugívoros y, en algunos casos, de los que se alimentan de néctar”, afirmó.
La hipótesis del mono borracho al principio generó escepticismo. En los últimos años se han acumulado observaciones de monos y simios que comen fruta fermentada, incluidos datos como los de este trabajo. Con el tiempo, ese patrón dibuja una historia evolutiva plausible, la búsqueda de calorías rentables, con un aroma que delata la presencia de azúcares y, de paso, un poco de alcohol.
Las cifras del estudio, 0,31 a 0,32% de etanol en pulpa madura y 4,5 kilos de fruta al día, resultan coherentes con esa lectura. Son niveles bajos por pieza, pero sostenidos por volumen de comida.
Dudley empuja además una conclusión práctica. “Esto apunta a la necesidad de más financiación federal para investigar la atracción por el alcohol y el abuso en los humanos modernos. Probablemente tiene un profundo trasfondo evolutivo”, añadió.
Queda trabajo por hacer. Los autores no prueban si los chimpancés eligen de forma activa frutas con más etanol. Tampoco si ese aroma es un faro que guía su búsqueda. El diseño midió fruta y dieta, y estimó dosis. La preferencia requiere experimentos y seguimiento fino. Aun así, el retrato es claro. Un primate que come mucha fruta madura terminará ingiriendo algo de alcohol. Y si la fruta está especialmente dulce, quizá un poco más.
REFERENCIA