Un estudio reciente comprueba que tan solo con 30 minutos de duración el ejercicio es bueno para la depresión y la ansiedad
Una sola sesión de 30 minutos de ejercicio ayuda a reducir los efectos depresivos de forma inmediata. En la nueva investigación se ha comprobado que está involucrada la adiponectina, una hormona liberada por las células grasas que altera la plasticidad cerebral para mejorar el estado de ánimo. Así se explica que el ejercicio a corto plazo pueda servir para aliviar los síntomas depresivos.
La depresión afecta a millones de personas y es una carga significativa en los sistemas de salud a nivel mundial. Actualmente, existen tratamientos farmacéuticos con antidepresivos que duran semanas o incluso meses en hacer efecto y que, además, pueden tener efectos secundarios desagradables. El ejercicio físico, por el contrario, es una intervención probada que mejora el bienestar y la salud mental, y además tiene un impacto inmediato que no todo el mundo conoce.
Las pruebas con humanos de que el ejercicio mejora la depresión
La ciencia todavía no tiene una visión completa de los beneficios de la actividad física en la actividad cerebral, por eso el objetivo de este estudio fue analizar los cambios celulares y moleculares que ocurren en el cerebro tras realizar ejercicio intenso.
La depresión es uno de los trastornos que más afectan a la población en todo el mundo. Los tratamientos con eficacia rápida y efectos prolongados siguen siendo escasos. Además, los tratamientos que tienen pocos efectos secundarios siguen siendo mínimos. Existe cada vez más depresión en la adolescencia y es por eso que hay que darle importancia a otros métodos preventivos no farmacológicos para reducir el riesgo de desarrollar este trastorno.
Para el estudio se reunieró a un total de 40 estudiantes y personal de una universidad. La mitad de las personas que participaban tenían síntomas de ansiedad o depresión, mientras que la otra mitad no. Todos hicieron ejercicio durante 30 minutos, que fue correr en una cinta a intensidad moderada. Los resultados después de la sesión demostraron que el ejercicio hizo efecto reduciendo la alteración del estado de ánimo. Al finalizar, los participantes indicaron sentir mejor autoestima y una reducción de tensión y fatiga.
El ejercicio es bueno para la depresión gracias a una hormona que activa el cerebro
Para encontrar los mecanismos que hacen que la actividad física sea beneficiosa para la salud mental, en este caso la depresión, se realizó una parte de la investigación sobre ratones. Este estudio demuestra que una sola sesión de ejercicio aumenta los niveles de adiponectina, una hormona que promueve la actividad neuronal y la formación de nuevas conexiones en la corteza prefrontal (algo fundamental para la plasticidad cerebral, el aprendizaje y la memoria).
Los investigadores hicieron correr a los ratones en cinta durante 30 minutos y así pudieron medir la motivación y el estado de ánimo. Los ratones que hicieron ejercicio mostraron una reducción de la depresión en comparación a los ratones sedentarios. La respuesta antidepresiva apareció a las dos horas y duró hasta 24 horas.
Los investigadores examinaron luego el tejido cerebral para identificar las áreas que se activaban durante el ejercicio. Analizaron la expresión de c-Fos, una proteína que indica una mayor actividad neuronal. Eso reveló un aumento de la actividad en la corteza cingulada anterior, una región del cerebro que está implicada en la motivación.
El ejercicio aumenta la actividad en el cerebro
Después de identificar las células que se activaban en esta región, se pudo demostrar que las neuronas glutamatérgicas, fueron las principales responsables del aumento de actividad. Estas neuronas son las que responden al glutamato, el principal neurotransmisor excitatorio en el cerebro. La duda era si esta actividad en concreto era la causa de que el estado de ánimo mejorase.
Para ello usaron una técnica que inhibe de forma artificial las neuronas antes de que los ratones hicieran ejercicio. Eso evitó los efectos antidepresivos que se observaban después de correr, lo que confirma que la activación de estas neuronas es necesaria para mejorar el estado de ánimo. Por otro lado, la activación de estas neuronas en los ratones sedentarios imitó los efectos antidepresivos del ejercicio, aunque no habían hecho ningún esfuerzo.
En resumen, el ejercicio físico libera la hormona adiponectina, que ayuda a crear nuevas conexiones neuronales, y así el cerebro se vuelve más flexible y es menos probable que se vea afectado por la depresión.
Un mínimo de 30 minutos de actividad física es suficiente para generar este beneficio antidepresivo. Aun así, sigue siendo un tema sobre el que seguir investigando de manera profunda para ver si funciona del mismo modo en ambos sexos o en diferentes edades.
REFERENCIA