La mayor parte de los europeos prehistóricos tenía piel, ojos y pelo oscuros hasta la Edad del Hierro, aunque algunos ya tenían piel oscura y ojos azules

Cuando se encuentran resto de humanos prehistóricos, todo lo que queda son huesos o, en algunos casos especiales, como el de Ötzi, una momia. Es difícil, por tanto, saber de qué color era su piel. Difícil, pero no imposible.

Los científicos llevan décadas investigando por qué los europeos actuales tienen tonos de piel más claros que los de sus ancestros. Estudios como el del cazador-recolector de La Braña, en León, mostraron ya en 2014 la combinación de ojos azules con piel oscura, prueba de que los rasgos no cambiaron de golpe ni al mismo tiempo.

Gracias al análisis del ADN antiguo, grandes consorcios han reconstruido rutas migratorias y adaptaciones a climas con menor radiación ultravioleta, pero faltaba un mapa detallado del color de piel, ojos y pelo a lo largo de 45.000 años. Esa laguna se acaba de cubrir con una base de datos masiva y un método forense capaz de calcular fenotipos a partir de genomas fragmentarios.

Los blancos aparecieron hace 14.000 años, pero a medias

El nuevo trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Ferrara, procesó 348 genomas antiguos de Eurasia y aplicó HIrisPlex-S, un sistema forense que predice probabilísticamente color de ojos, pelo y piel a partir de variantes genéticas, incluso cuando el ADN está muy degradado. El patrón que emerge es nítido. Los rasgos claros aparecen hacia el final del Paleolítico, hace unos 14.000 años, pero se mantienen raros durante milenios. La piel clara no empieza a generalizarse hasta hace unos 3.000 años, ya en la Edad del Hierro.

La piel oscura dominó amplias regiones europeas durante el Calcolítico y buena parte de la Edad del Bronce. Según el preprint, en el Hierro la piel clara se vuelve tan frecuente como la oscura en el norte y el centro del continente, mientras que en Italia, la península ibérica y zonas de Rusia persisten proporciones altas de pigmentación más oscura. Este mosaico temporal y geográfico desmonta la idea de una transición lineal. Fue un cambio lento, con avances y retrocesos.

¿Por qué se aclaró la piel de los europeos?

¿Por qué cambió el color de piel? La explicación clásica conecta la piel más clara con una mayor síntesis de vitamina D bajo baja radiación UV, una ventaja nutricional cuando las dietas se hicieron menos ricas en esa vitamina tras el paso del forrajeo a la agricultura. El equipo señala que la selección natural actuó, pero no sola. Migraciones sucesivas, como la llegada de agricultores de Anatolia y, más tarde, de poblaciones de las estepas, y procesos estocásticos como la deriva genética también moldearon el paisaje del color. Para los ojos claros, los autores y expertos externos apuntan a la posibilidad de selección sexual o simple azar, ya que no se aprecian grandes ventajas evolutivas directas.

Metodológicamente, el estudio combina «probabilistic genotype likelihood» (probabilidad genotípica) usando HIrisPlex-S. Esta es una herramienta muy usada en la práctica forense, diseñada para poblaciones europeas, y su mayor reto en paleogenómica es lidiar con coberturas bajas y ADN incompleto.

Aun así, el resultado se respalda con cientos de muestras y con tendencias que encajan con estudios previos de genomas completos de cazadores-recolectores y primeros agricultores. Eso incluye casos icónicos como el Cheddar Man, en Inglaterra, y el mencionado La Braña 1, en León, ambos con piel oscura en el Mesolítico pese a la presencia de ojos claros en algunos individuos.

Los ojos claros que aparecieron por casualidad

El trabajo también acota cuándo se concentran los «picos» de ojos claros. En el norte y el oeste de Europa aparecen entre hace 14.000 y 4.000 años, mientras que el aclaramiento de piel, aunque contemporáneo en Suecia, tarda más en expandirse. La cronología apoya una secuencia en dos tiempos, primero ojos, después piel, ya sugerida por aquella primera oleada de genomas mesolíticos. En palabras del paleogenetista Carles Lalueza-Fox, que ha comentado el estudio, ver individuos con alelos de pigmentación oscura hasta la Edad del Hierro fue una «sorpresa».

Más allá del titular, el hallazgo obliga a repensar reconstrucciones visuales del pasado europeo. La iconografía de los europeos pálidos no se ajusta a lo que dicen los genes. El propio estudio advierte que las inferencias fenotípicas son probabilísticas, y que la piel, el pelo y los ojos son rasgos poligénicos condicionados por el entorno. Pero la dirección general es clara. Europa fue, durante la mayor parte de su historia reciente, más morena de lo que imaginamos. El aclaramiento fue una maratón, no un sprint.

REFERENCIA

Inference of human pigmentation from ancient DNA by genotype likelihood