Un estudio encuentra que no todos los hombres tienen rasgos de masculinidad tóxica, son menos de lo que pensamos
¿Estamos generalizando cuando acusamos a los hombres de masculinidad tóxica? Es un concepto que se refiere a comportamientos masculinos dañinos que se asocian con la imagen tradicional de ser un hombre en muchas sociedades. Pueden incluir actitudes como la agresividad, la dominación, la violencia para resolver conflictos o también ver a las mujeres como un objeto.
Sin embargo, hay poca investigación científica al respecto, ya que no queda claro qué define la masculinidad tóxica o cuánto de común es entre los hombres. Por eso, un nuevo estudio se centró en la masculinidad tóxica y en qué porcentaje afecta a los hombres. Lo más interesante es que los hombres verdaderamente tóxicos son menos de lo que se podría pensar.
El equipo de investigación, dirigido por la científica Deborah Hill Cone de la Facultad de Psicología de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, analizó datos del Estudio de Actitudes y Valores de Nueva Zelanda. En el estudio había más de 15.000 voluntarios heterosexuales masculinos de entre 18 y 99 años.
Hasta qué punto la masculinidad tóxica afecta a los hombres
Los científicos analizaron las encuestas que respondieron los participantes y pudieron detectar ocho factores que podrían determinar la masculinidad tóxica: la centralidad de la identidad de género, el prejuicio sexual, la desagradabilidad, el narcisismo, el machismo hostil y el machismo benévolo, además de la oposición a las iniciativas para prevenir la violencia de género y la orientación al dominio social.
Los científicos usaron modelos estadísticos para identificar subgrupos de hombres caracterizados por perfiles diferentes en los ocho marcadores de masculinidad tóxica. Los resultados revelaron cinco subgrupos diferentes de hombres. La mayoría de los hombres no mostraron rasgos de toxicidad.
El resultado fue que un 35,4% de los hombres mostraron rasgos no tóxicos, es decir, los valores eran bajos en masculinidad tóxica. El segundo y el tercer grupo mostraron un 27,2% y un 26,6%, con resultados de bajos a moderados en los ocho indicadores de toxicidad.
No define a todos los hombres
Los resultados del análisis que mostraron altos niveles de toxicidad masculina fueron los dos grupos más pequeños con un 7,6% y un 3,2%, el grupo de toxicidad benevolente y el de toxicidad hostil, respectivamente. Son dos grupos que mostraron altos rasgos de prejuicio sexual, oposición a la prevención de la violencia de género, antipatía y narcisismo.
El machismo hostil se refiere a actitudes abiertamente negativas o misóginas hacia las niñas o las mujeres que surgen a través del paternalismo, la diferenciación de género y la intimidad heterosexual. A diferencia del carácter abiertamente agresivo del machismo hostil, el machismo benévolo es un conjunto de actitudes hacia las mujeres que, aunque positivas en su tono, no dejan de considerar a las mujeres de forma estereotipada y en roles restringidos.
En conjunto, solo un 10,8% mostró rasgos de masculinidad tóxica, en comparación al 89,2% que no llegaron a la puntuación necesaria para clasificarse como tóxicos.
REFERENCIA