Buscando razones de por qué trabajamos tanto, el dinero ha resultado ser menos importante que el estatus
¿Crees que trabajas demasiado? ¿Es para ganar más dinero? ¿O para tener el mismo nivel que tus vecinos? Un nuevo estudio asocia la desigualdad de ingresos con un aumento en el número de horas trabajadas. Para poder analizar esta situación, unos investigadores han analizado datos de unos setenta países y encuestas a largo plazo de Estados Unidos y China.
La desigualdad económica ha aumentado en todo el mundo durante las últimas décadas. Es un cambio económico que ha llevado a los científicos sociales a investigar cómo la vida, en una sociedad donde existe la desigualdad, afecta el comportamiento y la psicología de los humanos.
Los autores del nuevo estudio, de la Universidad de Lausana, Suiza, querían entender cómo la desigualdad de los ingresos puede influir en el número de horas que trabajan las personas, y si esta relación varía dependiendo de la posición social y económica de una persona.
Un dato importante que se observó a nivel mundial es que a pesar de los avances tecnológicos, las personas siguen trabajando más horas. Esto conlleva que las personas estén más agotadas, ya que luchan por conseguir tener un equilibrio entre su vida laboral y personal.
Por qué trabajamos tanto para compensar las desigualdades
Los investigadores del estudio tenían dos hipótesis. La primera está basada en la teoría de la privación relativa, sugiriendo que la desigualdad es una motivación para trabajar más horas y compensar la brecha salarial. La segunda, está basada en la indefensión aprendida, proponiendo que la desigualdad puede hacer pensar a que progresar económicamente es imposible. Esto llevaría a las personas a trabajar menos.
El equipo de investigación realizó tres análisis para comprobar estas ideas. El primero combinó datos de la Tabla Mundial de Penn y la Base de Datos Estandarizada sobre Desigualdad de Ingresos Mundiales. Abarcaron 69 países entre 1960 y 2019, incluyendo 2798 observaciones. Se midió con el índice de Gini, una medida de la distribución del ingreso, donde cero representa la igualdad y un valor mayor, la desigualdad.
Los investigadores descubrieron que el aumento de una décima parte en la desigualdad de ingresos, predijo 60 horas de trabajo más al año a nivel mundial. Esto propone que el hecho de trabajar más está vinculado con la mala distribución de la riqueza.
En el segundo estudio, que se centró en Estados Unidos, los investigadores usaron el Estudio de Panel sobre la Dinámica del Ingreso, una encuesta longitudinal que siguió a familias estadounidenses desde 1968 hasta 2021. Fueron un total de 33.083 personas. Así pudieron observar cómo los cambios de la desigualdad a nivel estatal se relacionaban con los cambios en las horas de trabajo de una persona a lo largo de su vida.
La desigualdad de ingresos en aumento
El resultado fue que cuanto más aumentaba la desigualdad de los ingresos, las personas aumentaban sus horas de trabajo. El estudio corroboró los datos mundiales: el aumento de una décima parte en el índice de Gini a nivel estatal correspondía con 53 horas de trabajo adicionales al año. La relación entre la desigualdad y realizar más horas de trabajo también se relacionaba con las personas de bajos ingresos. También se notó la diferencia para los estadounidenses negros en comparación a los blancos, y con las mujeres en comparación con los hombres.
El tercer estudio se centró en China. Los investigadores utilizaron datos de los Estudios de Panel Familiar de China entre los años 2012 y 2020, con un total de 26.251 participantes. Los participantes tuvieron que calificar en una escala de 0 al 10 la gravedad de la desigualdad económica de su país. También se estudió la desigualdad con el índice de Gini para cada provincia.
Los resultados de China fueron diferentes de los de Estados Unidos. Cuanta más desigualdad había, más trabajaban. En cambio, a nivel provincial se encontraron diferencias. En China, los residentes en zonas rurales con desventajas económicas no tenían relación con tener jornadas laborales más largas. Por otro lado, los residentes urbanos sí tenían jornadas de trabajo más largas.
Si se comparan los resultados obtenidos de ambos países, en Estados Unidos las personas desfavorecidas trabajaron más cuanto más iba aumentando la desigualdad. En cambio, en China, el grupo más favorecido es el que respondió a la desigualdad con trabajar más horas.
Los autores sugieren que como China se desarrolla rápidamente, los residentes urbanos tienen más competencia e inseguridad financiera, por eso trabajan más horas, para luchar por mantener su posición.
Este estudio confirma que la desigualdad económica influye en la vida de las personas. Hay que comprender sus efectos y valorar si estamos trabajando de más por nosotros mismos o por tener el mismo nivel de vida que los demás.
REFERENCIA