Un reciente estudio descubre que un antiguo pariente del cocodrilo que vivió hace 210 millones de años experimentaba cambios radicales al convertirse en adulto.
Hace 210 millones de años, mucho antes de que el conocido Tyrannosaurus rex hiciera temblar la tierra, un pequeño reptil correteaba por el barro en lo que hoy es el parque nacional del Bosque Petrificado (Petrified Forest), en Arizona.
Muy parecido a un dinosaurio, este reptil en realidad un pariente lejano de los cocodrilos, pero más allá de su linaje, lo realmente interesante es cómo cambia su forma de caminar a medida que crece.
Un grupo de paleontólogos ha llevado a cabo un estudio en el que analizaron un yacimiento masivo, en la formación Chinle, que ha revelado que la especie Sonselasuchus cedrus, perteneciente a la familia de los shuvosáuridos, tenía un truco biológico poco común: nacía caminando sobre cuatro patas, pero al llegar a la edad adulta se convertía en un corredor bípedo, sosteniéndose únicamente sobre sus patas traseras. Pero ¿cuál es la razón detrás de este cambio?
Petrified Forest, Arizona, EE.UU.
Un rompecabezas de 36 individuos
El descubrimiento ha sido posible gracias a un conjunto de fósiles de 36 individuos de la misma especie encontrados en un único lecho de huesos. La mayoría de estos huesos pertenecían a ejemplares jóvenes, lo que permitió que los científicos pudieran comparar cómo se desarrollaban a lo largo de diferentes etapas de crecimiento.
Al medir las proporciones de las extremidades estos reptiles, los investigadores notaron algo inusual. En los ejemplares más pequeños, los brazos eran igual de largos y robustos, sin embargo, a medida que el animal crecía sus patas traseras se volvían mucho más dominantes, mientras que sus patas delanteras se quedaban atrás en el desarrollo.
Este patrón de crecimiento es conocido como alometría negativa de las extremidades anteriores y es la prueba de que un cambio en su centro de gravedad, que se desplazaba hacia atrás, permitiéndoles, o quizás obligándoles, a erguirse.
Un pariente del cocodrilo vegetariano
Aunque el Sonselasuchus es un pariente ya extinto de los cocodrilos, su aspecto es muy diferente a los que conocemos hoy en día. No tenía la piel escamada ni el hocico lleno de dientes, su cuerpo era esbelto, con un cuello largo y un pico sin dientes, más parecido a otros dinosaurios, que aparecerían millones de años después, catalogados como ornitomímidos (imitadores de avestruces).
Esta criatura está considerada como herbívora, lo que podría suponer que su transición de cuatro a dos patas esté relacionada con una ventaja evolutiva para alcanzar la vegetación más alta o para escapar más rápido de los depredadores de la época, como los fitosaurios.
¿Por qué cambiar de postura?
Este cambio en el desarrollo de un animal es algo extremadamente raro. Actualmente los humanos somos el ejemplo más conocido en hacer esta transición de cuatro a dos patas, incluso ahora aún gateamos antes de caminar erguidos, pero no dependiendo de un cambio en nuestro desarrollo, sino como una fase de aprendizaje.
Solo se conocen unos pocos dinosaurios que, como el Mussaurus, muestren un comportamiento similar. Lo que sugiere el estudio es que esta transición no fue un accidente, sino una estrategia de supervivencia, ya que al nacer como un cuadrúpedo se consigue una mayor estabilidad para un cuerpo pequeño y frágil, mientras que al crecer convirtiéndose en bípedo se gana velocidad y una zancada más eficiente.
Caminar antes de correr
El Sonselasuchus cedrus nos recuerda que la evolución no siempre sigue una línea recta y demuestra que el Triásico Superior, lejos de ser un periodo de reptiles lentos y pesados, fue una era de experimentación biológica.
El Bosque Petrificado de Arizona aún sigue guardando secretos bajo sus arenas rojas y este “primo” de los cocodrilos ya nos ha recordado que aún queda mucho por descubrir de la historia de la evolución, y para ello primero debemos gatear antes de poder correr.
REFERENCIA