Los animales que se emborrachan, o se drogan de alguna forma, no son una excepción en la naturaleza, sino la norma. Los colibríes son ávidos consumidores de alcohol.

El alcohol se asocia normalmente con la cultura humana, sin embargo, mucho antes de que el ser humano se emborrachara por primera vez, la naturaleza ya fermentaba su propio alcohol desde hace millones de años. Un reciente estudio de la Universidad de California, en Berkeley, que el alcohol no solo está presente en la naturaleza, sino que es un ingrediente cotidiano en la dieta de animales como los colibríes. 

Estos diminutos pájaros consumen alcohol a diario de las flores, que experimentan un proceso natural donde las levaduras fermentan los azúcares que contiene el néctar. Aunque este es el eje principal del estudio, este no es el único proceso de fermentación a través del cual se produce alcohol en la naturaleza, ni el colibrí es el único animal que lo consume. 

Alcohol en la naturaleza: flores que emborrachan 

El etanol aparece de forma natural cuando levaduras presentes en flores y frutas fermentan los azúcares. La investigación, liderada por el biólogo Robert Dudley, analizó el néctar de 29 especies de plantas y los resultados fueron que en el 90% de las flores analizadas había rastros de etanol. La concentración de alcohol que resulta de esta fermentación es baja, inferiores al 1%, sin embargo, para un animal pequeño que consume a diario grandes cantidades de néctar es una proporción considerable.  

Los colibríes consumen entre un 50% y 150% de su peso corporal en néctar cada día. Consumiendo así grandes cantidades de alcohol para un animal tan pequeño, sin embargo, al analizar al colibrí de Anna (Calypte anna) han descubierto que puede consumir alcohol sin mostrar ningún síntoma de ebriedad. 

Su tolerancia al alcohol se debe a que su metabolismo es extremadamente rápido, haciendo que quemen azúcares y alcohol casi al instante, y sirviéndoles de combustible para mantener la velocidad frenética a la que baten sus alas que alcanza hasta las 80 veces por segundo. Gracias a esto, el alcohol no llega a acumularse en su torrente sanguíneo lo suficiente como para causar embriaguez. 

Para ellos, el etanol es simplemente otro tipo de carbohidrato disponible. El estudio también ha demostrado que prefieren néctar con niveles bajos o moderados de etanol. Cuando la concentración de alcohol supera el 2% reducen el consumo, lo que sugiere que han evolucionado para manejar la dosis que encuentran normalmente en la naturaleza. 

Los colibríes no son los únicos animales que disfrutan del alcohol  

Los colibríes no son los únicos que consumen alcohol, hay multitud de aves que también lo hacen, además de mamíferos o insectos. Como los monos araña en Panamá, que consumen habitualmente frutas con concentraciones de etanol de entre el 1% y el 2%. Su orina ha confirmado que están metabolizando el alcohol para obtener energía, igual que el colibrí. Lo cual apoya la teoría del “mono borracho”, que sugiere que nuestros ancestros desarrollaron el gusto por el alcohol porque era una de que las frutas eran ricas en azúcar y calorías. 

También otros pájaros como los ampelis europeos o los pájaros de alas de cera (waxwings), con conocidos bebedores que llegan a desplomarse de los árboles después de comer bayas de serval fermentado o frutas pasadas, ya que al no tener el metabolismo acelerado del colibrí terminan legalmente borrachos. 

Las abejas también encuentran alcohol en néctar fermentado y frutas muy maduras, llegando a perder la coordinación e incluso desorientarse hasta tal punto de no encontrar el camino de regreso a la colmena. En experimentos de laboratorio incluso han mostrado síntomas de abstinencia cuando se les ha retirado el alcohol después de consumirlo durante semanas 

No podemos olvidar a los elefantes, durante décadas circuló la idea de que los elefantes se emborrachaban comiendo fruta de marula fermentada, una fruta que al caer al suelo puede alcanzar niveles de alcohol considerables. Aunque es un mito sin confirmar del todo sí que se han documentado manadas de elefantes con comportamientos erráticos y somnolientos, y la ciencia ha matizado que os elefantes procesan el alcohol de forma muy ineficiente porque carecen de una enzima clave, lo que significa que pequeñas cantidades pueden afectarlos más de lo esperado. 

El alcohol ha sido una parte integral de la nutrición animal durante eones. Lejos de ser un vicio moderno, la capacidad de procesar el etanol ha sido una herramienta de supervivencia que permite a las especies aprovechar fuentes de energía que de otro modo serían tóxicas. La próxima vez que veas a un colibrí revoloteando, piensa que quizás esté aprovechando para tomarse una copa. 

REFERENCIAS 

Hummingbird ingestion of low-concentration ethanol within artificial nectar 

The proof is in the plumage: A method for detecting dietary ethanol exposure in birds by testing for ethyl glucuronide in feathers 

Alcohol consumption among non-human animals may not be as rare as previously thought, say ecologist