Una nueva palabra, “scrumping”, busca definir el hábito de algunos simios de comer fruta fermentada caída al suelo, con un alto contenido en alcohol.

Antes de que existieran bares y copas, nuestros ancestros ya bebían sin saberlo. En un nuevo estudio publicado en BioScience, investigadores de Dartmouth College y la Universidad de St Andrews han acuñado el término “scrumping” para referirse al gusto de algunos grandes simios africanos por comer frutas maduras y fermentadas que han caído al suelo.

Este hábito, aunque observado por primatólogos durante años, nunca había sido clasificado con precisión. Ahora, al dotarlo de un nombre, los científicos esperan abrir una nueva línea de investigación sobre cómo este comportamiento puede haber influido en la evolución humana, especialmente en nuestra sorprendente habilidad para procesar alcohol.

Los autores del estudio proponen que la metabolización del etanol puede permitir a los simios africanos comer sin peligro la fruta madura y fermentada que encuentran en el suelo. Esta adaptación podría liberar a los simios de la competencia con los monos por la fruta verde de los árboles, además de ahorrarles el riesgo de trepar y posiblemente caerse de los árboles.Crédito Catherine Hobaiter/Universidad de St Andrews

Los autores del estudio proponen que la metabolización del etanol puede permitir a los simios africanos comer sin peligro la fruta madura y fermentada que encuentran en el suelo. Esta adaptación podría liberar a los simios de la competencia con los monos por la fruta verde de los árboles, además de ahorrarles el riesgo de trepar y posiblemente caerse de los árboles. Crédito: Catherine Hobaiter/Universidad de St Andrews

El profesor Nathaniel Dominy, coautor del estudio, destaca que hasta ahora no se había diferenciado entre la fruta que los simios comen directamente de los árboles y aquella que recogen del suelo. Y esta distinción es crucial. Las frutas caídas suelen estar más maduras y, a menudo, ya fermentadas, lo que implica un contenido alcohólico natural. “Sin la palabra scrumping simplemente parece que hablamos de comer fruta”, afirma Dominy. Sin una palabra específica, el comportamiento ha pasado desapercibido, a pesar de ser potencialmente fundamental en la evolución del metabolismo humano.

La idea se remonta a un estudio genético de 2015 que mostró que una mutación en un ancestro común de humanos y simios africanos permitió metabolizar el alcohol hasta 40 veces más eficientemente que otros primates. Esto sugiere que la exposición constante al etanol, presente en frutas fermentadas, pudo haber ejercido presión evolutiva para desarrollar esta capacidad.

Pero para que esta hipótesis pueda ser comprobada, primero es necesario identificar el comportamiento en cuestión. De ahí la importancia de definir el “scrumping”. El término proviene del inglés antiguo “schrimpen”, que significa “arrugado” o “encogido”, en referencia a la fruta pasada de maduración. Hoy en día, “scrumpy” es también una sidra inglesa artesanal y turbia, con un alto contenido alcohólico, que lleva el nombre por las manzanas fermentadas con las que se elabora.

Los chimpancés, orangutanes y gorilas borrachos

El equipo de investigación analizó informes dietéticos de orangutanes, chimpancés y gorilas en libertad, buscando registros de animales que comieran frutas fermentadas desde el suelo, a pesar de que esas frutas normalmente crecen en lo alto de los árboles. Si el simio estaba en tierra al comer una fruta típica del dosel arbóreo, se contaba como un episodio de “scrumping”.

Los investigadores estudiaron la frecuencia con la que se da su nueva clasificación del comportamiento de «scrump» y descubrieron que los simios africanos practican el «scrump» de forma habitual. Los chimpancés consumen alrededor de 4,5 kg de fruta al día, lo que sugiere que ingieren una cantidad nada desdeñable de alcohol y que la exposición crónica a bajos niveles de etanol puede ser un componente significativo de la vida de los chimpancés. Crédito Catherine Hobaiter/Universidad de St Andrews

Los resultados fueron claros: los simios africanos (chimpancés, gorilas) realizan este comportamiento de forma regular, mientras que los orangutanes no lo hacen. Esto concuerda con el estudio genético de 2015, que mostró que los orangutanes tienen una enzima menos eficiente para metabolizar el etanol.

La adaptación metabólica al alcohol, según los autores, habría permitido a los simios africanos aprovechar un recurso alimenticio abundante y menos competido (frutas maduras del suelo) sin arriesgarse trepando árboles. Este hábito no solo reduce el riesgo de caídas mortales (comunes y peligrosas, como evidenció otro estudio de 2023 de los mismos autores), sino que podría haber moldeado aspectos clave de la fisiología y conducta humanas.

Considerando que un chimpancé consume unos 4,5 kilos de fruta al día, la exposición constante, aunque leve, al etanol no sería despreciable. Según Dominy, esta exposición crónica podría haber sido un factor importante en la evolución de nuestra tolerancia al alcohol.

La próxima etapa del estudio será medir cuánto alcohol contienen las frutas en los árboles comparado con las del suelo, para así estimar cuánto alcohol realmente consumen los simios durante sus actividades diarias.

Los investigadores estudiaron la frecuencia con la que se da su nueva clasificación del comportamiento de «scrump» y descubrieron que los simios africanos practican el «scrump» de forma habitual. Los chimpancés consumen alrededor de 4,5 kg de fruta al día, lo que sugiere que ingieren una cantidad nada desdeñable de alcohol y que la exposición crónica a bajos niveles de etanol puede ser un componente significativo de la vida de los chimpancés.Crédito Catherine Hobaiter/Universidad de St Andrews

Los investigadores estudiaron la frecuencia con la que se da su nueva clasificación del comportamiento de «scrump» y descubrieron que los simios africanos practican el «scrump» de forma habitual. Los chimpancés consumen alrededor de 4,5 kg de fruta al día, lo que sugiere que ingieren una cantidad nada desdeñable de alcohol y que la exposición crónica a bajos niveles de etanol puede ser un componente significativo de la vida de los chimpancés. Crédito: Catherine Hobaiter/Universidad de St Andrews

Dominy sugiere que el “scrumping” realizado por el ancestro común de gorilas, chimpancés y humanos, hace unos 10 millones de años, podría ser la raíz de nuestra notable habilidad para digerir el alcohol. De hecho, metabolizar el alcohol fue una habilidad adquirida mucho antes de que los humanos aprendieran a producirlo deliberadamente, lo cual fue uno de los grandes motores de la Revolución Neolítica que nos convirtió en agricultores.

Además, el aspecto social del consumo de alcohol también podría tener raíces evolutivas. Catherine Hobaiter, coautora del estudio, señala que los humanos tienden a beber en grupo (desde una caña con amigos hasta banquetes sociales), y plantea la hipótesis de que el “scrumping” compartido entre simios podría también estar relacionado con dinámicas sociales en estas especies.

Finalmente, los autores esperan que la palabra “scrumping” se adopte ampliamente en la literatura científica. Como ocurrió con términos como “simbiogénesis” o “meme”, si el término resulta útil, se impondrá por sí solo. “Eso es selección natural en acción”, concluye Dominy con una sonrisa.

REFERENCIA

Foto principal: ID 14727918 | Chimp Eating Fruit © Sam D\’cruz | Dreamstime.com