Las repetidas apariciones del cometa Halley fueron observadas mucho antes de que el famoso astrónomo lo bautizara con su nombre

En febrero de 1986 mucha gente pudo ver un fenómeno en el cielo que seguramente no podrán ver de nuevo en su vida. Cada 76 años, un visitante brillante y silencioso cruza el cielo terrestre: el cometa Halley, uno de los objetos más célebres del firmamento. Este cuerpo celeste debe su nombre al astrónomo y matemático británico Edmond Halley, quien en 1705 demostró que era un cometa que aparecía periódicamente con varias apariciones registradas a lo largo de los siglos.

Al observar las apariciones documentadas de 1531, 1607 y 1682, Halley calculó que se trataba del mismo objeto celeste en órbita alrededor del sol que regresaba aproximadamente cada 76 años. Esa explicación convirtió al cometa en un caso clásico de la astronomía moderna, porque dejó de ser un fenómeno misterioso para convertirse en un cuerpo celeste predecible.

cometa Halley en 1986

El cometa Halley en 1986. Wikimedia Commons

Sin embargo, una reciente investigación interdisciplinaria, liderada por la Universidad de Leiden sugiere que el cometa podría llevar el nombre de la persona equivocada. Un monje benedictino del siglo XI ya predijo el retorno del cometa más famoso de la historia casi 700 años antes que el propio Edmond Halley.

El monje que vio dos veces el cometa Halley

Edmond Halley, armado con las nuevas leyes de Newton, predijo que el cometa regresaría en 1758. Cuando el cometa apareció puntualmente, la ciencia celebró un triunfo histórico y el objeto recibió su nombre. Sin embargo, el profesor Simon Portegies Zwart, de la Universidad de Leiden, y el anticuario Michael Lewis, del Museo Británico, han descubierto que la mecánica celeste no era un misterio para todos en la Edad Media.

Un manuscrito olvidado revela que un monje inglés llamado Eilmer de Malmesbury, también conocido como Aethelmaer, no solo vio el cometa, sino que entendió su naturaleza cíclica mucho antes de la invención del telescopio.

Cuando el cometa Halley cruzó los cielos de Europa en el año 1066 Eilmer, ya anciano, lo observó y dejó escrito: «Has venido, tú que traes lágrimas a tantas madres… hace mucho que te vi».

Eilmer, quien vivía en la abadía de Malmesbury en Inglaterra, no era un monje común. Es conocido en la historia por ser un pionero de la aviación, se dice que en su juventud fabricó unas alas y se lanzó desde la torre de la abadía de Malmesbury, logrando planear unos 200 metros antes de romperse las piernas.

Este monje tuvo la oportunidad de presenciar el cometa en dos ocasiones distintas durante su vida. La primera vez fue en el año 989 y la segunda en el fatídico año 1066. Pero su verdadera proeza, según los investigadores, fue que no solo observó el astro, sino que tuvo la agudeza intelectual de relacionar ambas apariciones, comprendiendo que se trataba del mismo evento recurrente.

Un mal presagio grabado en la historia

Para la mentalidad medieval, los cometas eran considerados presagios aterradores vinculados a la muerte de reyes, guerras o hambrunas. Cuando volvió a aparecer en 1066 el objeto fue visible en todo el mundo, en China, los registros muestran que fue observado durante más de dos meses, mientras que, en las Islas Británicas, su presencia coincidió con el breve y turbulento reinado de Harold Godwinson, el cometa se convirtió en un símbolo histórico que quedó inmortalizado en el Tapiz de Bayeux (imagen de portada), donde se muestra a la población observando con asombro y temor, siendo interpretado como un anuncio del desastre inminente que culminaría con la conquista normanda de Inglaterra.

Esa carga simbólica explica por qué la historia del monje resulta tan llamativa: en un tiempo dominado por presagios, alguien fue capaz de ver un patrón real. La investigación de Portegies Zwart y Lewis subraya que la descripción de Eilmer es la primera evidencia registrada de que alguien comprendió la naturaleza periódica del cometa.

Aunque los escritos que documentan las vivencias de Eilmer, eran conocidos por los historiadores, la importancia científica de sus descripciones astronómicas había pasado desapercibida hasta ahora. Eilmer, que probablemente ya era un anciano en 1066, advirtió al rey sobre la catástrofe que el astro anunciaba, basándose en su experiencia previa décadas atrás.

¿Significa esto que debemos dejar de llamarlo cometa Halley? No necesariamente, Edmond Halley fue quien proporcionó la base matemática y física que permitió integrar los cometas en la astronomía moderna. Sin embargo, este estudio pretende devolver el protagonismo a un observador medieval casi olvidado, y recuerda que la historia de la astronomía no siempre la escriben los nombres más famosos.

REFERENCIA

11e-eeuwse Engelse monnik ontdekte periodiciteit ven de komeet van Halley al

Crédcito imagen de portada: Wikimedia Commons