El coche que gira sobre sí mismo ya se vende: así es el Denza Z9GT de 1.156 CV
El Denza Z9GT EVno es solo un coche eléctrico de más de mil caballos. Es un modelo capaz de desplazarse en diagonal, girar sobre sí mismo y recargar cientos de kilómetros en el mismo tiempo que otros llenan el depósito de gasolina. Detrás de estas cifras se esconde una revolución tecnológica que puede cambiar la industria del automóvil.
Ver al Denza Z9GT EV girar sobre sí mismo es como estar delante de una de las alucinaciones de la inteligencia artificial. El coche también se desliza lateralmente, cambia de dirección sin apenas maniobrar y consigue aparcar donde un turismo convencional necesitaría varias maniobras.
El Denza Z9GT EV es el último escaparate tecnológico de Denza, la marca premium del grupo BYD, el fabricante chino que en apenas dos décadas se ha convertido en uno de los mayores productores de automóviles electrificados del mundo. Ahora, con el Z9GT escala un peldaño más en su apuesta por Europa. El coche mide 5,18 metros de longitud y tiene una batalla cercana a 3,13 metros, dimensiones propias de una gran berlina de representación, pero con un dato interesante: su radio de giro ronda 5,3 metros, una cifra propia de un pequeño utilitario. El Denza Z9GT también se vende en versión híbrida enchufable. El eléctrico va acompañado de las siglas EV, el PHEV se identifica con las letras DM.
¿Quiere competir este coche con las grandes berlinas eléctricas alemanas? Puede, pero también demostrar que el automóvil está entrando en una nueva era en la que la electrónica y el software han dejado atrás a los motores de combustión.
De fabricar pilas a desafiar a Porsche
Hace treinta años casi nadie había oído hablar de Wang Chuanfu. Ingeniero químico de formación, fundó BYD en 1995 con un objetivo muy distinto al de fabricar coches: producir baterías recargables para teléfonos móviles. Mientras la mayoría de fabricantes occidentales seguían perfeccionando motores de gasolina y diésel, Wang estaba convencido de que el verdadero valor del futuro estaría en las baterías. El tiempo le dio la razón.
Puede girar en un espacio propio de un utilitario pese a medir más de cinco metros. El secreto está en una plataforma capaz de controlar cada rueda de forma independiente.
Hoy BYD cuenta con más de 120.000 ingenieros, dispone de 11 centros mundiales de investigación y desarrollo y registra una media superior a 50 patentes cada día laborable. Desarrollan prácticamente toda la tecnología que utilizan sus vehículos: motores eléctricos, baterías, chips, electrónica de potencia y plataformas específicas.
Denza representa el escalón más alto de esa estrategia. Es la división vehículos de lujo del grupo. Si BYD aspira al gran público, Denza quiere competir en el segmento premium, donde tradicionalmente han reinado Mercedes-Benz, BMW, Audi o Porsche. Y el Z9GT es su carta de presentación.
La solución que actúa por cada rueda
La plataforma de un automóvil es como el esqueleto de una persona. Sobre él se colocan el motor, la batería, la suspensión, la dirección y toda la electrónica. Si ese esqueleto está bien diseñado, el coche podrá hacer cosas imposibles para otros. La del Denza Z9GT recibe el nombre de e³ Platform y ha sido diseñada específicamente para vehículos eléctricos de altas prestaciones. La particularidad es que esta arquitectura controla cada rueda de forma independiente.
La plataforma e³ no se limita a sostener el coche. Es un auténtico cerebro capaz de controlar la dirección, la suspensión y el reparto de potencia de cada rueda por separado.
Cuando el conductor gira el volante en un coche convencional, las ruedas delanteras, si la tracción va situada en ese eje, obedecen la orden mientras las traseras simplemente siguen la trayectoria. Aquí ocurre algo muy distinto. Las ruedas posteriores también giran y, además, cada uno de los tres motores eléctricos –uno en el eje delantero y dos en el trasero– puede entregar una cantidad diferente de potencia en función de la situación. El sistema de cuatro ruedas directrices podría compararse con lo que haría una persona caminando sobre hielo. En lugar de mover las dos piernas de forma sincronizada y coordinada, adapta el apoyo de cada una para no perder el equilibrio. Es lo que el Denza Z9G... cientos de veces por segundo.
¿Cómo consigue girar sobre sí mismo?
La dirección en las cuatro ruedas no es completamente nueva. Honda ya experimentó con ella en el Prelude de los años ochenta y fabricantes como Renault, Porsche o Mercedes la utilizan desde hace tiempo para mejorar la estabilidad y reducir el radio de giro.
Lo revolucionario del Denza Z9GT es el nivel de independencia con el que actúa cada rueda. En determinadas maniobras, las traseras pueden girar en sentido contrario a las delanteras para reducir enormemente el espacio necesario para maniobrar. En los casos en los que el espacio para aparcar sea justo, el conductor puede situar la parte delantera del coche en el espacio disponible y, accionando la función correspondiente, lograr que el eje trasero se mueva solo para encajarse en la plaza en la que se está estacionando. El sistema también permite desplazar ligeramente el vehículo en diagonal durante un aparcamiento para facilitar la entrada en plazas estrechas.
Puede girar en un espacio propio de un utilitario pese a medir más de cinco metros. El secreto está en una plataforma capaz de controlar cada rueda de forma independiente.
Y existe una función aún más llamativa. Combinando el giro de las cuatro ruedas con el reparto instantáneo del par entre los tres motores eléctricos, el coche puede pivotar prácticamente sobre su propio eje. El resultado recuerda al movimiento de un carro de supermercado cuando empujamos una de sus esquinas, aunque aquí interviene muchísima electrónica y miles de cálculos por segundo.
Un coche que sigue obedeciendo incluso después de un reventón
Que se produzca un reventón a gran velocidad puede provocar un brusco cambio de trayectoria y generar un accidente grave. Para evitarlo, el Denza Z9GT incorpora un sistema que monitoriza continuamente el comportamiento de cada rueda y, si es necesario, redistribuye automáticamente la fuerza entre los ruedas restantes, modifica el ángulo de dirección para mantener el vehículo estable mientras reduce la velocidad y lo dirige al arcén de forma controlada. No hace milagros ni elimina la física, pero sí reduce enormemente la probabilidad de perder el control.
La belleza también tiene matemáticas
Los diseñadores del Denza Z9GT se han inspirado en los clásicos para diseñar este coche. Y lo han hecho basándose en la llamada proporción áurea, una relación matemática estudiada desde la Antigua Grecia y popularizada durante el Renacimiento por artistas como Leonardo da Vinci. Esta proporción aparece en las conchas marinas, los girasoles, las galaxias e incluso en el cuerpo humano.
En el Denza Z9GT, los diseñadores han trabajado con una distribución visual cercana al clásico esquema de un tercio para la parte acristalada y dos tercios para la carrocería, una composición que transmite estabilidad y dinamismo incluso cuando el coche está parado.
No es el primer automóvil que recurre a este principio. Modelos históricos como el Jaguar E-Type o el Ferrari 250 GTO también han sido analizados durante décadas por sus proporciones casi perfectas. En el caso del Denza, la intención es combinar esa elegancia clásica con una aerodinámica muy trabajada y un lenguaje de diseño claramente tecnológico.
Cinco minutos para cargar un coche: ¿el principio del fin de las gasolineras?
Durante años, el principal argumento de los detractores del coche eléctrico ha sido siempre el mismo: "Tarda demasiado en cargarse". Con Denza esa objeción tiene fecha de caducidad.
Su respuesta se llama Flash Charging, una tecnología que permite recuperar entre el 10 y el 70 % de la batería en apenas cinco minutos. Dicho de otro modo, el tiempo que suele emplearse en entrar en una estación de servicio, repostar, pagar y volver a incorporarse a la carretera. Parte de la explicación está en cargadores capaces de suministrar hasta 1,5 megavatios (1.500 kW) de potencia en corriente continua, tres veces más que los puntos ultrarrápidos más potentes instalados actualmente en Europa.
La gran revolución del Denza Z9GT no está solo en sus 1.156 CV. También quiere demostrar que recargar un coche eléctrico puede llegar a ser casi tan rápido como llenar un depósito de gasolina.
Para hacerse una idea de lo que significa esto, basta recordar que una vivienda española suele tener contratados entre 4 y 6 kW de potencia eléctrica. El nuevo sistema de Denza multiplica esa capacidad más de doscientas veces. Pero, ¿cómo consigue hacerlo?

La respuesta está en un gran "almacén" de electricidad integrado en el propio cargador. Durante los periodos de menor demanda va acumulando energía para, cuando llega un vehículo, entregarla en unos pocos minutos.
Los cargadores Flash Charging, que venderán la energía a un precio inferior a 0,50/kWh serán compatibles con modelos de otras marcas. Denza prevé instalar 3.000 cargadores en Europa antes de 2027, de los cuales alrededor de 350 estarán en España.
La batería que cambió las reglas
Detrás de esta velocidad de recarga se encuentra la segunda generación de la plataforma Blade Battery, desarrollada por BYD, grupo al que pertenece Denza. Cuando se lanzó en 2020 supuso un cambio importante porque sustituyó el formato tradicional de módulos por celdas en forma de lámina que aprovechaban mejor el espacio disponible. El resultado fue una batería más compacta, más rígida y, sobre todo, mucho más segura.
BYD se enorgullece de ello y lo demuestra exhibiendo cada vez que puede una prueba extrema que consiste en perforar deliberadamente una celda con un clavo metálico. Mientras muchas baterías convencionales sufren una reacción térmica que puede provocar un incendio, esta apenas aumenta su temperatura, además de evitar la propagación del calor al resto del conjunto.
Ahora, la segunda generación de la Blade Battery mejora todavía más la densidad energética y admite potencias de carga muy superiores sin comprometer la seguridad.
En el Z9GT DM-i, la versión híbrida enchufable, esta batería de 64 kWh permite recorrer 203 kilómetros en modo exclusivamente eléctrico y alcanzar una autonomía total de 805 kilómetros.
La variante 100 % eléctrica (EV) incorpora una batería todavía mayor, de 100,1 kWh, con una autonomía cercana a los 630 kilómetros.
Eso sí, igual que ocurre con cualquier teléfono móvil, no siempre interesa cargar hasta el 100 %. Mantener la batería durante mucho tiempo completamente llena acelera ligeramente su envejecimiento químico. Por eso muchos fabricantes recomiendan utilizar habitualmente un margen de entre el 20 y el 80 %, y reservar la carga completa para viajes largos.
El frío también juega un papel importante. A temperaturas bajo cero, los iones de litio se desplazan con mayor dificultad dentro de la batería y la recarga se vuelve más lenta. Para evitarlo, el sistema precalienta automáticamente las celdas antes de iniciar una carga ultrarrápida, incluso con temperaturas cercanas a los 30 grados bajo cero.
Tres motores que trabajan como una orquesta
La versión eléctrica del Denza Z9GT entrega hasta 1.156 CV gracias a un sistema formado por tres motores eléctricos independientes. Uno mueve el eje delantero y dos más actúan sobre las ruedas traseras. Cada motor puede acelerar, frenar o incluso invertir ligeramente el par de manera independiente. Es como si fueran tres remeros en una piragua. Si todos reman exactamente igual, la embarcación avanza recta. Pero si uno aumenta el esfuerzo y otro lo reduce, la piragua comienza a girar sin necesidad de utilizar un timón. El Denza hace algo parecido. Gracias a ello hace posibles maniobras impensables hace apenas unos años, además de acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 2,7 segundos en la versión eléctrica.
¿Es el momento de decir adiós a los retrovisores?
El Denza Z9GT apuesta por los retrovisores digitales, una solución que ya han utilizado previamente Honda y Audi, entre otros. Es decir, en lugar de espejos tradicionales incorpora pequeñas cámaras exteriores cuya imagen aparece proyectada en dos pantallas situadas junto a las puertas. Las ventajas son evidentes. Reducen la resistencia aerodinámica al ser más pequeños, generan menos ruido a alta velocidad y ofrecen una visión mucho más amplia durante la noche o bajo la lluvia. Pero también presentan inconvenientes. Obligan al conductor a acostumbrarse a una percepción distinta de las distancias y de la profundidad.

Un salón sobre ruedas
En el interior, el Denza Z9GT se parece más a un salón tecnológico que a un automóvil convencional. Preside el habitáculo una gran pantalla central de 17,3 pulgadas, acompañada por otra de 13,2 pulgadas para el pasajero delantero. Los ocupantes traseros disponen de asientos con calefacción, ventilación y masaje, mientras que el equipo de sonido Devialet, con 20 altavoces, convierte el habitáculo en una auténtica sala de conciertos. No falta un frigorífico inteligente capaz tanto de refrigerar bebidas como de mantener calientes alimentos o cafés durante el viaje.
La versión eléctrica del Denza Z9GT está disponible a partir de 115.000 euros, mientras que el precio básico para la híbrida enchufable es de 101.000 euros.
El otro Denza: un monovolumen para quienes no quieren un SUV
Mientras Europa parece haber olvidado a los monovolúmenes, China cree que todavía tienen mucho recorrido. Por eso Denza también comercializa el D9, un gran vehículo familiar pensado para largas distancias y transporte ejecutivo. Con 353 CV, una batería Blade de 58,5 kWh y hasta 210 kilómetros de autonomía eléctrica, el D9 ofrece un interior casi de primera clase aérea. Incorpora hasta diez pantallas repartidas por el habitáculo y está claramente orientado a familias numerosas, empresas de transporte premium y servicios de representación. Su precio parte de unos 78.000 euros.
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