Más de 15.000 kilómetros de cauces fósiles revelan que el agua fluyó abundantemente por Marte durante millones de años.

Las crestas fluviales sinuosas son estructuras geológicas formadas cuando antiguos ríos depositaron sedimentos que se compactaron y endurecieron. Con el tiempo, la erosión elimina los materiales circundantes, dejando al descubierto estas crestas elevadas. Esto lo sabemos de la Tierra, pero ahora, gracias a estas formaciones, un descubrimiento reciente sugiere que Marte pudo haber sido mucho más húmedo de lo que se pensaba hasta ahora. Un equipo liderado por el estudiante de doctorado Adam Losekoot, de la Open University y financiado por la Agencia Espacial del Reino Unido, ha identificado más de 15.000 kilómetros de antiguos cauces fluviales en Noachis Terra, una región poco explorada en las tierras altas del sur de Marte. Esta investigación se presentó durante la Reunión Nacional de Astronomía 2025 de la Royal Astronomical Society, celebrada en Durham (Reino Unido).

Los científicos se centraron en las llamadas crestas fluviales sinuosas, también conocidas como canales invertidos. Estas formaciones se crean cuando los sedimentos depositados por antiguos ríos se endurecen y, tras millones de años de erosión, quedan expuestos como elevaciones en el terreno. La aparición de estas estructuras en múltiples lugares de Noachis Terra indica que el agua corriente fue alguna vez generalizada en esa zona.

El hallazgo es especialmente relevante porque esta región no presenta muchas redes de valles, que tradicionalmente se utilizan para estudiar el pasado hidrológico de Marte. Estas redes son patrones de erosión ramificada que apuntan a lluvias y escorrentía superficial. Al centrarse en las crestas fluviales, los investigadores aportan una nueva fuente de evidencia sobre el agua antigua en Marte, utilizando un enfoque distinto al habitual.

«Estudiar Marte, especialmente una región tan poco explorada como Noachis Terra, es increíblemente emocionante. Es un entorno que ha permanecido casi intacto durante miles de millones de años, como una cápsula del tiempo geológica», comentó Losekoot.

El equipo utilizó datos de tres instrumentos orbitales: la cámara Context Camera (CTX), el altímetro láser MOLA (Mars Orbiter Laser Altimeter) y la cámara de alta resolución HiRISE (High Resolution Imaging Science Experiment). Estos instrumentos permitieron mapear con gran precisión la ubicación, longitud y morfología de las crestas fluviales en un área muy extensa del planeta.

Muchos de los cauces aparecen como segmentos aislados, pero otros forman sistemas complejos que se extienden por cientos de kilómetros y se elevan decenas de metros sobre el terreno. La forma y distribución general de estas crestas sugiere que se formaron durante un período geológico prolongado bajo condiciones superficiales relativamente estables. Esta estabilidad apunta a un suministro continuo de agua, muy probablemente en forma de precipitaciones.

El estudio sitúa la posible formación de estas estructuras durante la transición Noachiense-Hespérica, hace unos 3.700 millones de años, una época de grandes cambios climáticos y geológicos en Marte. La presencia de redes fluviales tan extensas indica que Noachis Terra pudo haber experimentado un clima cálido y húmedo durante un intervalo de tiempo geológicamente significativo.

Este descubrimiento pone en entredicho la teoría predominante de que Marte fue en su mayor parte un planeta frío y seco, donde el agua líquida solo apareció en periodos breves debido al derretimiento de capas de hielo. «Nuestro trabajo aporta una nueva pieza de evidencia que sugiere que Marte fue una vez un planeta mucho más complejo y activo que ahora, y eso es algo tremendamente emocionante», añadió Losekoot.

La investigación no solo arroja luz sobre el pasado climático del planeta rojo, sino que también tiene implicaciones para la búsqueda de vida pasada en Marte. Si existieron periodos largos de condiciones cálidas y húmedas, aumenta la posibilidad de que el planeta haya albergado algún tipo de vida microbiana en su historia remota. Los antiguos cauces fluviales podrían ser lugares clave para futuras exploraciones, tanto con misiones robóticas como, algún día, con misiones tripuladas.

REFERENCIA

The Fluvial History of Noachis Terra, Mars