Hay que dejar de decir "pérdida de biodiversidad" para hablar de la extinción masiva
Un experimento con 7.338 adultos estadounidenses halla que "extinción de plantas y animales" genera más preocupación que "pérdida de biodiversidad"
Las organizaciones conservacionistas, informes científicos y cobertura periodística llevan décadas repitiendo los mismos términos: pérdida de biodiversidad, crisis de biodiversidad. Peor un experimento aleatorizado publicado en npj Biodiversity sugiere que esos términos son, precisamente, los que menos preocupación, urgencia y apoyo a la conservación generan entre el público.
La misma muestra de adultos reaccionó con significativamente más alarma ante la frase "extinción de plantas y animales". El estudio invierte la lógica habitual de la comunicación científica: no siempre la terminología técnica más precisa es la más eficaz para movilizar a la opinión pública.
Las palabras moldean la reacción del público
El equipo de la Universidad del Sur de California sometió a 7.338 adultos angloparlantes de Estados Unidos a un experimento con seis términos distintos para referirse al mismo fenómeno ambiental: "pérdida de biodiversidad", "crisis de biodiversidad", "pérdida de naturaleza", "crisis de naturaleza", "extinción de plantas y animales" y "crisis de extinción".
Cada participante fue asignado de forma aleatoria a uno solo de esos términos, en dos condiciones posibles: solo el término, o el término acompañado de un bloque de contexto (definición, causas, amenazas humanas y una galería de fotografías de plantas y animales) redactado a un nivel de comprensión lectora de 7.º y 8.º grado.
Para cada uno de los seis términos, los participantes valoraron su familiaridad con el concepto, su nivel de preocupación, la urgencia que le atribuían y su apoyo a medidas de conservación, todo ello en una escala de uno a cuatro. La muestra, ponderada para representar a la población adulta de Estados Unidos, incluyó un 27 % de participantes con afinidad política republicana, un 37 % demócrata y un 36 % independiente o sin afiliación definida.
"Extinción de animales" supera a "biodiversidad"
Los resultados mostraron un patrón claro. Sin ningún contexto adicional, "pérdida de biodiversidad" y "crisis de biodiversidad" obtuvieron las puntuaciones más bajas en las cuatro métricas: menor familiaridad, menor preocupación, menor urgencia percibida y menor apoyo a acciones conservacionistas.
"Extinción de plantas y animales" obtuvo, en general, las puntuaciones más altas. "Pérdida de naturaleza" se situó en una posición intermedia sin contexto y alcanzó resultados comparables a los de "extinción de plantas y animales" cuando los participantes recibían explicación y fotografías.
El encuadre de crisis resultó, en el mejor de los casos, irrelevante. Donde tuvo algún efecto, fue negativo: "crisis de extinción" generó menor familiaridad y menor preocupación que "extinción de plantas y animales". Los autores interpretan que añadir la palabra "crisis" a un término ya desconocido no amplifica la alarma. Puede incluso reducirla, probablemente porque refuerza la sensación de distancia o de problema ajeno.
Añadir contexto mejora el efecto de las palabras
Con el bloque de contexto, todos los términos mejoraron sus puntuaciones y las diferencias entre ellos se redujeron. El contexto también reveló un mecanismo subyacente. La familiaridad previa con un término era el predictor más consistente de preocupación, urgencia y apoyo. Quien ya conocía la expresión "pérdida de biodiversidad" mostraba reacciones más intensas que quien la encontraba por primera vez, aunque esa familiaridad partiera de un nivel bajo en la muestra general.
Los efectos de la terminología fueron más pronunciados entre los participantes con afiliación política independiente o sin definir, que representaban el 36 % de la muestra. En Estados Unidos, entre demócratas y republicanos, las diferencias entre términos fueron menores, posiblemente porque sus posiciones ante la cuestión ambiental ya estaban más consolidadas con independencia de la etiqueta empleada.
Hay que adaptar el lenguaje al público
Los autores reconocen limitaciones importantes. El estudio se realizó exclusivamente con adultos angloparlantes de Estados Unidos en un momento único del tiempo, por lo que no cabe asumir que los resultados se trasladen a otros idiomas, culturas o contextos políticos. El experimento tampoco midió conductas reales: responder con más apoyo en una encuesta no equivale a donar, votar o actuar de forma diferente. Los seis términos, además, no son sinónimos exactos, y "extinción" describe solo el extremo más grave de la pérdida de biodiversidad; los participantes no explicaron qué entendían por cada expresión, por lo que la familiaridad medida puede no coincidir con el significado experto.
El hallazgo central, no obstante, tiene implicaciones directas para quienes diseñan campañas de comunicación ambiental. Términos técnicos como "biodiversidad", aunque precisos, pueden crear distancia con el público general precisamente porque resultan poco familiares. Comunicar la crisis de la naturaleza de forma concreta, nombrando las consecuencias visibles en lugar del fenómeno abstracto, podría ser más eficaz que adoptar el vocabulario de los informes científicos. Aportar contexto y fotografías, como demuestra este estudio, mejora la respuesta a cualquier término, incluidos los menos familiares.
REFERENCIA
Public responses to biodiversity loss terminology and crisis framing. Bruine de Bruin W, Dean M, Monder C et al. npj Biodiversity, 2026.
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