Por qué tu mano derecha es más hábil (si no eres zurdo): olvídate de los hemisferios
Un estudio en PNAS desafía la idea de que un hemisferio cerebral viene ya de fábrica especializado para el control motor fino
La mayoría de los humanos tenemos una mano dominante, y esa mano suele ser la mejor para escribir, lanzar una pelota o manejar los palillos. Se calcula que el 90% de la población es diestra y el 10% zurda. La explicación clásica, dominante desde los años 2000, sostenía que la mano preferida nace más capaz porque el hemisferio cerebral que la controla posee especializaciones innatas para el movimiento de control fino. Pero un nuevo trabajo publicado en PNAS defiende algo distinto: esa ventaja no es innata, sino el fruto de toda una vida de práctica, y aflora sobre todo cuando coges una herramienta.
La pregunta de fondo sobre diestros y zurdos
Que preferimos un lado se sabe desde antes de nacer. Estudios previos han mostrado que la preferencia por una extremidad se desarrolla ya en el útero y permite predecir qué lado será el dominante tras el nacimiento. Lo que estaba en discusión era el porqué de que ese lado sea más diestro.
El equipo dirigido por el neurólogo Ahmet Arac, de la Escuela de Medicina David Geffen de la UCLA, junto a John Krakauer (Universidad Johns Hopkins y Santa Fe Institute), quiso poner a prueba una hipótesis alternativa: que la superioridad de la mano dominante se deba simplemente a que la usamos más a lo largo de la vida.
Cuando la diferencia entre manos se desvanece
El hallazgo central es llamativo. La brecha de habilidad entre la mano dominante y la no dominante desaparece en buena medida bajo las condiciones adecuadas. Es decir, cuando se controla la cantidad de práctica y el tipo de tarea, ambas manos rinden de forma mucho más parecida de lo que la teoría innatista predecía.
La clave está en las herramientas. Según el título del propio estudio, la dominancia del brazo es un efecto emergente de practicar la ejecución de trayectorias complejas, las que exigen precisamente los objetos y utensilios que manejamos a diario. No es que un lado venga equipado con mejor hardware; es que ha ensayado mucho más las trayectorias difíciles.
Qué significa para los hemisferios del cerebro
La visión tradicional apelaba a la asimetría cortical: el hemisferio dominante tendría un área de representación de la mano más amplia en la corteza motora primaria (la región llamada M1), lo que facilitaría un aprendizaje motor más fino. Este trabajo no niega que existan diferencias entre hemisferios, pero sitúa el origen de la ventaja en la experiencia acumulada, no en una dotación de nacimiento.
La distinción importa porque cambia el marco. Si la habilidad de la mano dominante se construye con práctica sobre trayectorias complejas, entonces la mano no dominante no tiene un techo biológico inevitable: dispone de un margen de mejora mucho mayor del que solemos suponer.
Más allá de la curiosidad
Los resultados interesan especialmente a quienes trabajan en rehabilitación. Para los supervivientes de un ictus y otras personas que deben reaprender destrezas motoras, entender que la habilidad es fruto de la práctica (y no de un privilegio hemisférico fijo) tiene implicaciones prácticas sobre cómo diseñar la recuperación. También ayuda a los investigadores que estudian cómo se aprende y se representa el movimiento en el cerebro.
La conclusión tiene además un punto motivador para el resto. Si alguna vez has envidiado la destreza de tu mano buena, la buena noticia es que la otra no está condenada a la torpeza: le falta, sobre todo, práctica. El cerebro premia las horas de ensayo, y la mano hábil es, ante todo, la mano que más ha entrenado.
REFERENCIA
- Arm Dominance Is an Emergent Effect of Practice Executing Complex Trajectory Shapes Required by Tools and Objects (PNAS, 2026)
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Por qué tu mano derecha es más hábil (si no eres zurdo): olvídate de los hemisferios puedes visitar la categoría CURIOSIDADES.
Continúa Leyendo