Un estudio en Gibraltar describe un nuevo hábito en los macacos: tragar tierra cuando abusan de snacks humanos. La explicación tiene que ver con el intestino y el aprendizaje social.

En Gibraltar viven los únicos monos en libertad de Europa, en torno a 230 macacos repartidos en ocho grupos estables. Los macacos de Gibraltar conviven con turistas, cámaras y bolsas de patatas fritas desde hace décadas. Ahora, además, se les ha visto hacer algo que suena raro pero tiene lógica biológica: comer tierra para sobrellevar una dieta que se les ha ido de las manos.

El trabajo, liderado por el antropólogo biológico Sylvain Lemoine (Universidad de Cambridge), documenta por primera vez la geofagia en estos animales de forma regular, es decir, la ingesta intencionada de suelo. La relación con los turistas aparece enseguida como la causa. Los investigadores siguieron a distintos grupos por el Peñón y observaron que los que tienen más contacto con visitantes comen mucha más tierra. También vieron que el hábito sube en temporada alta y baja en invierno, en paralelo a la caída de la disponibilidad de comida turística.

¿Para qué les serviría tragar tierra? La hipótesis principal es digestiva. Los autores plantean que las chocolatinas, patatas fritas, helados y otros alimentos “de humano” alteran la microbiota intestinal y producen molestias gastrointestinales a los macacos, y que la tierra podría ayudar a amortiguar ese golpe.

Hablan de dos vías posibles: bien porque aporta minerales y microbios que faltan en una dieta baja en fibra, o bien porque actúa como una barrera física que recubre el tracto digestivo y reduce la irritación y la absorción de compuestos problemáticos.

Come tierra para protegerte de las chocolatinas

El detalle más incómodo para cualquiera que haya visto a un mono robar un helado es el de los lácteos. Los investigadores recuerdan que muchos primates pierden la tolerancia a la lactosa tras el destete, así que el helado, tan popular entre turistas como entre macacos, tiene todas las papeletas para sentarles mal. En algunas observaciones, la geofagia (comer tierra) apareció poco después de que el mismo animal comiera pan o helado.

En 98 días de observación entre el verano de 2022 y la primavera de 2024, el equipo registró 46 “eventos” de ingesta de tierra en 44 animales. En promedio, la población rondó los 12 eventos semanales, una frecuencia alta en primates y comparable a la descrita en chimpancés y lémures en otros contextos. Hay un dato que resume el origen del problema: en el conjunto del seguimiento, casi un 19% (18,8%) de lo que comieron estos macacos fue comida basura procedente de turistas.

La parte cultural del estudio es igual de interesante, porque sugiere aprendizaje social. Cerca del 30% de los episodios ocurrió en grupo, y en el 89% de los casos había otros macacos presentes, a menudo mirando, un patrón compatible con que el comportamiento se transmite por observación. Además, no comen “cualquier tierra”. La mayoría buscó terra rossa, una arcilla roja común en Gibraltar, que concentró el 83% de los incidentes. Sin embargo, un grupo concreto, Ape’s Den, mostró preferencia por suelos con alquitrán de baches en carreteras, hasta el 70% de su geofagia, pese a tener arcilla roja disponible.

El entorno humano está reescribiendo el repertorio conductual del animal. Si les pones una dieta hipercalórica, baja en fibra y fácil de robar, el organismo busca maneras de seguir comiéndola sin sufrir indigestión.

REFERENCIA

Geophagy in Gibraltar Barbary macaques is a primate tradition anthropogenically induced