Contrabando de insectos: durante un control rutinario en un aeropuerto de Kenia se han encontrado más de 2.000 hormigas protegidas y de especies raras metidas en la maleta de un pasajero. 

Cuando pensamos en tráfico de especies en África, inmediatamente pensamos en colmillos de elefante o cuernos de rinocerontes, sin embargo, los objetivos del crimen organizado también pueden tener un tamaño diminuto. 

Esta semana ha producido la detención de Zhang Kequn en el aeropuerto internacional Jomo Kenyatta de Nairobi, un ciudadano chino que intentaba sacar del país 2.238 hormigas vivas ocultas en su equipaje. 

Este suceso no es una anécdota aislada, es la punta del iceberg de una red internacional de biopiratería que está saqueando ecosistemas para alimentar un mercado negro de coleccionistas de hormigas en Europa y Asia. 

La red de tráfico de hormigas protegidas

Las hormigas eran principalmente reinas, de especies como la Messor cephalotes (la hormiga recolectora gigante), viajaban en tubos de ensayo, meticulosamente preparados con algodón húmedo para garantizar su supervivencia durante semanas, y ocultos en objetos cotidianos como papel higiénico. 

Este no es un caso aislado. Apenas un año antes, cuatro hombres, incluidos dos ciudadanos belgas y un vietnamita, fueron condenados por intentar sacar de contrabando más de 5.000 hormigas reina, con la diferencia de que los métodos que usaron no eran tan elaborados como los encontrados en la incautación reciente, lo que ya apuntaba a que podían estar involucradas redes criminales organizadas. 

Una sola reina de hormiga cosechadora gigante africana puede alcanzar los 220 dólares en el mercado negro

Esta sospecha se confirmó con el análisis de los dispositivos electrónicos que se confiscaron al detenido, donde se hallaron pruebas de una estructura coordinada, que iba desde buscadores locales para localizar nidos tras las lluvias, hasta intermediarios que utilizan plataformas de mensajería cifrada y foros de coleccionistas para vender colonias de hormigas. 

Pero, qué impulsa este comercio, la respuesta es el creciente fervor de los coleccionistas de especies exóticas. En países como China, la afición por los hormigueros artificiales o “formicarios” ha disparado la demanda de especies raras, una sola reina de hormiga cosechadora gigante africana puede alcanzar los 220 dólares en el mercado negro, y la demanda no deja de aumentar. 

Impacto ecológico y leyes contra el tráfico ilegal 

Aunque parezcan insignificantes, las hormigas son las “ingenieras del ecosistema”, en la sabana africana, especies como las cosechadoras desempeñan un papel vital en la dispersión de semillas y la aireación del suelo, además de ser una fuente de alimento necesaria para animales como los pangolines o los lobos de tierra. Su extracción masiva puede desestabilizar la biodiversidad local y la salud de los pastizales. 

Por otra parte, el tráfico también introduce especies invasoras en los países de destinos, con los riesgos que esto conlleva, como que estas hormigas escapen y establezcan colonias en nuevos hábitats, pudiendo desplazar a las especies nativas, transmitir enfermedades y causar daños ecológicos irreversibles que pueden afectar a la economía. 

El estudio del caso de Nairobi sugiere que las redes de tráfico de insectos operan de forma similar a las de drogas o armas, aprovechando la falta de recursos de las agencias de aduanas, que a menudo no consideran estas incautaciones una prioridad. 

Por el momento, Kenia ha respondido endureciendo las penas por tráfico equiparándolas a las del tráfico de mamíferos grandes, pero aún queda mucho por hacer para detener este tráfico ilegal que va desde huevos de mantis religiosa escondidos en figuras de juguete hasta escarabajos disfrazados de aperitivos japoneses. 

Mientras los coleccionistas sigan pagando cifras elevadas y las lagunas legales persistan, el tráfico ilegal seguirá aumentando y los traficantes serán cada vez más creativos. Es importante proteger a todo tipo de animales, sean cual sea su tamaño. 

REFERENCIAS 

Chinese national arrested over attempt to smuggle 2,000 queen ants from Kenya

One ant for $220: The new frontier of wildlife trafficking

Wildlife Conservation and Management Act

Insect trafficking: A green criminological perspective