Una investigación reciente ha revelado uno de los aspectos más cotidianos y, al mismo tiempo, tecnológicamente más avanzados de la edad de bronce en España: la producción textil. 

Si pudiéramos viajar 3.500 años al pasado, en el actual yacimiento de Cabezo redondo en Villena, Alicante, en lugar de las ruinas que ocupan hoy la zona, encontraríamos una región próspera y llena de vida. Una comunidad que vivía y se desarrollaba allí. Fabricaban sus ollas de barro, aperos de labranza y, también, su ropa. El problema es que la ropa no sobrevive habitualmente al paso de tanto tiempo, pero los restos de los telares sí.

El importante descubrimiento que ha tenido lugar en Cabezo Redondo se trata de 48 pesas de telar de cerámica que se encontraba junto a restos de madera carbonizada. El conjunto de pesas no estaba disperso, sino alineado, lo que ha permitido que los arqueólogos puedan reconstruir cómo era el telar de pesas de urdimbre. Se trataba de una estructura de madera vertical apoyada contra la pared. 

Un telar congelado en el tiempo 

Los investigadores han documentado no solo las pesas de arcilla, sino también vigas de madera de pino carrasco y cuerdas trenzadas de esparto que aún estaban unidas a ellas. Este hallazgo ha sido posible, en parte, porque la madera se había quemado. En arqueología restos como los tejidos o la madera suelen desaparecer ya que son materiales orgánicos que terminan pudriéndose. Sin embargo, las pesas hechas de barro cocido perduran en el tiempo. 

Etapas sucesivas de la excavación del yacimiento donde se concentraban los pesos de telar (figura de los autores).

Etapas sucesivas de la excavación del yacimiento donde se concentraban los pesos de telar (figura de los autores).

Para comprender el funcionamiento del telar y cómo hacían su ropa hay que imaginar una estructura que se basaba en un marco vertical de madera compuesta de tres elementos: 

  • Urdimbre: se colgaban hilos verticales desde un travesaño superior. 
  • Pesas: para que los hilos no se enredaran y estuvieran tensos, permitiendo que pasara el hilo horizontal o “trama”, se ataban pesas de cerámica en la parte inferior. 
  • Tejido: La tejedora trabajaba de arriba hacia abajo, entrelazando las fibras, para lo que era necesaria una gran destreza. 

Del lino a la lana: la moda de la edad de bronce en España

El estudio revela que, en Cabezo Redondo, no solo es que supieran tejer, sino que estaban viviendo una revolución industrial a pequeña escala. El lino fue la fibra por excelencia durante gran parte de la edad de bronce. En el yacimiento se han hallado semillas de lino y restos de fibras adheridas a objetos metálicos. El lino era una prenda muy práctica, ligera y fresca, para esa zona de la península. 

También se han encontrado indicios de un cambio importante. El estudio de fusayolas (pequeñas piezas para hilar) sugiere que a medida que avanzaba la Edad de Bronce las herramientas se volvieron más variadas para adaptarse al hilado de la lana. Una fibra animal que requería técnicas diferentes al lino y que permitía crear prendas más abrigadas y elásticas. 

La elaboración de estas prendas era una actividad de artesanía doméstica, donde cada casa era un pequeño taller en el que se elaboraban las prendas necesarias. Una actividad integrada en el día realizada probablemente por mujeres, quienes poseían conocimientos técnicos avanzados sobre la resistencia de los hilos y la densidad de las telas. 

Cómo eran las prendas en Cabezo Redondo 

Gracias a una serie de fragmentos que se han podido recuperar a las marcas dejadas en la cerámica, podemos saber que las prendas no eran simples trapos. Se utilizaba el ligamento tafetán, un entrecruzado básico pero resistente, logrando que las telas fueran sorprendentemente finas, con hilos de apenas 0,3 a 0.5 mm de grosor. 

Se llegaron a utilizar incluso separadores de hilos hechos de hueso o madera, para crear patrones más complejos. Una serie de evidencias que demuestran que los habitantes de Cabezo Redondo no solo buscaban cubrirse, buscaban también calidad y, posiblemente, una especie de distinción social basada en la ropa. 

El telar de pesas de Cabezo Redondo es mucho más que un montón de barro cocido. Es la prueba de que, hace milenios, nuestros antepasados ya dominaban la física de las tensiones y la química de las fibras para crear algo esencial como nuestra ropa. Cada vez que te pones una prenda de algodón o lana estamos usando el resultado de una tecnología que se ha estado perfeccionando a lo largo de miles de años en lugares como el cerro de Villena. 

REFERENCIA 

Evidence of warp-weighted loom in the Bronze Age settlement of Cabezo Redondo (south-east Spain)