El hueso de un brazo revela por fin el aspecto real de los denisovanos
Un fragmento de radio hallado en China es el primer hueso largo de un denisovano identificado hasta la fecha, y sugiere un cuerpo mucho más parecido al nuestro
En el sur de China hay una cueva llamada Bianfu, que significa murciélago. Allí, un equipo de investigadores llevaba años clasificando huesos de animales, sobre todo restos de comida: ciervos, búfalos de agua y bóvidos salvajes. Entre más de 60.000 fragmentos óseos, cinco no encajaban en ninguna especie animal conocida. Cuatro eran dientes y trozos de cráneo.
El quinto era distinto a todo lo encontrado hasta ahora en cualquier yacimiento: un fragmento de radio, el hueso largo del antebrazo, perteneciente a un denisovano, uno de los parientes humanos más enigmáticos de la prehistoria.
Identificados sin una sola hebra de ADN
El hallazgo se ha publicado en dos artículos independientes en la revista Nature el nueve de septiembre de 2026, firmados por sendos equipos liderados por la genetista Qiaomei Fu, del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de China, y por Fahu Chen, del Instituto de Investigación de la Meseta Tibetana de la Academia China de Ciencias. Los restos, datados entre hace 167.000 y 134.000 años, forman parte de una secuencia de ocupación de la cueva que se extiende desde hace 190.000 hasta 70.000 años.
Ninguno de los cinco huesos conservaba ADN. El calor y la humedad del sur de China degradan el material genético mucho antes que el frío de Siberia, donde se identificó por primera vez a esta especie humana en 2010 a partir de un hueso de dedo, tal y como se cuenta en Tus parientes denisovanos.
Ante la ausencia de material genético, los investigadores recurrieron a la paleoproteómica: analizaron las proteínas conservadas en el colágeno del hueso y el esmalte de los dientes y encontraron una variante concreta, denominada COL1A2 R996K, que hasta ahora solo se ha detectado en denisovanos. "Estas condiciones no eran adecuadas para la conservación del ADN", explicó Fu a la revista Scientific American. Es un límite real del estudio: sin genoma, se puede confirmar la especie pero no se puede saber tanto sobre parentescos o diversidad poblacional como con los denisovanos siberianos, de los que sí existen genomas completos.
Un cuerpo más esbelto de lo que imaginábamos
Hasta este hallazgo, casi todo lo que sabíamos sobre el esqueleto denisovano procedía de dientes y de una mandíbula hallada en el Tíbet. Nunca se había identificado un hueso largo, de los que dan forma a brazos y piernas y permiten calcular complexión y proporciones corporales. El fragmento de radio de Bianfu tiene una estructura menos robusta que la de un neandertal típico, más cercana a la de un Homo sapiens actual. Es un primer dato, procedente de un único individuo, así que no puede generalizarse todavía a toda la especie, pero apunta a que el estereotipo de un denisovano corpulento y tosco puede no ajustarse a la realidad.
Cazadores flexibles con herramientas sencillas
El segundo estudio, centrado en el registro arqueológico de la cueva, describe una estrategia de caza especializada en presas medianas y grandes (ciervos, búfalos de agua y gaures) combinada con una tecnología lítica sorprendentemente simple. En vez de fabricar herramientas elaboradas, estos denisovanos aprovechaban huesos sin modificar como si fueran útiles de trabajo, una estrategia que los autores describen como centrada en aprovechar lo que el entorno ofrecía en lugar de invertir tiempo en manufactura compleja. Esa sencillez técnica parece reflejar ante todo una estrategia adaptativa eficaz, ajustada a un bosque de coníferas rico en presas y en materiales listos para usar.
El mapa denisovano se hace mucho más grande
Hasta ahora, los restos denisovanos confirmados procedían de la cueva de Denisova, en Siberia, y de la meseta tibetana. Yunnan, en el sur de China, amplía ese territorio cientos de kilómetros hacia el sureste y refuerza la idea de que esta especie ocupó una franja continua de Asia, desde las estepas frías hasta bosques subtropicales. Esa distribución tan amplia encaja con las señales genéticas que ya conocíamos: las poblaciones actuales del sudeste asiático y Oceanía conservan hoy una proporción de ascendencia denisovana notablemente mayor que las europeas, un legado que llegó, como en el caso de los neandertales, a través de cruces entre especies.
La niña conocida como Denny, hija de una madre neandertal y un padre denisovano y de la que ya hablamos en Quo, es la prueba más directa de que ambas poblaciones convivieron y se mezclaron allí donde coincidieron. El propio origen de nuestra especie, como recoge este reportaje sobre si el Homo sapiens tiene un único antecesor, se parece cada vez menos a una línea recta y más a una red de poblaciones que se cruzaron durante milenios.
Si tus antepasados proceden del sudeste asiático o de Oceanía y alguna vez te has hecho una prueba de ADN ancestral de las que calculan el porcentaje de herencia neandertal, merece la pena preguntar directamente a la empresa si también informa de la herencia denisovana. Suele ser la gran ausente en estos test comerciales, pese a que hallazgos como el de Bianfu confirman que ese parentesco dejó una huella genética real en las poblaciones que hoy viven en esa parte del mundo.
REFERENCIAS
- Ancient proteins identify various Denisovan remains from Southwest China. Huiyun Rao, Song Xing, Qijun Ruan et al. Nature (2026).
- Denisovans from southwestern China and their subsistence strategies. Qijun Ruan, Hao Li, Song Xing et al. Nature (2026).
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