Un nuevo dinosaurio del tamaño de un pollo encontrado en Burgos obliga a reescribir la evolución

Foskeia pelendonum

Los huesos de un pequeño herbívoro hallado en Burgos pertenecían a un adulto, no a una cría, y su cráneo tapa un vacío de 70 millones de años.

Sí, hace millones de años, Burgos era una selva tropical, pero lo importante es que uno de los pequeños dinosaurios que paseaban por allí nos está haciendo replantearnos cómo evolucionaron estos animales, por culpa de un error de clasificación.

Cinco esqueletos diminutos llevaban años guardados en el Museo de los Dinosaurios de Salas de los Infantes, catalogados como crías de un dinosaurio mayor. Un análisis microscópico del hueso de uno de esos ejemplares ha demostrado que el animal ya había alcanzado la madurez sexual cuando murió. No era un bebé. Era un adulto de una especie nueva, del tamaño de una gallina, que acaba de obligar a los paleontólogos a redibujar una parte del árbol genealógico de los dinosaurios herbívoros.

Índice
  1. Un fósil diminuto que escondía a un adulto
  2. Un cráneo extraño que cambia las reglas
  3. Una pieza que llena 70 millones de años de vacío
  4. REFERENCIA

Un fósil diminuto que escondía a un adulto

El fósil procede del yacimiento de Vegagete, entre los municipios de Villanueva de Carazo y Salas de los Infantes, en la provincia de Burgos. Los primeros restos los encontró Fidel Torcida Fernández-Baldor, paleontólogo del Museo de los Dinosaurios de Salas de los Infantes, pero sin cráneo no había forma de identificar a qué especie pertenecían. El hallazgo posterior de piezas craneales, estudiadas con microtomografía (una técnica que permite ver el interior de un hueso en capas finas, como una radiografía mucho más detallada), cambió esa situación. Las rocas donde se encontraron los huesos, de la formación Castrillo de la Reina, tienen unos 120 millones de años, de finales del Barremiense y principios del Aptiense, dos tramos dentro del Cretácico Inferior.

Reconstrucción del cráneo de Foskeia pelendonum © Dieudonné et al. 2025
Reconstrucción del cráneo de Foskeia pelendonum © Dieudonné et al. 2025

"Desde el principio supimos que estos huesos eran excepcionales por su tamaño mínimo", explica Torcida Fernández-Baldor. El equipo cortó láminas finas de hueso para estudiar su microestructura, el mismo tipo de análisis que usan los forenses para estimar la edad de un esqueleto humano. "La microestructura ósea nos dice que al menos un individuo era adulto", señala Koen Stein, investigador de la Vrije Universiteit Brussel que dirigió estos estudios. El ritmo de crecimiento del animal, añade el equipo, se aproximaba al de un ave o un pequeño mamífero actual, mucho más rápido que el de otros dinosaurios de tamaño parecido.

Un cráneo extraño que cambia las reglas

Los investigadores han llamado a la nueva especie Foskeia pelendonum. El primer nombre combina dos raíces griegas que significan "luz" y "que busca alimento". El segundo rinde homenaje a los pelendones, un pueblo celtíbero que habitó la zona. El animal pertenece a los rabdodontomorfos, un grupo de dinosaurios ornitisquios (herbívoros con la cadera en forma de pelvis de ave) que vivió sobre todo entre el Cretácico Inferior y el Cretácico Superior.

Su cráneo, sin embargo, no se parece al de ningún otro rabdodontomorfo conocido. Tiene los huesos frontales fusionados, los dientes delanteros inclinados hacia delante, un diente inferior alargado y estrecho, y la articulación de la mandíbula colocada más alta de lo esperado, con una zona de anclaje muscular más extensa de lo habitual. Esa combinación apunta a un movimiento de masticación distinto al de sus parientes.

"La miniaturización no implicó simplicidad evolutiva. Este cráneo es raro e hiperderivado", resume Marcos Becerra, de la Universidad Nacional de Córdoba. "Esto no es un miniiguanodon. Es algo fundamentalmente distinto", añade Tábata Zanesco Ferreira, de la Universidade Federal do Rio de Janeiro. Para Penélope Cruzado-Caballero, de la Universidad de La Laguna, "su anatomía es rara justo del modo que reescribe los árboles evolutivos".

Una pieza que llena 70 millones de años de vacío

El nuevo análisis genealógico sitúa a Foskeia como pariente más cercano de Muttaburrasaurus, un dinosaurio herbívoro mucho mayor que vivió en Australia. La conexión amplía Rhabdodontia, el grupo europeo al que pertenecen los rabdodontomorfos, y tiende un puente entre linajes que hasta ahora parecían demasiado alejados en el tiempo y en el espacio.

"Foskeia ayuda a llenar un vacío de 70 millones de años, una pequeña llave que abre un capítulo perdido", resume Thierry Tortosa, de la Reserva Natural de Sainte Victoire, en Francia. El árbol genealógico resultante también revive una idea antigua y discutida, la de Phytodinosauria, un grupo que reuniría bajo un mismo tronco evolutivo a todos los dinosaurios herbívoros. El propio equipo reconoce que esta hipótesis necesita más datos antes de confirmarse.

Paul-Emile Dieudonné, investigador de la Universidad Nacional de Río Negro, en Argentina, y primer autor del estudio, insiste en que las especies pequeñas y los fósiles fragmentarios no deberían tratarse como hallazgos secundarios. "Desde el primer momento en que alguien ve a este animal, queda asombrado por su extrema pequeñez", dice Dieudonné, "y sin embargo conserva un cráneo muy derivado, con innovaciones anatómicas inesperadas". El siguiente paso del equipo será buscar más restos en Vegagete y revisar otros fósiles pequeños guardados en cajones de museos, con la sospecha de que varios de ellos podrían, como Foskeia, resultar ser adultos de especies que todavía nadie ha descrito.

REFERENCIA

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