Por si quedaran dudas sobre la relación entre CO2 y cambio climático, un nuevo estudio reconstruye cómo un rápido aumento de CO2 hace 56 millones de años arrasó bosques boreales y arrastró suelo al mar en pocos siglos

El Máximo Térmico del Paleoceno Eoceno, conocido como PETM, ocurrió hace unos 56 millones de años. Fue un calentón global de 5 ºC que ya era un modelo de un planeta con mucho carbono. Durante décadas, los registros del fondo marino habían mostrado acidificación y grandes cambios biológicos. Faltaban los detalles de lo que pasó en tierra, y sobre todo, a qué velocidad. Un equipo neerlandés y británico ha encontrado el registro en sedimentos laminados de la mar de Noruega, con un detalle casi estacional.

«En un máximo de trescientos años desde el inicio del aumento explosivo de CO2, la vegetación dominada por coníferas desapareció en el lugar estudiado y aparecieron muchos helechos». La frase es de Mei Nelissen, autora principal y doctoranda en el NIOZ y la Universidad de Utrecht. El grupo analizó polen y esporas conservados en capas muy finas, tal cual se depositaron. Esa precisión temporal permitió ver el vuelco de los ecosistemas terrestres en tiempo récord, algo que los estudios marinos ya sugerían, pero sin esta resolución.

La indudable relación entre el CO2 y el cambio climático

Las señales coinciden. Aumentó el carbón vegetal en los sedimentos, indicio de más incendios forestales. Crecieron también los minerales arcillosos en el registro marino, una pista de que la lluvia y las crecidas arrancaron suelos enteros y los arrastraron al mar. Los investigadores describen una perturbación que se prolongó miles de años. No fue un susto pasajero. El paisaje cambió, el ciclo del carbono se desestabilizó y la biosfera liberó más CO2, lo que a su vez reforzó el calentamiento.

En el océano, los testigos de aguas profundas muestran intervalos sin carbonato cálcico. El agua se volvió demasiado ácida para que muchos organismos formasen conchas o esqueletos de calcita. Esa desaparición de carbonatos refleja un mar que absorbía CO2 muy rápido. El nuevo registro añade la otra mitad del guion, la de los bosques y los suelos, y pone fecha a sus respuestas.

¿Qué lo desencadenó entonces el desastre? El equipo recuerda que el PETM fue probablemente un cóctel de distintas causas. La inestabilidad de hidratos de metano del fondo marino, que libera metano cuando se calientan, y un pulso de vulcanismo intenso contribuyeron a inyectar carbono ligero en la atmósfera y el océano. El resultado fue un planeta aún más cálido que ya partía de temperaturas altas. El proceso se aceleró.

Hoy, igual que hace 56 millones de años

Nelissen lo subraya con una comparación incómoda. Hoy el aumento de CO2 por combustibles fósiles es de dos a diez veces más rápido que el del PETM. La tasa a la que creció la concentración atmosférica en aquel episodio se parece a la que hemos provocado desde la Revolución Industrial. En términos geológicos, una subida tan veloz no tiene precedentes. La historia antigua, por tanto, no reduce el riesgo actual. Lo amplifica.

El trabajo destaca también un hito metodológico. Los testigos perforados en 2021 por los supervisores de Nelissen, Joost Frieling y Henk Brinkhuis, estaban extraordinariamente laminados. Algunas capas marcan estaciones. Entre ellas apareció Apectodinium augustum, un microfósil típico del PETM. Esa firma permitió anclar la cronología y enlazar el registro terrestre con los marinos. Con ese reloj, el salto de coníferas a helechos deja de ser un rumor y pasa a ser una escena fechada.

La lectura para el presente es directa. Si el calentamiento rápido continúa, veremos más incendios y más eventos extremos, con lluvias intensas, inundaciones y sequías. Cuando arde el bosque y el suelo se pierde, el carbono que guardaban vuelve a la atmósfera. El sistema devuelve el golpe y el calentamiento se acelera. La lección es clara, y llega desde un mundo muy antiguo que, por desgracia, nos resulta demasiado familiar.

REFERENCIA

Widespread terrestrial ecosystem disruption at the onset of the Paleocene–Eocene Thermal Maximum