La corriente del Atlántico se va a parar, ¿qué ocurrirá a continuación?
Tres décadas de datos revelan que la Corriente del Golfo se desplaza al norte, la señal que los modelos predicen antes del colapso de la AMOC
El punto donde la Corriente del Golfo abandona la costa norteamericana, frente al cabo Hatteras (Carolina del Norte), lleva décadas moviéndose hacia el norte. Los satélites lo han medido desde 1993. Las sondas submarinas lo registraron desde 1965. René M. van Westen y Henk A. Dijkstra, oceanógrafos de la Universidad de Utrecht, han demostrado ahora que ese desplazamiento no es una variación meteorológica ordinaria, sino la señal que sus modelos identifican como el primer aviso de un posible colapso de la Corriente de Retorno Meridional del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés), el sistema de corrientes que regula el clima de Europa occidental y de gran parte del planeta.
Qué ocurre en las décadas previas al colapso
Para entender cómo avisa la AMOC antes de colapsar, los investigadores desarrollaron simulaciones de alta resolución del océano Atlántico bajo un escenario de incremento gradual de agua dulce procedente del deshielo. En esas simulaciones, el debilitamiento de la AMOC produce inicialmente un desplazamiento lento de la Corriente del Golfo hacia el norte en su punto de separación de la costa, cerca del cabo Hatteras. Después, en apenas dos años del tiempo simulado, la corriente da un salto abrupto de 219 kilómetros. El colapso completo de la AMOC llega unos 25 años después de ese salto.
El mecanismo tiene su origen en la Corriente Fronteriza Occidental Profunda, una corriente submarina que fluye hacia el sur por el margen continental norteamericano y que actúa como un ancla sobre la Corriente del Golfo. Cuando la AMOC se debilita, esa corriente profunda pierde fuerza, reduce la tensión de vórtice sobre el fondo oceánico y permite que el punto de separación migre hacia el norte. En el modelo, la transición abrupta se produce a 71,5 grados de longitud oeste, con un desplazamiento máximo de 2,35 grados de latitud (261 kilómetros).
Los satélites ya detectan ese desplazamiento desde hace décadas
Lo que convierte a esta investigación en algo más que una predicción de modelos es la confirmación observacional. Los datos de altimetría satelital entre 1993 y 2024 muestran una tendencia estadísticamente significativa de desplazamiento hacia el norte de la Corriente del Golfo cerca del cabo Hatteras (p < 0,05). Las observaciones de temperatura subsuperficial entre 1965 y 2024 refuerzan esa conclusión con una significación estadística todavía mayor (p < 0,01). Ambas fuentes apuntan en la misma dirección: la Corriente del Golfo ya se mueve de la manera que el modelo predice en las décadas previas al colapso.
Los investigadores califican este patrón como «evidencia indirecta de que la AMOC se está debilitando actualmente». El estudio no afirma que el colapso sea inminente, pero sí que el sistema se encuentra en la trayectoria que las simulaciones asocian con una transición crítica.
El colapso: Europa del norte helada, monzones en Asia, millones de personas desplazadas
La AMOC no es únicamente la Corriente del Golfo. Es el sistema completo de transporte de calor que lleva agua cálida superficial desde el trópico hasta el norte del Atlántico, donde el agua se enfría, se hunde y regresa hacia el sur como corriente profunda. En las simulaciones de van Westen y Dijkstra, el estado colapsado implica una reducción del flujo de 19,9 a 5,1 sverdrupios (donde un sverdupio equivale a un millón de metros cúbicos por segundo), una caída del 75 por ciento.
Las consecuencias potenciales de ese colapso exceden con mucho a Europa. Estudios previos han documentado que un debilitamiento severo de la AMOC alteraría los monzones de África occidental y el sur de Asia, aceleraría la subida del nivel del mar en la costa este de Norteamérica y reduciría la capacidad del Atlántico norte de absorber dióxido de carbono, con efectos adicionales sobre la temperatura global.
Una ventana de 25 años para detectar lo que viene
La principal aportación del estudio es de carácter práctico: si el salto abrupto de la Corriente del Golfo ocurre 25 años antes del colapso, y los satélites ya detectan el desplazamiento gradual previo a ese salto, el sistema climático estaría ofreciendo una señal de alerta real y medible con décadas de antelación. Eso contrasta con la mayoría de los indicadores de puntos de inflexión climáticos, que solo se detectan cuando la transición ya ha comenzado o incluso concluido.
La investigación, publicada en Communications Earth & Environment, no fija ninguna fecha para un posible colapso. Van Westen y Dijkstra proponen que el seguimiento continuo de la posición de la Corriente del Golfo cerca del cabo Hatteras, combinado con las mediciones directas de la AMOC que lleva a cabo la red de boyas RAPID desde 2004, podría ofrecer la señal más temprana disponible de que el sistema se aproxima a un umbral crítico. Los datos sugieren que ese reloj ya está en marcha.
REFERENCIA
- Abrupt Gulf Stream path changes are a precursor to a collapse of the Atlantic Meridional Overturning Circulation. van Westen RM, Dijkstra HA. Communications Earth & Environment, 26 de febrero de 2026.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a La corriente del Atlántico se va a parar, ¿qué ocurrirá a continuación? puedes visitar la categoría Cambio climático.
Artículos relacionados
El colapso de la corriente oceánica atlántica es ya inevitable: esto es lo que puede pasar
Continúa Leyendo