Un reciente estudio confirma que los tiburones toro se relacionan socialmente entre ellos. Las comunidades de estos tiburones poseen una estructura social compleja basada en la confianza y la cooperación.
Durante mucho tiempo el cine y la cultura popular han creado una imagen del tiburón distorsionada, haciendo que veamos a esos animales como depredadores solitarios movidos por un instinto asesino insaciable. Como en la famosa película Tiburón de Steven Spielberg, que ha sido la que más ha contribuido a crear esta imagen negativa del animal. En 2025 solo 12 personas murieron a causa de ataques de tiburones. Muere más gente aplastada por máquinas de vending intentando sacar la lata.
El estudio llevado a cabo durante seis años en la reserva marina de Shark Reef, en Fiyi, y en el que se han analizado 184 individuos, ha revelado que los tiburones toro (Carcharhinus leucas), no solo son seres sociales, sino que eligen a sus compañeros forjando vínculos que se podrían considerar “amistades”.
Alianzas estratégicas y un matriarcado bajo el agua
El estudio se centró en las dinámicas sociales de los tiburones toro, una especie que es capaz de nadar tanto en agua salada como dulce. Al estudiar su comportamiento se dieron cuenta de que las hembras de mayor tamaño y edad eran las líderes naturales. Liderazgo que se apoyaba a través de vínculos fuertes y duraderos. Ambos sexos prefieren relacionarse con hembras, siendo las hembras adultas las que forman el núcleo principal del grupo.
El grupo se componía en un 85% por hembras, por lo que es natural que el entorno sea predominantemente femenino. Sin embargo, aunque hubiera un menor número de machos, estos interactuaban con un mayor número de individuos. Una dinámica que sugiere que los machos trataban de utilizar la socialización como una forma de integrarse en un grupo dominado por hembras de mayor tamaño y rango, para asegurarse un lugar dentro de la comunidad.
Juntos para cazar mejor
En el océano la unión hace la fuerza, incluso para los depredadores que están en la cima de la cadena alimenticia. En principio la amistad entre tiburones no nace de un sentimiento profundo, sino de una estrategia de supervivencia que se refleja en cómo las hembras seleccionan cuidadosamente a sus compañeras, eligiendo estar junto a individuos específicos año tras año.
Al asociarse con otros tiburones, obtienen una serie de ventajas fundamentales para la supervivencia:
- Transferencia de información: un grupo de individuos puede localizar comida mucho más rápido, o aprender a diferenciar qué zonas deben evitar por su propia seguridad.
- Ahorro de energía: cuando se nada en compañía siguiendo a un líder se reduce el estrés y el esfuerzo de búsqueda constante.
- Protección mutua: aunque son pocos los depredadores que amenazan a esta especie, la simple presencia de aliados ahuyenta a posibles competidores, además de garantizar la seguridad en las zonas de descanso.
Sin embargo, las relaciones sociales de estos tiburones no son únicamente utilitarias. Los investigadores observaron conductas que evidenciaban una estructura social activa, donde cada individuo tenía compañeros preferidos y otros a los que evitaba deliberadamente, igual que los seres humanos en un grupo de amigos.
El estudio también ha revelado que los tiburones más viejos son menos sociales. Tras años de experiencia, ya no buscan tan activamente el apoyo del grupo. Por su parte, los tiburones “adolescentes” suelen permanecer en zonas costeras para evitar a los adultos, aunque algunos llegan a aventurarse a la reserva y establecen vínculos con tiburones más mayores que actúan como facilitadores.
¿Temer o proteger a los tiburones toro?
Esta investigación aporta una nueva visión de los tiburones. Al ser capaces de reconocerse, elegir con quien relacionarse y mantener relaciones sociales durante periodos de tiempo prolongados, demuestran una inteligencia social que históricamente se ha relacionado con los delfines o los chimpancés.
La imagen generalizada del tiburón como depredador es algo que hay que cambiar. Comprender que los tiburones dependen de las relaciones sociales para aprender y cooperar, que cuidan de sus crías, que forman alianzas e incluso viven en sociedades matriarcales implica entender también que deben ser protegidos y nos obliga a replantearnos nuestra relación con ellos. La pérdida de individuos clave puede desestabilizar los vínculos sociales de toda la comunidad.
Un animal visto como una amenaza despierta miedo, un animal visto como un ser social, y vulnerable despierta empatía.
Quizás la próxima vez que pensemos en un tiburón, en vez de imaginar una aleta cortando el agua al ritmo de una conocida banda sonora, deberíamos pensar en un grupo de amigos navegando juntos, siguiendo a una hembra veterana, y compartiendo un mundo del que aún nos queda mucho por aprender.
REFERENCIA